Solidaridad

61. Que haya una casa para el pobre

El abbé Pierre (91 años) es el hombre más querido y escuchado de Francia desde que en el frío invierno de 1954 hizo un llamado por radio pidiendo a los franceses "una insurrección de la caridad" a favor de la gente que se moría de frío y de hambre en París.

Desde aquel entonces surgió el movimiento internacional "Emaús" (nombre del pueblo donde los discípulos se encontraron con Jesús Resucitado; cfr. Lucas 24,13-35). Este movimiento trabaja en la recolección y venta de cosas viejas y usadas para la propia subsistencia y para proyectos de desarrollo en las zonas más pobres. Hoy las comunidades Emaús son casi 400 en el mundo, en 35 países.

Cincuenta años después, el 1° de febrero de 2004 el abbé Pierre con otros siete colaboradores hizo un nuevo llamado al pueblo francés: "Nos dirigimos otra vez a ustedes y a sus hijos…". El abbé Pierre se queja que en la Francia rica de hoy donde hay tres millones de personas que tienen doble vivienda, haya otras tantas personas sin aloja-miento o mal alojadas y millones de desocupados. "Despierten, dejen de sentirse impotentes frente al dolor ajeno, hagan algo; basta de delegar a otros o al Estado; nosotros tenemos que construir la sociedad que queremos…". El abbé Pierre propone construir 600 mil viviendas para cubrir las necesidades funda-mentales. Según él casi 4 millones de personas tienen serios problemas de alojamiento y un millón trecientos mil viven en situación de extremo hacinamiento.

"No se podrán cambiar las estructuras de las injusticias y liberar a los pobres si antes uno no se deja herir por sus heridas y si no se hace de alguna manera pobre como ellos. De otra forma, todo es comedia y falso remedio para su falsa conciencia. Los ricos han arrancado algunas páginas del Evangelio; nosotros de Emaús las hemos encontrado en la basura".

abbé Pierre, sacerdote
(Umbrales 148,13)

62. Acabar con la riqueza indebida

"Hay una equivocación grande: los G-7 y los G-8 quieren acabar o disminuir el mundo de la pobreza. Lo que hay que hacer es acabar con la concentración indebida de la riqueza. Ése es el punto: no es acabar con la pobreza sino con la riqueza injusta. Tiene que haber un sistema alternativo y se tiene que ir construyendo. Otros optan porque sea de una forma violenta. Parece que la práctica histórica nos demuestra que ése no es el camino, sino que el camino será una transformación más dura, pero más madura; más gradual pero viable".

Samuel Ruiz, obispo
(Umbrales 146, 28)

63. Darse cuenta del pecado social

"El por qué en un país cristiano haya tanta injusticia, es porque ha habido una pésima catequesis sólo sacramental y cultual a todos los niveles, sin llevar a compromiso alguno. A la palabra ‘cristiano’ hay que añadir adjetivos como ‘comprometido, auténtico’, para concluir que hay muchos bautizados pero pocos cristianos. Nuestras comunidades católicas no tienen conciencia del pecado social. No se conocen ni se denuncian las injusticias en nuestras parroquias; sólo se hace beneficencia. O la Iglesia se renueva encarando la evangelización desde los pobres, o no se renueva".

Miguel Hesayne, obispo

64. La era de la solidaridad

La solidaridad no es sólo el impulso del corazón o una motivación de orden ideológico, sino que su vivencia surge del corazón mismo del Evangelio.

De un modo muy inquietante para nosotros, que vivimos en un mundo donde se ha endiosado al individualismo y absolutizado el mercado libre, lo que los Santos Padres enseñan sobre la propiedad privada y cómo debe ésta ser compartida con los más necesitados, puede escandalizar a más de un lector no familiarizado con la Patrística.

La filosofía de los Santos Padres de la Iglesia, unánimemente es lo más contrario a las concepciones neoliberales de las que hoy son partidarios, incluso algunos católicos.

Mario Cayota, político
(Umbrales 142, 28)

65. Una Iglesia menos callada

"Hay una nueva Iglesia del silencio, es decir de los que se callan frente al capitalismo imperante. Las jerarquías eclesiásticas no dieron seguramente en el pasado ejemplo de coraje profético. Se han considerado amigos los regímenes que conceden a la Iglesia privilegios y subvenciones para sus obras, que defienden los principios éticos de la moral familiar y sexual católica, que afirman la importancia social de la religión y de la Iglesia, pero no los criterios de solidaridad, justicia y equidad social, derechos humanos etc., valores considerados no específicamente propios. Para una Iglesia menos callada y más profética, debería encararse de veras una nueva eclesiología... Mi anuncio cristiano será creíble después de haber luchado junto a todos por una causa justa: por sus frutos los reconocerán".

Ma. Cristina Bartolomei, teóloga

66. Promover la justicia

"La gran caridad en nuestros días, sin desmerecer la asistencia a los que tienen urgencia de ser ayudados, es la promoción de la justicia. El gran escándalo hoy es que más de dos tercios de la humanidad se encuentran en situaciones de miseria y hambre, mientras una minoría privilegiada que vive a expensas de los demás, lo tiene todo y cierra los ojos frente a la realidad.

En vez de abatir las estructuras perversas, se le echa la culpa a la explosión demográfica en los países pobres; lo que hay en realidad es la explosión del egoísmo. El gran escándalo es la carrera armamentista, son los viajes a otros planetas dejando en nuestro planeta a más de dos tercios de la humanidad en el abandono total".

Helder Cámara, obispo

67. La pobreza más grave

"Es cierto que a un hombre hambriento más que darle un pescado hay que enseñarle a pescar; pero hay personas que ya no tienen ánimo ni fuerza para sostener la caña de pescar o aprender el oficio de pescador. No habrá paz sin justicia , pero tampoco hay justicia sin amor. Me he ido convenciendo de que el sentirse no amado es la enfermedad y la pobreza más grave, para la cual no hay ni medicamentos ni reforma política que sirva. Muchos jóvenes se entregan a la droga por la soledad en la que viven".

madre Teresa de Calcuta

68. Bajar del pedestal

"Hoy ciertos seminaristas y sacerdotes jóvenes acumulan ‘signos distintivos’ con gran satisfacción; parecen dispuestos a subir otra vez al pedestal del que nosotros habíamos descendido, y esto para ser ‘reconocidos’. Ya tenemos bastante con no representar un personaje en la vida si encima tenemos que añadir otro disfraz o uniforme. Jesús se hizo ‘uno de tantos’ para estar junto a los pobres, no quiso conservar su rango o jerarquía o rasgo distintivo. Encima cuestionan la promoción de los laicos en términos de poder y marcan fronteras y limitaciones. También veo mucha efervescencia y espuma en los nuevos ambientes caris-máticos. Es bueno cantar Aleluya porque Cristo ha resucitado, pero Él está en medio de nosotros y tiene la cara del pobre".

Michel Quoist, sacerdote

69. Ser profetas

"Muchas veces trabajamos como bomberos de la solidaridad. Trabajamos para aliviar los sufrimientos causados por el sistema neoliberal, por medio de limosnas o de cualquier inyección de paciencia y de resignación. Todo esto puede ser también útil a quien se encuentre al borde de una desaparición mortal.

Sin embargo, esto no cambia en nada el sistema sociopolítico y económico, impuesto hoy a la humanidad, sino que solamente ofrece un alivio al sufrimiento, mientras el modelo neoliberal va adelante con su terrible opresión, segregación y empobrecimiento de los excluidos.

Éste es por lo tanto el gran reto: ser profetas y no sólo bomberos de la solidaridad".

Neiva Sampaio, religiosa

70. Una nueva democracia

"Esta democracia que nos vendieron está en crisis. Están en crisis estos famosos aparatos políticos, donde el representante elegido considera que su cargo es propiedad privada y, en consecuencia, puede lucrar con esa representación, tomar las decisiones que se le ocurran y obtener beneficios personales. La traición es la forma de agresividad más difícil de responder. Es mucho el tiempo que lleva reconocer la traición, y lento el proceso hasta absorber el dolor que genera y reaccionar. La nuestra es una sociedad que salió golpeada del proceso militar y que había perdido su capacidad de debate. Compró la modernización de las privatizaciones y ahora se da cuenta de que la traicionaron. Cuando las sociedades vienen desarticuladas y heridas en su tejido, no es fácil reaccionar... Ahora, estamos en los tiempos en los que una nueva generación va a dar su batalla.

Alicia Argumedo, socióloga
(Umbrales 127, 27)