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Evangelización
1. Un nuevo Concilio
"... Han irrumpido en la teología nuevos sujetos humanos: las mujeres, los jóvenes, los indígenas, los disminuidos, los excluidos por diversas razones. No es que esos sujetos no hayan existido antes. Pero no se los tomaba en cuenta como sujetos de teología. Podían tener experiencias religiosas. Los teólogos conversaban con ellos. Ellos narraban su experiencia de Dios, o su experiencia de necesitar de Dios y los teólogos tomaban nota de eso y lo usaban como materia prima para la reflexión teológica por medio de la cual elaboraban la teología de quienes les habían dado esa materia prima para devolverles a ellos su propia teología, la construida por los teólogos. Esos grupos de la base eran los "sin voz". Se decía que los teólogos en su papel y sobre todo los obispos en el suyo de jerarcas querían ser la "voz de los sin voz". Y de pronto viene la pregunta: ¿de veras no tienen voz? ¿No será que sí la tienen pero que no los hemos sabido o querido escuchar? Por un lado se van haciendo oír y por otro se profundiza en la Iglesia el diálogo ecuménico y el interreligioso dando cada vez más atención y cabida a quienes se expresan de modos diversos. En el campo teológico se va aceptando que quienes tienen una verdadera experiencia de Dios y la expresan, hacen teología. Y cada grupo humano, uno de ellos el de los teólogos, expresa su experiencia teológica con sus propios métodos y modos. Y hemos de dialogar todos, sin que un grupo sea el dominante, el que imponga las reglas y modos de dialogar. Es la necesidad del diálogo intercultural, como verdadero diálogo entre iguales, entre todos los diversos sujetos que a su modo expresan su experiencia de Dios. Un nuevo Concilio de nuestros tiempos posibilitaría el diálogo religioso de todos estos así llamados ‘nuevos’ sujetos emergentes". Luis G. del Valle,
teólogo 2. Una Iglesia más fraternal "El ‘sueño’ del card. Martini, que levantó tanto ruido en el Sínodo para Europa en 1999, y soñado año tras año por la base del mundo católico, forcejea por convertirse en realidad. "He tenido un sueño", decía entonces el cardenal, el sueño de un nuevo Concilio, un espacio donde, "en el pleno ejercicio de la colegialidad episcopal", puedan "afrontarse con libertad aquellos nudos disciplinares y doctrinales" tan importantes "para el bien común de la Iglesia y de la humanidad entera". Nudos, explicaba Martini, como la carencia de ministros ordenados, la mujer en la sociedad y en la Iglesia, el papel de los laicos, la sexualidad, la disciplina del matrimonio, la praxis penitencial, las relaciones con las Iglesias hermanas. "Nos vemos impulsados a interrogarnos -soñaba el cardenal- si cuarenta años después de la inauguración del Vaticano II no se está poco a poco madurando, para el próximo decenio, la conciencia de la utilidad y casi de la necesidad de una confrontación colegial y autorizada entre todos los obispos sobre algunos temas surgidos en esta cuarentena". Es el mismo sueño que, exactamente un año después del Sínodo, repetía el card. Karl Lehmann, entonces obispo de Maguncia, invocando abiertamente un Concilio Vaticano III. Y el sueño también del cardenal de Londres, Basil Hume, muchos años antes: "una Iglesia más fraternal".
Jon Sobrino, teólogo 3. Evangelizar la increencia "La indiferencia religiosa es un fenómeno ligado al mundo occidental y no al mundo asiático, africano o latinoamericano ya que dichas áreas siguen siendo animadas por la religiosidad popular presente en sus culturas", afirmó el card. Paul Poupard, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura. El ateísmo militante sólo está presente hoy donde todavía quedan sistemas o ideologías ateas como en Vietnam, Corea del Norte y Cuba. En una mirada panorámica, Asia y África continúan siendo los continentes más religiosos. Corea del Sur es el país donde se produce el mayor número de conversiones al cristianismo. En América Latina, México es el segundo país del mundo en número de católicos y Brasil el primero (73,8% de la población). Sin embargo, en los últimos 50 años casi el 20% de la población de Brasil se alejó de la Iglesia Católica, al tiempo que los miembros de las nuevas iglesias de tipo pentecostal y movimientos religiosos pasaron de cero al 15%. En Europa, los tres países con el mayor número de personas que se declararon sin religión son Holanda (54%), Bélgica (37%) y Francia (43%). Disminuye la práctica religiosa y muchos siguen creyendo en Dios pero sin pertenecer a ninguna institución. Crece por otra parte una búsqueda más espiritual que religiosa, fuera de los carriles tradicionales. "El verdadero enemigo de la fe hoy -ha dicho el card. Poupard- no es el ateísmo como lo hemos conocido en el pasado. Hoy Dios es considerado totalmente insignificante para la mayor parte de las personas, por lo menos en occidente; no hay lugar ni necesidad de Él en la vida cotidiana. Urge por lo tanto evangelizar esta cultura de la increencia y de la indiferencia". Paul Poupard, cardenal
"El Vaticano II nos habla de leer los Evangelios con el espíritu con que fueron escritos. Esto es, como dice Mesters: ‘Un texto, sin contexto es pretexto para cualquier cosa’. Los Evangelios deben contextualizarse y tener ciertas claves de comprensión. La lectura católica debe hacerse en comunidad, en la Iglesia. Debemos devolver la Biblia al Pueblo de Dios, que es su sujeto y es donde nació. En la tradición petrina de los sinópticos, cada hecho de Jesús le sirve de referencia a la Iglesia. Desde el año 2000 hay dos procesos que van juntos. Empieza la crisis del modelo neoconservador de Iglesia y el surgimiento de un nuevo modelo, que busca algo diferente para dar un nuevo rostro a la Iglesia, con máxima participación laical, especialmente de mujeres, jóvenes, pobres, indígenas y negros. Hay un movimiento de inserción y de pastoral social de carácter importante, donde la Iglesia tiene presencia con los más excluidos. Se afianza la lectura popular de la Biblia y las personas se transforman en sujetos de su fe, con autoridad, legitimidad y autonomía. A todo esto se suma el Foro Social Mundial y la reconstrucción de nuevas formas de Estado, por lo que creo, el panorama es esperanzador. Sé que algunos cristianos están desconcertados y dudan en reconocer los brotes de esperanza pero yo prefiero ser optimista". Pablo Richard, teólogo 5. Menos documentos "Existe un río de papel infinito... Todos los días nos vemos inundados por documentos enormes, instrucciones..., una lluvia de resoluciones que viniendo de los dicasterios romanos asumen siempre carácter de indicación autorizada, normativa, sin que exista una coordinación para indicar qué cosa es importante y cual lo es menos. Y el obispo local debería pasar gran parte de su tiempo en la propia diócesis repitiendo estos dictados que vienen del Vaticano o de los organismos episcopales. Tal vez lo que hace falta a todos los niveles en la Iglesia es una moratoria de todo esto para favorecer una simplificación. Quizás haría falta hoy un momento de calma, para respirar un poco". Godfried Danneels,
cardenal
Desde 1995 la Curia Romana ha impedido el acceso de Superioras y Superiores Mayores, representantes de sus respectivas Uniones Internacionales, a un diálogo abierto y directo con el Papa. A raíz de esto el p. Maccise, carmelita descalzo que por dos mandatos seguidos fue presidente de la Unión de Superiores Generales, en la revista "Testimonio" de Chile, escribió que en la Iglesia "quedan formas de violencia moral y psicológica que son manifestaciones de un tipo de poder que no tiene en cuenta el derecho a una legítima diversidad de opiniones en la Iglesia, ni la exigencia evangélica del diálogo". Camilo Maccise, fraile
carmelita 7. Participar en política "La Iglesia valora la política (también la partidaria) y su importante lugar en la sociedad. Los fieles laicos de ninguna manera pueden abdicar de la participación en la política, es decir en la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover institucio-nalmente el bien común". Obispos uruguayos 8. Enfrentar los nuevos retos "Los grandes retos del futuro para la Iglesia hacia adentro son la diáspora (una Iglesia minoría en la sociedad), el ecumenismo, la descentralización, la falta de presbíteros, el rol de la mujer en la Iglesia, la corresponsabilidad y el pluralismo dentro de la misma Iglesia. Los retos desde afuera de la Iglesia son la increencia, el diálogo interre-ligioso, la inculturación, el capitalismo global y la brecha creciente entre pobres y ricos, los desafíos de la ciencia y la ética, las grandes migraciones, entre muchos otros". Luis González-Carvajal, teólogo 9. Un lugar para los jóvenes En América Latina optar por los jóvenes es optar por los pobres. Todo lo dicho, escrito y reflexionado respecto a la opción irrenunciable por los pobres, puede y debe decirse también respecto de la opción por los jóvenes. Para el acompañamiento de los jóvenes necesitamos no sólo reflexionar la realidad que viven, sino también, ponernos vitalmente al lado de ellos y escuchar sus palabras, sus gestos y sus silencios. Tal vez habría que poner en marcha una pastoral de preguntas, más que de respuestas: ponernos más del lado de las preguntas de los jóvenes. ¿Qué capacidad tienen nuestras instancias pastorales institucionales para recibir a los múltiples interrogantes de la juventud? ¿Cuánto, o no, nos molestan sus preguntas? Necesitamos una pastoral comunicativa que ponga de manifiesto que la fe es proceso de mutua comunicación, con sus tiempos, sus esperas, sus silencios, y también momentos de encuentro y de profunda comunión. De esta manera, estaremos evangelizando no para sumar miembros a nuestras filas, sino para crear comunidad. La Iglesia puede y tiene que ser un lugar de encuentro para los jóvenes. Richard Arce, sacerdote
"Los comunicadores tenemos una responsabilidad impresionante en el crecimiento de los ciudadanos... Es inaceptable en un cristiano la mediocridad, el conformarse con la medianía, con lo poquito. En todas las profesiones tiene que haber una autoexigencia pero también hay que tener conciencia que se está en un lugar clave, como el de los medios de comunicación: quien maneja información maneja poder. De alguna manera mi compromiso va con la búsqueda de la verdad en la información y de acercarme a la gente. Blanca Rodríguez,
comunicadora |
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