Ética

31. Que la persona sea el centro

El Dr. Carlos Díaz Hernández es considerado uno de los filósofos europeos más productivos de estos tiempos. Apasionado del "personalismo comunitario" y seguidor de Emmanuel Mounier ha escrito 164 libros traducidos a varios idiomas. Doctorado en Filosofía, es también licenciado en Derecho, diplomado en Sociología Política y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Conferencista en Universidades de todo el mundo, su respuesta a fenómenos como la globalización, la pobreza y el poder político, generó una corriente de pensamiento de alta expansión.

"En absoluto soy muy revolucionario ni nada. La realidad es la que está pidiendo justicia a gritos. El personalismo comunitario de lo que trata es de que la persona sea el centro, que a uno no lo midan por los parámetros económicos, que pueda vivir con dignidad; que no sean el centro la vanidad, la tontería, la estupidez del mundo.

En este hotel en que me han puesto, es fascinante ver como un grupo de señoras juega toda la tarde al bridge. Esas son vidas perdidas, arrojadas a los cerdos. No quiero ser un cerdo, ni tratar con cerdos. Y aunque sea por amor, habría que decirle a esa gente: ¿Es que no tienes nada mejor que hacer?"

En cuanto a la filosofía que practica y propone, Carlos Díaz afirma que consta de cuatro niveles. "El nivel uno, que es estar cerca de los pobres, también físicamente. Eso ocurre con muchos políticos, como en España. Por supuesto, no creo en un conjunto de socialistas, que luego es de socialistas millonarios. De repente son todos iguales porque están todos arriba. El nivel de cercanía que se siente con la viuda, el huérfano y el extranjero del Antiguo Testamento, no hay que perderlo de vista. Ese primer nivel es básico. No hacer las cosas para los pobres, sino desde y con ellos. Ello nos lleva a una elección de vida muy importante: no es sólo pensar de otro modo, sino vivir de otro modo.

Así entramos en el segundo nivel: el mundo es una montaña de mierda. Lo importante es agarrarla con las manos, sin mancharse el corazón. ¿Qué cuál es la mierda? El capitalismo, las multinacionales, la economía de Estados Unidos, los políticos que arruinan un país. Y para comprender mucho de eso, hay que analizarlo a fondo, con herramientas de mucha profundidad... Y con ese bagaje cultural, no solamente denunciar, sino proponer alternativas a la crisis. Está claro que si todo son denuncias sin alternativas, lo que crece al final es la desesperanza. En el primer mundo, estamos conviviendo con pueblos que están en la prehistoria. Lo que se busca es hacer una gran valla, una gran cerca, para evitar que la gente de la prehistoria ingrese a la historia. Y esas vallas son las barreras arancelarias, los mercados comunes, las trabas de Estados Unidos. Así el tercer mundo es cada día más tercero y menos segundo. Hace falta un rearme de optimismo concitando lo mejor de la gente. Claro que es difícil. Aquí se habla de una crisis de confianza. ¿Saben quiénes pagan el precio de las crisis de confianza de los ricos? Los pobres. Se cortan los programas de asistencia social, la salud pública, la educación: han hecho lo mismo en todos los países...

Por eso es imprescindible estudiar las estrategias, las salidas posibles, las urgencias en medio de la crisis; para eso falta gente que lo viva, que lo sienta y que lo emprenda. Y eso no se enseña en las universidades, ni lo comenta la mayoría de los periódicos. Y finalmente hay que estar dispuesto -y no lo quisiera decir dramáticamente- a dar la vida por ello. No a quitarla, a darla. Y a no llorar tanto. Los que coincidimos en esta lucha, decimos siempre: Si vas a llorar, pues llora de una vez, pero vente llorando para hacer la historia..."

 

Carlos Díaz Hernández, filósofo
(Umbrales 143, 26-28)

32. La defensa de la vida

"El respeto de la vida y su defensa es el problema mayor que tiene planteada la moral en nuestros días. La defensa de la vida no es una cuestión propiamente religiosa. Es el primer y fundamental derecho de la persona humana. Tanto el aborto y la eutanasia, como la pena de muerte, el terrorismo y la guerra son atentados graves a la vida. Suena a incoherencia la postura de ciertos progresistas que se oponen encarni-zadamente a la pena de muerte por ejemplo y consideran el aborto como un derecho progresista (dentro del contexto de la liberación femenina). Algunos quieren despenalizar el aborto para evitar los riesgos de los abortos clandestinos; para esto deben buscarse soluciones alternativas... Si se despenaliza el matar, que es la culpa moral más grave de todas, habría que despenalizar también a los que evaden impuestos, a los que roban etc.. Y suprimir consecuentemente el Código Penal. Pero el fin no justifica los medios. Otra cuestión es buscar para estos casos no una penalización carce-laria hoy negativa sino nuevas formas de penalización pedagógica.

Antonio Hortelano, moralista

33. Valorar la crisis actual

"Se dice que hoy la moral está en crisis. Se dice que es permisiva; pero al mismo tiempo hay que reconocer que antes era puritana. Se dice que es subjetiva, pero antes era legalista y casuística. Se dice que se rige tan solo por la conciencia de cada uno, pero antes era puro cumplimiento exterior. Se han perdido algunos valores, pero se han reencontrado o descubierto otros. Por lo tanto, no todos los tiempos pasados fueron mejores y cada generación tiene su propia sensibilidad".

Francisco De Vos, teólogo

34. Reafirmar al "otro" como esencial

"Ama a tu prójimo como a ti mismo es un mandamiento cristiano que es también laico, radicalmente y sencillamente humano. La sabiduría de muchas tradiciones religiosas y laicas y la misma fe judeo-cristiana convergen en el reconocer la medida de la humanidad en la capacidad de amar... Nosotros estamos verdaderamente vivos y somos personas sólo si ‘el otro’ indiscriminadamente y sin ningún prejuicio, tiene espacio, y es afirmado, y vive en nuestra conciencia. Es en el entramado de esta relación que los creyentes reconocen el Rostro mismo del Otro divino. Cuando ‘el otro’ es rechazado y menospreciado, nosotros mismos somos heridos y debilitados y nuestra integridad es afectada. Somos una tierra regada y fértil por el torrente de agua que es nuestra relación con el otro".

Ma. Cristina Bartolomei, teóloga
(Jesus, 03.10, 15)

35. Devolver el Cosmos a los desposeídos

"Quien vive la ética bíblica y se sabe creatura dentro de un Cosmos salido de las manos del Creador, sabe que estar en este mundo y relacionarse con él, no es ni puede ser distracción ética, mezcla de ocio y tranquilidad estética ante las bellezas naturales. Se trata más bien de ser afectado por el despertar de la preocupación primera, que consiste en dar, o restituir, al hombre y a la mujer desposeídos, el Cosmos que es su hogar. Vivir toma entonces la forma de ‘devolución’ del pan al hambriento, del techo al desamparado, del agua al sediento, etc.; no siendo eso más que restituir un pedazo del Cosmos a quien fue despojado de él. Este gesto restaurador es, dentro de la lógica de la relación del Dios Creador, el gesto redentor y salvador, primero y fundamental".

Ma. Clara Lucchetti, teóloga
(Un lugar en el mundo 7,9)

36. Atención a la ecología

"Los problemas de la ecología deben ser enfrentados ante todo a nivel ético. El deterioro del medio ambiente se debe a un deterioro de las relaciones humanas y el cambio pasa por la justicia. Existe una relación íntima entre injusticia a todos los niveles y degradación del medio ambiente. Se trata de convivir y no de dominar; esta dominación se manifiesta en el despilfarro del consumismo y la dilapidación de la naturaleza. El sistema socio-económico y político actual es dominador y para algunos genera necesidades artificiales y para las mayorías deja sin respuesta a las reales. Hay que caminar hacia una nueva calidad de vida".

Antonio Moser, teólogo

37. Divorciados vueltos a casar

"Cuando dos personas divorciadas y vueltas a casar hacen una familia estable y que funciona...,¿qué debería ofrecerles la Iglesia si son creyentes y quieren poner a Cristo en medio de su nuevo amor? Creemos que la moral cristiana, mas allá del ideal del matrimonio indisoluble, no puede imponer un celibato forzoso a una persona cuando su matrimonio ha fracasado; y además la moral debe ser coherente. No se puede absolver y dar la comunión a mafiosos o a dictadores y torturadores, y no a quien quiere rehacer su vida en el ámbito de un matrimonio cristiano".

Antonio Hortelano, moralista

38. Ética y política

"No es verdad que la política (como tampoco la economía) necesite renunciar a la ética para ser eficaz. El llamado ‘realismo político’ es muy peligroso, porque no conoce límites. Puede ser peligroso también el excesivo pluralismo socio-político de los cristianos a pesar de que la Iglesia no se identifique con ningún partido político. Cuando el pluralismo es tan amplio como en la actualidad, podemos asistir a la paradoja de que un mismo Evangelio sirva tanto para los explotados como para los explotadores".

Luis González-Carvajal, teólogo

39. Ética civil

"Hay una ética civil basada en la racionalidad, un mínimo moral común en el cual pueden y deben coin-cidir creyentes y no creyentes. Es el grado de maduración ética de una sociedad; no es un simple consenso de opiniones o un pacto social más o menos interesado. Los cristianos no debemos seguir repitiendo: ‘Si Dios no existe, todo está permitido’. Hay valores auténticos al margen de la religión; inclusive la ética civil ha tenido logros fundamentales en cuanto a los derechos humanos, la libertad, la justicia, etc.. Muchas veces la Iglesia se cuida del mosquito de la inmoralidad individual (sexual, familiar), mientras se traga el camello de la inmoralidad social".

Marciano Vidal, moralista

40. Guerra, nunca más

"Hay que caminar hacia la prohibición absoluta de cualquier guerra ya que ésta es inmoral por sí misma, y hacia el establecimiento de una autoridad y una policía internacional capaz de desarmar a cualquier agresor. Hoy la guerra ha cambiado cualitativamente y sus efectos son devastadores. Hay nuevos organismos y métodos no violentos capaces de lograr la justicia".

Tony Mifsud, moralista

 

"Señor, sálvanos de las guerras y de los conflicos armados que devastan regiones enteras del globo. Sálvanos de la plaga del terrorismo y de tantas formas de violencia que torturan a personas débiles e inermes. Sálvanos del desánimo para emprender los caminos de la Paz, ciertamente difíciles, pero posibles y por tanto obligatorios".

Papa Juan Pablo II
(Umbrales 145, 11)

"Reafirmo con vigor que los caminos de la violencia nunca pueden llevar a auténticas soluciones de los problemas de la humanidad".

Juan Pablo II