MARÍA LÓPEZ VIGIL

"Un tal Jesús"

Los 80 fueron años convulsos en América Latina. La gente sufría más que nunca las plagas de la pobreza, los militares en el gobierno, la violencia y la falta de libertad. En ese año en que mons. Romero fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía, dos hermanos cubanos, expertos en teología y en comunicación popular, daban a conocer al mundo "Un tal Jesús".

María y José Ignacio López Vigil diseñaron esta obra para un formato de radionovela seriada en 38 cassettes. La radio era el medio de millones de hombres y mujeres que no tenían acceso a la educación pero que eran tierra abonada en la que plantar la semilla de Jesús.

"Todo lo que había entonces sobre la vida de Jesús era solemne y aburrido", recuerda María López Vigil. "Nos planteamos cómo sería quitarle el polvo al personaje. Teníamos la convicción de que nada cambiaría sino cambiaba la imagen que de Jesús tenía la gente". No fue una tarea fácil. Además, el reto que se habían fijado los hermanos López Vigil consistía en adaptar al lenguaje de la gente y al formato radiofónico "todo el Evangelio y todas las escenas". El resultado fue una obra de la que se han hecho diversas ediciones que se siguen manejando en comunidades de base y en grupos de parroquia. En una de las más vivas que hoy en día funcionan en Madrid, la parroquia de la Virgen de Guadalupe, María López Vigil dio una charla a fines de enero de este año. A su término, la revista española "Alandar" entrevistó a la teóloga y periodista cubana que reside desde hace años en Nicaragua.

¿Si escribiera ahora, en 2004, "Un tal Jesús", el resultado sería radicalmente diferente al original?

- No, porque nosotros cuando escribimos "Un tal Jesús" tratamos de superar un escollo que era el anacronismo. Nosotros no escribíamos pensando en el momento. En ese año aparecieron películas como "Gospel" o "Jesucristo Superestar", e incluso otras obras anacrónicas como los dibujos de José Luis Cortés. Si hoy lo escribiéramos, ése sería el mismo punto de partida y los contenidos fundamentales serían iguales. ¿Cuáles vacíos hemos detectado? No fuimos incluyentes desde el punto de vista de género. Sí teníamos esa aproximación, pero debíamos haberla explicitado de una forma más contundente, más provocativa... Podíamos haber sido más explícitos con temas relacionados con el cuidado a la naturaleza. Creo que ha superado la prueba del tiempo. Porque mucha gente que lo leyó en los 80, cuando era joven, ahora tiene hijos que lo leen y encuentran en "Un tal Jesús" respuestas para sus preguntas.

Tal y como están hoy las cosas en América Latina, ¿sigue teniendo vigencia el mensaje que destila?

- La sigue teniendo porque Jesús sigue siendo un personaje de referencia universal. La imagen de Jesús ha cambiado la historia de occidente y está muy cargada por los dogmas y por los mitos con los que ha sido cubierta a lo largo de los siglos. Ahora hay más obstáculos para entenderla, es obvio. El mundo, en estos últimos 25 años ha involucionado. Hay mayor falta de solidaridad, más exclusión social y más pobreza que impide a los seres humanos comportarse como humanos. ¿Cuál es la capacidad transformadora de una obra? Eso nadie lo sabe. Quienes escribimos somos sembradores y la semilla se tira sin que se sepa cuándo ni dónde dará fruto...

Como mujer y teóloga, ¿podría describir la importancia que adquiere el papel de la teología feminista hoy en día en América Latina?

- Del mismo modo que decía antes que el mundo había ido para atrás en muchos aspectos ideológicos, tengo que reconocer que en la conciencia de género se ha avanzado bastante. Y eso cambia cualquier perspectiva pesimista. Todos los días hay avances en la conciencia de las mujeres y eso significa que va a haber cambios y que hay que tener esperanza. Eso es una vivencia en América Latina. El único lugar donde queda revolución en Nicaragua es en la conciencia de las mujeres. Sobre la teología de la mujer yo no conozco mucho. Yo soy feminista desde hace poco tiempo. Eso demuestra hasta qué punto hay tanto que hacer. Una puede ser mujer y no tener conciencia de estos problemas de una manera más explícita. Si uno mira la historia y mira la realidad desde esa perspectiva (la de género) tiene que ser optimista. Se producen cambios en la sociedad, en la Iglesia, en las estructuras de poder... No sin problemas. Conocemos hoy que hay más violencia contra las mujeres precisamente por eso. Todo ello encaja en un esquema teológico. No hay posibilidad de alcanzar la liberación sin superar plagas, sin atravesar mares y cruzar desiertos. Las mujeres y los hombres conscientes debemos darnos cuenta de que el feminismo es una de las formas más profundas de asumir el cristianismo. Y visto desde ahí, el mundo nos regala esperanza.

(extractado de "alandar" n. 206).