VENEZUELA:

"Defender la vida, responsabilidad de todos"

Ante la incertidumbre reinante en Venezuela, los obispos y arzobispos de aquel país, en un mensaje titulado "Defender la vida, responsabilidad de todos", manifestaron su apoyo al Referendo Revocatorio Presidencial, propuesto contra el presidente Hugo Chávez, como una solución que busca superar "la tentación de recurrir a la violencia para dirimir las diferencias políticas y sociales".

Así lo afirma el comunicado emitido el 1º de abril en la Asamblea Extraordinaria de la Conferencia Episcopal de Venezuela, convocada ante la crisis económica, social y política que atraviesa el país.

"El pueblo sufre el creciente deterioro en su calidad de vida. Arrastra, desde hace varias décadas, graves problemas sociales que, a pesar de algunas iniciativas actuales, están lejos de ser superados y en algunos casos, más bien, se han incrementado. Las expectativas de acabar con la corrupción y de crear una democracia de mayor contenido social y participativo, representan, en buena medida, promesas insatisfechas... El progresivo deterioro de las instituciones, la amenaza de un colapso nacional, la tentación de recurrir a la violencia para dirimir las diferencias políticas y sociales, nos llevan a apoyar la consulta popular, con miras a una solución pacífica, democrática y electoral a la crisis del país", afirman los obispos.

"Descartadas otras formas posibles, la sociedad llegó al consenso de asumir el Referendo Revocatorio Presidencial como mecanismo constitucional adecuado", añaden en relación a la instancia que está prácticamente paralizada, debido a una pugna dentro del Tribunal Supremo de Justicia.

El presidente Chávez ha instado al Consejo Nacional Electoral de Venezuela para que rechace la petición opositora de referendo revocatorio, pues según él, estuvo hecha con fraude. Los dirigentes de la oposición venezolana afirman que el presidente manipula a las autoridades electorales para sabotear la consulta.

"Hemos solicitado al poder electoral, junto a otras personas e instituciones, transparencia y agilidad. Impedir o retardar, indebidamente, el ejercicio de este derecho, poniendo obstáculos y argumentando legalismos, es una grave injusticia, contradice los compromisos adquiridos entre las partes en conflicto y representa una amenaza a la paz", afirman los obispos.

"Es el pueblo soberano quien debe decidir el futuro del país; de esa manera se hace posible una salida pacífica -añaden-. Las represalias contra los despedidos de sus trabajos, o privados de sus derechos y beneficios sociales, por haber firmado la solicitud del referendo o por disentir de políticas gubernamentales, constituyen una violación a los derechos humanos y agravan la crisis nacional".

Los obispos católicos comparten "la angustia de tantos venezolanos por las reiteradas violaciones a sus derechos fundamentales y por la disolución del Estado de Derecho"... Las ofensas a la dignidad de la persona humana y el olvido del bien común "deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia, y son totalmente contrarios al honor debido al Creador", añade el documento.

"Rechazamos la violencia, venga de donde venga. Denunciamos las desmesuradas represiones por parte de las fuerzas de seguridad, con el trágico saldo de muertos, privados de libertad, torturados y humillados; de persistir esta situación, al abrigo de la impunidad, los ciudadanos quedarían indefensos y a merced de abusos y arbitrariedades", aseguraron los obispos.

El comunicado episcopal concluye afirmando que "Venezuela es un país cristiano, respetuoso de la vida, solidario y alegre. Los católicos debemos ser los primeros en dar ejemplo de lo que pedimos al país, a los gobernantes y a los demás hermanos: deponer las actitudes de soberbia; perdonar y pedir perdón; promover el diálogo constructivo; reconocer el rostro de Cristo en cada persona. Estamos llamados a promover la cultura de la paz y de la reconciliación; a comprometernos con la verdad, repudiando la mentira, el engaño, las falsas promesas; a sembrar esperanza... Reiteramos nuestro compromiso de ser ‘casa común’, lugar de encuentro, servidores de todo diálogo auténtico entre personas, grupos e
instituciones".