ARGENTINA

El valor de la vida humana

Hubo indignadas reacciones y más de 13 mil impugnaciones contra la candidata del presidente Kirchner a la Corte Suprema, la jueza Carmen Argibay, por haberse declarado "atea militante" y contraria a la penalización del aborto. Desde Córdoba, en un documento conjunto, un pastor evangélico, un rabino, un imán y un sacerdote católico invitaron al Estado, a las escuelas y a las familias "a educar a favor de la vida y a no dejarla al arbitrio y al capricho de consideraciones subjetivas". Muchas organizaciones católicas presentaron sus quejas y reivindicaciones, en una postura de defensa de la vida humana desde su concepción. Por su parte, el doctor Carlos Floria, conocido abogado y politólogo, profesor universitario y católico militante, integrante de la Comisión Pontificia de Justicia y Paz, en una entrevista a un semanario criticó en parte la campaña contra la doctora Argibay: "La jueza siempre respetó la Constitución que prohíbe el aborto. No estoy de acuerdo con las opiniones personales de la jueza y creo que fue imprudente en hacer declaraciones públicas. Pero también soy contrario a las cruzadas. Siempre aflora el clericalismo de algunos sectores que son más papistas que el papa".

Quizás debido a este debate, también el Papa en su discurso al nuevo embajador Carlos Luis Custer, insistió fundamentalmente sobre "el valor de la vida humana desde la concepción hasta su término natural", sobre el matrimonio como "unión de hombre y mujer, abierto a la vida y que da lugar a la institución natural de la familia", sobre la obligación moral de los legisladores de evitar "formular o aprobar leyes contrarias a la vida y a la familia"; y concluyó agradeciendo "el apoyo de Argentina al Vaticano en los foros internacionales sobre el tema del matrimonio y la familia", invitándola además a "proseguir en la misma trayectoria".

En este contexto, el jefe de gabinete, Alberto Fernández declaró que no es política oficial despenalizar el aborto y que Argibay es candidata para la Corte y no para ocupar una banca legislativa. También el secretario de culto, Guillermo Oliveri, se ocupó de ratificar a la jerarquía de la Iglesia que no se promueve ningún proyecto de ley ni se propicia la despenalización del aborto.

Mientras tanto, el presidente está preparando su primera visita al Papa y quiere mantener buenas relaciones con la Iglesia aunque busque despegarse de la alineación automática mantenida por Menem con el Vaticano en la prédica mundial contra el aborto, prefiriendo alentar también otras coincidencias, respecto por ejemplo de la deuda externa.

CUESTIONAN LA DEUDA

Muchos obispos y organizaciones católicas cuestionan la legitimidad de la deuda con los privados y con el FMI. El obispo de Lomas de Zamora y uno de los representantes del episcopado ante la Mesa del Diálogo, Agustín Radrizzani, destacó la firmeza del presidente, traducida en una quita del 75% en el valor de los bonos. Radrizzani propició además un "diálogo responsable" entre Argentina y los acreedores que "equilibre el pago de los intereses con el crecimiento económico" y responsabilizó al FMI y a los anteriores gobiernos del país por el enorme endeudamiento. "El Fondo no debía seguir prestando cuando el dinero no servía para el crecimiento", y añadió que "según algunos economistas, la deuda ya se pagó". Y a continuación afirmó: "Si bien no podemos aislarnos del mundo globalizado, no debe verse afectado el crecimiento en un país con millones de desocupados y excluidos". El obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo, también apoyó al gobierno en este tema: "Uno ve que los organismos internacionales tienen muchos reclamos por la deuda y que los países deudores fuimos bastante flojos y ni siquiera en campaña electoral se permitía hablar de este tema que condiciona el presente y el futuro de nuestros pueblos. No se puede pagar la deuda con tanta pobreza y miseria". El obispo interpreta que la postura del gobierno no es la de no pagar sino pagar mientras vamos creciendo; "es importante -señaló-, mostrar una actitud de firmeza por la que no nos entregamos a cualquier requisito y a cualquier precio". El Equipo de Pastoral Social de la diócesis de Bariloche, en un documento sobre el tema afirma: "No podemos dejar de apoyar la negociación actual con los acreedores privados. En cambio se hubieran podido conseguir condiciones más favorables para el pago de la deuda al FMI y al Banco Mundial". Y advierte que "de no resolverse favorablemente el tema de la deuda externa, Argentina estará condenada a ser un país de indigentes, con una minoría de gente muy rica".