BRASIL:

Las promesas de la reforma agraria...

El obispo Tomás Balduino, presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra, ha hablado de la reforma agraria en Brasil. El Movimiento de los Sin Tierra, después de la promesa formulada por el presidente Lula de emprender la reforma agraria, había abierto una tregua con el gobierno poniendo fin a las ocupaciones. Pero según el obispo, los líderes rurales se sienten desilusionados por la lentitud de los cambios.

Era la primera vez en la historia del Brasil que un gobierno asumía públicamente el compromiso de realizar un Plan Nacional de Reforma Agraria. Después el Movimiento de los Sin Tierra lanzó un ultimátum al gobierno para que diera comienzo a esta reforma y se comprometiera a instalar este año por lo menos a 115 mil familias. En Brasil hay 23 mil terratenientes que poseen tantas hectáreas improductivas como para establecer en ellas a 4 millones de personas. El dirigente principal del movimiento, Joao Pedro Stedile, dijo: "la reforma agraria está completamente paralizada; esto no es lentitud, esto es una vergüenza", y prometió más ocupaciones. De hecho, el movimiento instaló en abril a más de 15 mil familias con ocupaciones de tierras en 14 estados brasileños.

Frente a este reto el gobierno reaccionó expropiando 44.300 hectáreas de tierras consideradas improductivas para distribuirlas entre familias campesinas. Ya en febrero había hecho lo mismo con otras 59.800 hectáreas. Una reforma introducida en la Constitución permite al gobierno expropiar tierras improductivas tras el pago de una indemnización a cada propietario. El 90% de la tierra en Brasil está en manos del 20% de la población; el 40% más pobre apenas posee el 1% de la tierra. Durante el año pasado murieron 73 personas asesinadas por los paramilitares contratados por los terratenientes.

En cuanto al programa Hambre Cero, que trata de enfrentar el hambre de 45 millones de brasileros, Frei Betto, coordinador del programa, ha declarado que "el año que terminó ha sido un gran éxito. Llegamos a tres millones y 615 mil familias en 2.340 municipios, más de la mitad de los que existen en Brasil". La tarea promocional se ha realizado sobre todo en las zonas más pobres del noreste de Brasil unificando las políticas estatales ligadas al tema del hambre. Se le entrega a una familia una "tarjeta ciudadana" para que retire cada mes una suma de dinero del Banco Federal a condición de que se alfabetice, que los niños vayan a la escuela, que participe en un programa de salud y en las clases de cooperativismo.

Betto se defiende de la acusación de asistencialismo: "Combatir el hambre no es regalar comida a los pobres. Esa es la peor manera de combatirlo porque desestimula la producción local e incentiva la corrupción de los políticos. Éste es un programa de inclusión social a través de la redistribución de la riqueza, fomentando el cooperativismo, el micro crédito, la educación popular y la reforma agraria". El gobierno de Lula también está promoviendo en el plano internacional la creación de un fondo a favor de los desnutridos del mundo, con un impuesto sobre las relaciones comerciales en los llamados paraísos fiscales o sobre la compraventa de armas. Frei Betto insiste: "La causa principal de muerte en el mundo es el hambre; hay cien mil muertos al día por esa causa, de los cuales 30 mil son niños de entre 1 y 5 años. Cada día se caen en silencio varias Torres Gemelas , porque son muertes anónimas de personas que nadie llora y para las cuales no hay monumentos con su nombre".