SANTA PAOLA ISABEL CERIOLI

Una madre de familia para todas las familias

Las Hermanas de la Sagrada Familia (de Bérgamo, Italia) están de fiesta. El próximo 16 de mayo Juan Pablo II proclamará santa a su fundadora, la Madre Paola Isabel Cerioli... Umbrales conversó con la hna. Angiolina Vitali, religiosa de la Sagrada Familia, sobre el significado de esta canonización para su Comunidad, presente en Uruguay desde 1985.

Hna. Angiolina, ¿cuál es el mensaje de esta nueva santa?
- El mensaje de la Madre Paola Isabel es el que nos dejó a nosotros los hermanos, hermanas y sacerdotes de la Sagrada Familia: "sean sencillos con los sencillos, pequeños con los pequeños, pobres con los pobres". Es un mensaje evangélico que busca incluir a todos, pero especialmente a los más excluidos. La Madre Paola Isabel nos proponía promover la dignidad de la persona a partir de la educación y de la formación integral. Por medio de esta educación integral ella quería llegar a formar familias auténticamente cristianas. En aquellos tiempos, a mitad del 1800 ella sentía el clamor de tantas familias campesinas, oprimidas por un sistema feudal que se estaba derrumbando sin dejarles abierto un futuro de esperanza.

Los tiempos han cambiado pero siguen las situaciones de marginación y de pobreza. ¿Cómo piensan vivir hoy el carisma fundacional de la madre Paola Isabel?
- Ella quiso que las dos familias religiosas que fundó (masculina y femenina) llevaran el mismo nombre en honor a la "Sagrada Familia", que es nuestro modelo constante en el acercamiento y acompañamiento de las familias de ayer y de hoy. El espíritu de la santa familia de Nazaret debe marcar nuestro compromiso en favor de las familias, especialmente las más necesitadas de apoyo.

La madre Cerioli pertenecía al mundo campesino; nacida en una noble familia campesina, pasó de la riqueza a la pobreza. Desde niña quería seguir en todo la voluntad y el proyecto de Dios. Y el Señor la llevó por caminos desconocidos hasta llegar a la santidad: fue una buena estudiante, buena esposa, buena madre, buena viuda y buena madre fundadora. Como estudiante se preparó con esmero, reconociendo el nuevo papel protagonista de la mujer en una sociedad que se iba modernizando. Como esposa aceptando una propuesta desafiante: el esposo propuesto por sus padres, mucho mayor que ella y ya enfermo. Fue buena madre de 4 hijos; tres de ellos murieron muy pequeños y el cuarto, Carlos, murió a los 16 años. Al quedar viuda, aceptó el desafío de administrar toda su riqueza para la educación de los hijos de los campesinos y los hijos huérfanos. Su hijo Carlos en el lecho de muerte le había dicho: "No llores mamá, el Señor te dará muchos otros hijos para cuidar". Y por último, coronando su disponibilidad total al Señor, fundó las dos congregaciones religiosas dedicadas a la Sagrada Familia (en 1858 la femenina y en 1863 la masculina). Con esta pluralidad de experiencias el carisma de la Santa Paola Isabel está abierto a todos.

¿Cómo están concretando este carisma aquí en América Latina y en Uruguay?
- Hace años estamos presentes en Brasil y en 1985 llegamos a Uruguay. Estamos en la periferia norte de Montevideo, compartiendo las angustias y esperanzas de tantas familias trabajadoras que sueñan un futuro mejor para sus hijos. Como nuestra fundadora, queremos acompañar y fortalecer a estas familias por medio de la educación de los más chiquitos. Nuestro Jardín de Infantes es un hogar más, donde en diálogo constante con los padres proponemos una formación integral.

¿En qué consiste esta formación integral? ¿Qué metodología y qué líneas pedagógicas siguen?
- Nuestra educación parte de las cosas sencillas. Es un método experiencial, que sigue por ejemplo, las líneas pedagógicas de María Montessori, la gran pedagoga italiana que creó un método para desarrollar la memoria de los sentidos en los niños. Se trabaja en pequeños grupos y por "rincones de interés".

El desarrollo integral del niño implica valorar todas sus capacidades: físicas, intelectuales, espirituales. Para esto usamos materiales sencillos, formas, colores y dimensiones de la vida cotidiana. La naturaleza, por ejemplo, tiene una gran importancia; contemplar su belleza educa a tener un espíritu agradecido. La experiencia de Dios nace espontáneamente en el niño, solo hay que cultivarla.

¿Trabajan también en la pastoral directa con las familias, y en la pastoral parroquial?
- La Fundadora insistía mucho en una inserción plena en la parroquia y en el mundo. Repetía a menudo: "Caminen con los tiempos". Todas nuestras comunidades tienen presente en su proyecto la inserción pastoral en la parroquia con la catequesis, la visita a las familias y a los enfermos. Aquí en Uruguay además del Jardín de Infantes, atendemos la catequesis en las comunidades de San José, de San Francisco y de la Virgen de los Treinta y Tres. Frente a la aguda crisis de la familia, reconocemos la enorme dificultad de implementar una pastoral familiar adecuada pero estamos abiertas al diálogo y a la escucha. Nos dice la gente que nuestra sola presencia vale mucho.

Están agradecidos cuando escuchamos sus problemas, cuando los acompañamos en la oración y les dejamos una imagen de la Sagrada Familia, el modelo más pleno para la familia cristiana.

Muchas veces no tenemos soluciones para ofrecer pero nuestra presencia para muchas familias ya es una respuesta y un aliento para seguir adelante.