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RODRIGO MEJÍA En el corazón de África
Su "experiencia" de África es amplia. No en vano ha tenido que aprender varios de sus idiomas: kikongo, lingala, suahili, aparte de francés e inglés. Habla de este continente con conocimiento, cariño y esperanza: "Las culturas africanas son diversas, cambian según los países y dentro de un mismo país cambian según la región pero hay valores permanentes: el valor supremo que es la vida de la persona es muy importante. En segundo lugar, las relaciones sociales. Estar en buena relación con vecinos y familia es un valor primordial. Está también el valor de la hospitalidad que en África no se le niega a nadie. Eso es muy importante". Estas ideas chocan con los genocidios que vemos en la televisión y según Mejía éstos "han sido provocados por causas postcolo-niales. La mentalidad se ha ido perdiendo y otros valores, como la política, el poder, lo económico vienen a prevalecer y producen estos fenómenos. Por otra parte, estos genocidios son entre grupos étnicos, entre culturas, porque la vida humana tiene tanto valor que cuando hay un muerto de un lado tiene que haber un muerto del otro. Ahí está el problema, cambiarlo es nuestra lucha". Pero este misionero apuesta por la esperanza: "el futuro es la educación y la formación de las nuevas generaciones, una reeducación que mantenga valores que ellos tienen y que se están perdiendo y que rechace antivalores que aparentemente se les presentan como ideales del mundo moderno, traídos por la televisión, internet, la globalización". Sin embargo, Mejía lamenta que muchos jóvenes que van a estudiar al extranjero se enamoren de la sociedad de consumo y no regresen para trabajar por su país. Aunque reconozca que hoy "en Etiopía hay gente que sigue muriendo de hambre", considera que en África existen esperanzas económicas, "pero aquí la sociedad internacional tendría que reajustar sus relaciones comerciales con África porque la diferencia entre producir materia prima e importar manufacturas es muy grande. Hacemos esfuerzos para producir cosas fundamentales, pero por las carreteras y los costos de producción es más caro el maíz de África que el de Estados Unidos. Eso desanima. Hay futuro siempre y cuando África no sea ignorada". Mejía dirige el Centro Galilea que nació hace ya un cuarto de siglo y ofrece formación espiritual (retiros, ejercicios...), pastoral y humana (cursos de administración, de contabilidad...), a laicos, sacerdotes y religiosos/as "para que los agentes implicados en las obras sociales de la Iglesia Católica puedan gobernar mejor, sean más eficientes y tengan una visión más clara de lo que la Iglesia Católica pretende". Y es que a pesar de que los católicos sean minoría en Etiopía (un 0,4% de la población), "los servicios sociales de la Iglesia Católica en este país son muy considerables y es una Iglesia muy comprometida ante las hambrunas, las sequías, en los servicios de salud y las escuelas. Además damos servicio indistintamente a ortodoxos, coptos, musulmanes, protestantes y católicos y esto la sociedad etíope lo aprecia". Por último, Rodrigo Mejía enumera otros importantes campos donde la Compañía de Jesús trabaja hoy en este continente: "el Servicio Jesuita al Refugiado es muy importante en todo el continente; también hay organizaciones no gubernamentales, como Intermón Oxfam y Entreculturas, que está abriendo muchísimo su ayuda en el campo de la educación. El sida es otro gran reto y por eso estamos creando un secretariado continental para su previsión.
Elena Rodríguez-Avial ("Vida Nueva" n. 2.418).. |
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