HAITÍ:

Un paso para recuperar la confianza perdida

 

Jean Bertrand Aristide renunció el pasado 29 de febrero a la presidencia de Haití, huyendo de Puerto Príncipe, escenario de ataques y saqueos. Desde Roma el Papa alentaba a los haitianos a tener el valor de tomar las decisiones que se imponen en estos momentos, invitando a la paz y a la concordia para la reconstrucción del país.

El 1º de enero Haití festejó el bicentenario de su independencia de Francia. Fue el segundo país del hemisferio en obtenerla. En la conmemoración participaron sólo dos jefes de estado: el presidente sudafricano Thabo Mbeki y el primer ministro de Bahamas Perry Christie. Después de la dictadura militar, una vez vuelto al poder Jean Bertrand Aristide, sobre el cual existían tantas esperanzas, la situación económico-social no mejoró. La violencia se fue agravando cada vez más, la corrupción administrativa hizo que fuera suspendida la ayuda internacional, y Aristide llegó a rodearse de mercenarios a sueldo. Todo esto ha hecho surgir contra él una rebelión y una violencia que lo obligaron a dimitir el pasado 29 de febrero. Hacía meses que los obispos habían pedido la renuncia al jefe de estado antes del final de su mandato de cinco años, en pos de la pacificación del país. "Estamos en una dictadura -había declarado a "La Croix" a fines del año pasado el obispo de Jacmel, Guire Poulard-; yo estoy en contra de la violencia, pero es necesario adoptar todas las medidas posibles para terminar con este régimen".

Aristide responsabilizaba de todos los males a la oposición y terminó gobernando por decreto. El 6 de febrero último un grupo de opositores armados tomó el control de Gonaives, cuarta ciudad del país. Aristide, que adquirió una residencia por más de un millón de dólares y es el hombre más rico del país, se olvidó de la miseria de su pueblo y había asegurado que no tenía ninguna intención de renunciar.

El domingo 29 de febrero Juan Pablo II pidió a los haitianos que tengan el valor de tomar las decisiones que se imponen en estos momentos tan difíciles y ha invitado a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias a ayudar al país caribeño. El Papa lanzó su llamamiento a mediodía, antes de rezar la oración mariana del "Angelus" poco antes de que llegara la noticia de que Aristide había abandonado el poder y el país.

Al final de su encuentro con varios miles de peregrinos en el Vaticano, el Papa reconoció que las noticias que había recibido en los últimos días sobre Haití eran "preocupantes y dolorosas".

"Ante esta situación, siento el deber de invitar a todos los haitianos a tener el valor y la humildad de tomar las decisiones que se imponen por el bien del país", afirmó el Papa.

"Mientras aliento el trabajo diplomático de la comunidad internacional y pido un generoso compromiso por parte de las organizaciones humanitarias, envío una especial bendición al amado pueblo haitiano", concluyó.

Aristide dejó el país cuando los combatientes de la rebelión popular surgida el 6 de febrero llegaron a unos 40 kilómetros de Puerto Príncipe y amenazaban con atacar la residencia presidencial.

Francia, país del que Haití fue colonia, y Estados Unidos, que en 1994 envió 20.000 efectivos para restaurar el gobierno de Aristide tras un golpe de estado, facilitaron la salida del ex-presidente que se dirigió en avión a la República Dominicana, y que tiene pensado buscar asilo político en Sudáfrica.