VATICANO

Preocupación por la tragedia del sida

En su pasado mensaje cuaresmal el Papa llamó la atención sobre "las difíciles condiciones que atraviesan los niños del mundo" como una manera concreta y en cierto sentido novedosa de traducir en la práctica el esfuerzo cuaresmal de penitencia y solidaridad.

Juan Pablo II llamó a "una carrera de generosidad para con los niños" y enumeró los casos de "menores profundamente heridos por la violencia de los adultos, por los abusos sexuales, la instigación a la prostitución, el tráfico y el uso de drogas, el trabajo infantil forzado, el reclutamiento militar de niños y adolescentes y las jóvenes víctimas del infame tráfico de órganos y personas", sin hablar de los niños que sufren "por la disgregación familiar".

Una grave y muy especial preocupación del Papa es la "tragedia del sida con sus terribles repercusiones sobre todo en África, con millones de personas azotadas por este flagelo y muchísimas de ellas contagiadas desde el nacimiento. No se puede cerrar los ojos ante un drama tan angustiante". Para eso, el Vaticano anunció que financiará la construcción de una especie de ciudad (Nyumbari Village) para mil personas, en mayoría niños afectados por el sida como también personas mayores, cerca de la ciudad de Nairobi (Kenia), donde recibirán la atención necesaria.

El Vaticano pidió también a las grandes industrias farmacéuticas que rebajen los precios a los países subdesarrollados, en particular los medicamentos necesarios para el tratamiento de los enfermos de sida.

Por su parte, el card. Renato Martino, de Justicia y Paz, después de una visita a distintos países de África en el mes de febrero, se declaró aterrado por "la utilización escandalosa de niños-soldados por parte de Estados y grupos armados" y volvió a pedir "la reducción, si no la supresión, de la deuda externa de los países africanos más pobres, en el contexto global de la lucha contra la pobreza a la que la comunidad internacional se ha comprometido".

Además, insistió el cardenal, "es urgente revisar las reglas del comercio internacional para que los países africanos puedan acceder a los mercados de los países ricos y no encontrarse siempre frente al grave obstáculo del proteccionismo".

RECUERDAN AL DOCTOR JEROME LEJEUNE

Juan Pablo II ha celebrado en el Vaticano los 10 años de la Academia Pontificia para la Vida, fundada el 11 de febrero de 1994. Esta Academia está constituida por 70 miembros entre científicos y moralistas que estudian la problemática de la biomedicina en sus distintas ramas y de la bioética a la luz de la ciencia y de la moral cristiana. La Academia es actualmente presidida por el doctor Juan de Dios Vial Correa y el último científico nombrado por el Papa el 11 de febrero pasado es el médico chileno Patricio Ventura Junca, profesor universitario de pediatría. La Academia se ha opuesto a la clonación de seres humanos (como lo hizo el mismo dr. Jan Wilmut, creador de la oveja Dolly) y estudia todos los casos que puedan afectar la vida y la dignidad humana. El aniversario de la Academia ha sido aprovechado para celebrar también el recuerdo de su primer presidente, el doctor Jerome Lejeune que falleció en abril de 1994. Lejeune fue uno de los más destacados genetistas del siglo XX y en 1958 descubrió la anomalía genética que provoca el síndrome de Down. Lejeune fue además un cristiano ejemplar y, según el card. Fiorenzo Angelini, "vivió con heroísmo su fe cristiana en su profesión, sobre todo en lo relativo al ámbito bioético"; por eso el mismo cardenal propuso solemnemente su proceso de beatificación con el apoyo unánime de todos los integrantes de la Academia. De él dijo el Papa Juan Pablo II: "Quiso decididamente esta nueva institución (la Academia), casi como su testamento espiritual, para la salvaguardia de la vida humana, previendo las crecientes amenazas que se van cerniendo en el horizonte".