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El camino de la libertad ¿De qué hablamos cuando hablamos de valores? Intentemos hacer la siguiente tarea: anotemos en una hoja dos o tres situaciones en las que hayamos tomado decisiones impostergables e inevitables...; veremos que lo que aparezca allí registrado van a ser circunstancias y experiencias en las que de un modo u otro hemos expresado y elegido valores, es decir, nos demos cuenta o no, actuamos siempre según nuestra valoración de una situación determinada. En todas nuestras situaciones de vida, elegimos según valores y actuamos encarnando valores, por lo que esas elecciones que hacemos fortalecen nuestras decisiones y a su vez nos confirman que sólo de nosotros depende cada acto de libertad y sólo de nosotros depende cada respuesta dada, sea ésta egoísta o solidaria, altruista o egocéntrica. Quien comprendió esto con mucha claridad fue el psiquiatra vienés V. Frankl. A él le debemos que nos haya mostrado que "nuestra libertad interior es la que no se nos puede arrebatar" y con él aprendimos que frente a las experiencias más duras y más difíciles, revelamos a los demás quiénes somos realmente: mezquinos o santos. Esto es así porque sólo de nosotros depende cada acto de libertad, cada decisión tomada, y a su vez, cada acción realizada es el producto de una opción según valores. Es desde la propuesta psicológica elaborada por este psiquiatra que comprendemos que en cada elección podemos decirle sí a la vida, recorriendo al menos tres caminos ("tres potenciadores de sentido", según sus propias palabras) y ellos son: a) El camino de la creatividad en cada tarea que asumimos; nuestro modo personal de hacer nuestro trabajo…, aquello que con otros términos llamamos "sello personal" y así nos damos a los otros, en una opción por lo genuino en lugar de lo rutinario. No en vano contagiamos vitalidad cuando somos conscientes de que la tarea que realizamos es sinceramente elegida por nosotros (aunque haya muchos más realizándola). Este camino es el de los valores creativos. b) El camino de la experiencia vivida o los valores de experiencia nos hacen pensar que quien está adormecido para dar, también lo está para recibir. Este camino se transita sin dificultades si sabemos apreciar una puesta de sol, el gesto amoroso del hijo o del amado/a, la risa de un niño, una poesía como regalo maravilloso de momentos de inspiración; en fin, la elección de decirle sí a nuestra vida. c) El camino de una actitud resolutiva cuando nos enfrentamos a situaciones inevitables, que no están en nuestras manos controlar o evitar y frente a las cuales sí podemos dar una respuesta. Podemos "sacar el mejor partido posible" o responder del mejor modo posible: desafío para que nuestra libertad diga sí. prof. Raquel Lambiasse
Te
invoco Señor de todo corazón; Cada siembra Cada semilla encierra Tú, Señor, nos invitas ¡Ayúdanos a enterrar
nuestra semilla, Quinto Regazzoni
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