Cultura y arte

81. Un nuevo diálogo entre Ciencia y Fe

El camino de la fe reclama la búsqueda de nuevas rutas creativas. Y una de ellas es el descubrimiento, a través de la ciencia, de la infinita complejidad de la Creación. Sus hallazgos son manifestaciones de Dios. Este es el original planteamiento sobre el sentido de la misión que Joaquín García, religioso agustino, compartió con los participantes en el CAM 2 - COMLA 7, celebrado a fines de noviembre de 2003 en Guatemala.

"Mi experiencia en el mundo de los científicos es que nunca como ahora han sentido que hay algo más allá adonde no pueden llegar con sus conocimientos, y reclaman una fe que con seriedad los ayude a vislumbrar el misterio del mundo que a medida que se acerca más es más inalcanzable.

Tal vez una de las formas de mayor ausencia eclesial sea la de las ciencias humanas, porque hemos creído que encerrados en la seguridad de nuestras doctrinas, todo lo teníamos resuelto. Lo peor de todo es que no nos dejamos preguntar y pasamos la vida en defender y defender. Lo mismo que decimos de las ciencias, lo podemos decir de otras realidades donde la inculturación viene a ser un proceso que se realiza en el diálogo y donde el agente principal tiene que ser el receptor del mensaje y nunca el mensajero.

La fuerza creadora de Dios está desde mucho antes que apareciera en forma histórica encarnada en el Verbo y se remonta a la primera Creación, que fue el origen de la Vida, antes del cielo y la tierra... Pero a los avances en las ciencias físicas, debemos agregar los que se han venido realizando en el orden de la biología y la genética que revolucionan la percepción de la realidad de la Creación...

Mirando atentamente a la realidad que nos rodea, comprendemos la complejidad de las interrelaciones y redes, e integramos la unidad que da sentido a cada cosa... Todo tiene un origen y un destino común y la ciencia va evidenciando con toda luminosidad la infinita cantidad de posibilidades que existen en la Creación."

Joaquín García, religioso.
(Umbrales 146, 18)

82. La música sana

"La música es como una parábola de lo divino porque es invisible..., no se puede tocar ni medir. Por más que haya reglas musicales, el artista siempre puede expresar lo que quiera y se mete en el corazón de la persona, como Dios. No se ve, no se toca, pero te hace experimentar cosas difíciles de explicar... Cada canción es como un embarazo, sientes que te está naciendo algo dentro y entonces me tengo que ir a la soledad, al silencio... A mí me inspira eso: la oración y la soledad... Con mis canciones lo que procuro hacer es teología. Volver a la Palabra y llegar a muchos corazones es mi gran objetivo.

Yo no pensaba que iba a consolar desde este ámbito, pero la gente me dice: pongo tu música y me carga las pilas; y eso para mí es consolar en una dimensión nueva".

hna. Glenda Balesca, cantautora
(Umbrales 125, 31)

83. El saber al servicio del pueblo

"Los movimientos de cambio provendrán de la clase de los intelectuales, a pesar de todas sus debilidades. No podemos caer en la ingenuidad de creer que la gran mayoría de los universitarios quiera el cambio; la mayor parte de ellos quiere incluso integrarse en la sociedad establecida. Pero una parte será capaz de buscar algo nuevo. Ésta es la parte que nos interesa y la que, para la Iglesia, es más importante. Dado el bajo nivel de alfabetización del pueblo, los intelectuales seguirán siendo indispensables para orientar y dirigir los movimientos populares durante muchos años. Lo que se espera de los intelectuales es que pongan sus capacidades profesionales o técnicas al servicio del pueblo: la habilidad de pensar, coordinar, planificar, evaluar… Esto requiere mucha paciencia porque hace falta inculturarse ya que el modo de pensar y el lenguaje del pueblo son muy diferentes".

José Comblin, teólogo

84. Valorar la cultura posmoderna

"Hay algo positivo en la crítica posmoderna a las ideologías totalizantes de la historia. Los pobres han sido manipulados por proyectos que se pretendían globales y definitivos, orientándose al futuro y olvidando el presente, sin consideración por las personas concretas y su vida cotidiana.

También la valoración de lo pequeño y lo inmediato nos ayuda a ser más sensibles a lo local, a lo diferente, a las minorías. Hay sin embargo una exacerbación del individualismo que puede llevar a una sociedad encerrada en sí misma".

Gustavo Gutiérrez, teólogo

85. La verdad en la información

"Los cristianos tenemos que ser gente exigente, primero con nosotros mismos... De alguna manera mi compromiso va con la búsqueda de la verdad en la información y de acercarme a la gente... Es imperdonable que uno esté en esto y no tenga claro el rol, el compromiso y la responsabilidad... Tengo que saber muy bien qué es lo que estoy diciendo, quién lo respalda, de dónde salió. Porque a veces la gente toma decisiones en base a lo que uno le informa. Mi lucha es poner ese espacio de ‘poder’ que ocupo al servicio de la gente".

Blanca Rodríguez, comunicadora
(Un lugar en el mundo 2,27-28)

86. El buen uso de la comunicación

"Muchos hombres de Iglesia tienen miedo a los medios, a los creadores de opinión y huyen cuando son asediados por los periodistas. Les encanta hablar a puertas cerradas. Y así la Iglesia se repliega en su aislamiento, renuncia a explicarse y a entender la cultura actual, ignora lo que pasa mas allá de las murallas y se queda con sus boletines parroquiales. La vida de la sociedad y la comunicación se van dando sin ella. Los medios son hoy el instrumento de comunicación más extraordinario que ha habido y san Pablo bien lo habría aprovechado. Pero se requiere despojarse de todo dogmatismo y renunciar a la idea de saberlo y controlarlo todo; hoy se rechaza la respuesta dogmática y prefabricada".

Jacques Gaillot, obispo

87. Importancia de los medios

"Muchos eclesiásticos piensan que no importa lo que publiquen los diarios mientras puedan trabajar tranquilos en el ministerio ordinario. Parecerían ignorar que los medios de comunicación hoy enseñan, crean opinión, un clima, una mentalidad. El Vaticano necesitaría un dicasterio para la prensa. Todavía no se aprovechan las oportunidades que dan los medios y se mantiene frente a ellos una actitud defensiva y encubierta".

George Weigel, periodista

88. Templos hermosos y vivos

"La construcción de un templo es fruto de un constante diálogo entre arquitectura, liturgia, teología, técnica constructiva y diferentes ramas de las artes para lograr un ‘todo armónico’. Con el aporte de todos se puede lograr una arquitectura orante, estimulando a que todos aporten su capacidad creativa, para lograr la unicidad del ambiente litúrgico, apto para la comunidad reunida en torno al único altar: Cristo. La realización del edificio-Iglesia implica el reconocimiento de una Iglesia-Viva en la que la colaboración de todos es tan importante como la coordinación de las varias partes. Es importante que cada cual sepa asumir su rol respetando y valorando el de los demás".

Adriana León, arquitecta
(Umbrales 100, 11)

89. La belleza salvará al mundo

"En nuestras iglesias no hay donde reposar o mirar. El altar es sofocado por un caos de cincuenta cosas colocadas desordenadamente. Cuando se pierde el sentido de lo sagrado, entonces todo pasa a estar permitido. Es la Babilonia. Pastor y fieles no saben lo que quieren en el espacio sagrado... Estimulados por la idea de simplificar, los sacerdotes guardaron las imágenes en los cofres, pintaron con cal paredes decoradas con frescos preciosos... El cristiano fue perdiendo sus referencias y perdiéndose. Hasta hoy, está buscando una forma de enamorarse de Dios.

 

Por la imagen uno se enamora de lo invisible. Las pinturas en las paredes de una iglesia forman lo que se llamaría la Biblia de los pobres. Todos necesitamos del arte como necesitamos del agua.

El arte es una preocupación por algo que nos sobrepasa. Vivo el arte 25 horas por día".

Claudio Pastro, artista
(Umbrales 84, 27-29)

90. Abrir a todos "La puerta de la Misericordia"

La puerta de la Misericordia presenta al Evangelio de Jesús de Nazaret como una propuesta histórica en proceso; una herencia social que desafía a cada generación para discernir entre la necesidad de asumir esa herencia y transformarla según las nuevas exigencias de la sociedad.

El autor invita al lector "a revivir, en la coincidencia o en la discrepancia" la única certidumbre que él posee: "la cálida esperanza de que el carpintero de Nazaret no se haya engañado y de que sea, entonces, una verdadera Puerta de la Misericordia, abierta a todo hombre o mujer de buena voluntad, sin discriminación de creencias o prácticas religiosas".

Con mucho respeto para todos, con mucha humildad, esta obra puede transformarse en una piedra miliar no sólo para la literatura uruguaya, sino para la propuesta evangelizadora en estas tierras. "La puerta de la Misericordia" es una obra de diálogo, es una obra de inculturación, es un camino que apunta hacia esa participación de todos en la vida plena.

Tomás de Mattos, escritor
(Umbrales 139, 27)