La presencia de la mujer

11. El don de sí, sin esperar resultados

El 5 de octubre de 2003 en una lejana aldea del desierto de Somalia, era asesinada por un disparo de fusil en la cabeza, la doctora Annalena Tonelli, de 60 años. A partir de su muerte, la prensa internacional descubrió la figura excepcional de esta mujer que durante 33 años vivió y luchó en nombre del Evangelio entre los más pobres del mundo.

"El don más extraordinario del que agradeceré a Dios eternamente es el que me han hecho mis nómadas del desierto. Musulmanes, me han enseñado la fe: el abandono incondicional a Dios, una confianza más fuerte que las rocas de las montañas... Yo les explico que han contribuido a aumentar mi fe. Ellos me han enseñado a hacerlo todo, empezarlo todo, concluirlo todo en el nombre de Dios. Uno se levanta en el nombre de Dios, se lava, limpia la casa, trabaja, come, habla, hace mil cosas durante el día y al final del día se duerme; todo en el nombre de Dios. Es maravilloso pero Cristo me enseña que la fe sin el amor es inútil y su único mandamiento es el amor, cuya prueba sigue dando Él mismo a través de la Eucaristía".

Para acercarse más a los somalíes había abierto en su centro una escuela del Corán, una de alfabetización y otra de idioma inglés. "Quien me conoce, dice y repite que yo soy somalí como ellos y soy madre auténtica de todos los pobres y enfermos. A quien me pregunta por qué hago todo esto para ellos, les explico que lo hago por Jesucristo que nos pide dar la vida por nuestros amigos.

El amor llevaba a Annalena a vivir en una pobreza extrema; no toleraba lo superfluo. Decía: "He asumido hasta donde me resultó posible el estilo de vida de los somalíes; una vida muy austera en cuanto a vivienda, comida, medios de transporte, vestimenta. Renuncié a todas las costumbres occidentales". Cuando mucha gente se iba del país a causa de la guerra, ella decía: "Comprendo que muchos se escapen del país por los horrores de la guerra, pero lo mío es diferente. Mi vida es para ellos, para los más pobres y abandonados. Yo debo estar con ellos, vivir y morir por ellos. Los que no tienen voz y no cuentan nada, cuentan mucho a los ojos de Dios, son sus predilectos y no importa nada que nuestra acción sea tan solo una gota de agua en el océano. Cristo nunca habló de resultados".

Respondía a los ataques personales con la no violencia y la mansedumbre: "Llevo toda una vida luchando conmigo misma como Gandhi que es junto con Vinoba mi gran maestro después de Jesucristo, para ser no violenta en los pensamientos, palabras y acciones".

Annalena Tonelli, médica
(Umbrales 147, 31)

12. La palabra a la mujer

"A lo largo de los siglos se ha ido produciendo una apropiación de la palabra por parte de la mitad masculina de la Iglesia, mientras se decidía que lo propio de las mujeres era el silencio, la callada pasividad, el eco obediente de palabras pronunciadas por otros. Pero en la Iglesia de Jesús la palabra no es propiedad privada de nadie y debe circular como un pan en la reunión de los hermanos. No se trata de reivindicaciones o luchas por el poder; simplemente de una reciprocidad dialogal al servicio del único Maestro".

Ma. Dolores Aleixandre, teóloga

13. La denuncia profética

Con la reciente apertura de los archivos vaticanos para los historiadores que estudian la época del nazismo, se pudo leer por primera vez una carta al papa Pío XI de la santa Edith Stein, judía convertida a la Iglesia Católica y monja carmelita ejecutada en Auschwitz en 1942. Dice la carta: "Padre santo, como hija del pueblo hebreo que desde hace 11 años es hija de la Iglesia Católica, me atrevo a contarle los acontecimientos de Alemania que revelan un total desprecio de la justicia y de la humanidad... Los nacionalsocialistas han predicado durante años el odio contra los judíos y ahora que tienen el poder han armado a sus adeptos contra los mismos. Y todo esto por parte de un gobierno que se define cristiano. Es por eso que los fieles católicos de Alemania esperamos que la Iglesia de Cristo haga oír su voz para parar estos abusos en nombre de Cristo. ¿La idolatría de la raza y del poder del Estado no es una herejía? Esta guerra de exterminio de los judíos, ¿no es un ultraje a la humanidad de Cristo, a la Virgen María y a los Apóstoles? ¿No está en absoluto contraste con la conducta de Nuestro Señor que sobre la cruz rezó por sus perseguidores? Nosotros los católicos tememos por la imagen mundial de la Iglesia misma si sigue el silencio por parte de ella. Este silencio no logrará nada de este gobierno". La carta es del 12 de abril de 1933; en ese mismo mes Edith fue destituida como profesora de su cátedra de pedagogía, por ser judía.

Edith Stein, filósofa, religiosa
(Umbrales 139, 13)

14. Líderes indígenas

"El movimiento indígena se ha organizado y ha caminado mucho en estos años aunque no se sienta representado en el parlamento y por los políticos. Estamos creando nuestros propios instrumentos y cuadros de participación política. Para las elecciones de 2008 queremos llevar al Congreso a nuestros líderes que son muchos y muy capaces, como se ha visto en el gobierno de una cantidad extraordinaria de alcaldías y municipalidades".

Rigoberta Menchú, líder indígena, Premio Nobel de la Paz
(Umbrales 148, 8)

 

15. Romper el silencio

"Aumentan las mujeres que intentan romper los condicionamientos de estructuras injustas, que las reducen a una ‘cultura del silencio’.

La opción para el pobre en América Latina se concreta en la opción por la mujer pobre, que hoy es la más pobre entre los pobres.

Esta opción significa ayudar para que ella acumule resistencia para sobrevivir, creatividad para abrirse paso en la sociedad con el apoyo de la Fe".

Ana María Tepedino, teóloga

16. Enderezar a la mujer encorvada

"No le es fácil a la palabra de la mujer abrirse camino en la Iglesia. Históricamente lo masculino ha sido lo dominante, lo normal.

Ahora estamos comenzando una etapa en la que la tarea de suplencia de expresar unos lo que sienten otras, ha dejado de tener justi-ficación.

No queremos convertirnos en feministas avinagradas o entrar en el terreno de la competitividad; sólo queremos enderezar a la mujer encorvada (Lc 13,10-17) para que también ella alabe a Dios y transmita a toda la Iglesia su mirada positiva y esperanzadora".

Ma. Dolores Aleixandre, teóloga

17. Liturgia y vida

"Cada persona es el mismísimo icono de Dios encarnado en el mundo. Junto con este reconocimiento llegó la necesidad de aceptar esta abismal revelación de Dios de manera incondicional, de venerar la imagen de Dios en mis hermanos y hermanas... El día del Juicio Final no se me preguntará si mis ejercicios de ascesis fueron exitosos, ni cuantas reverencias hice... En cambio, se me preguntará si di de comer al hambriento, si vestí al desnudo, si visité a los enfermos y a los prisioneros... El sentido de la liturgia debe ser trasladado a la vida. Ésa es la razón por la que Cristo vino al mundo y el motivo por el cual nos dio nuestra liturgia".

 

María Skobtsova, religiosa y mártir
(Umbrales 138, 30)

 

18. Más allá del Día de la Mujer

Para que el Día Internacional de la Mujer no sea un día más ni una simple enunciación, ni una celebración vacía de contenido y pérdida de tiempo:

- busquemos en nuestra propia historia las presencias y ausencias de la mujer, y reflexionemos acerca de sus causas y consecuencias;

- revisemos situaciones "corrientes" en las que se puedan detectar actitudes de violencia, marginación y desvalorización de la mujer;

- pensemos en los modelos de mujer impuestos (mujer - objeto sexual; mujer - tonta descerebrada; mujer - hombre con polleras) y analicemos como nos ubicamos frente a ellos.

- hagamos un perfil de mujer de acuerdo a nuestra situación, nuestra experiencia y nuestras aspiraciones y busquemos conjugarlo con nuestros roles (esposa, madre, trabajadora, militante, miembro de una Iglesia, etc.);

- creemos espacios donde se hable de la temática de la mujer sin fanatismos, ni enfrentamientos con el varón. Lo que buscamos es sumar, no dividir ni restar.

La estrategia es la resistencia; ésa que nace de la esperanza (la Buena Noticia del Reino es posible aquí y ahora) y la certeza de nuestra propia identidad: mujeres plenas, íntegras, singulares).

Mercedes Salto Lastra, periodista
(Umbrales 49, 25)

 

19. Nuevas relaciones de reciprocidad

Pienso que en la Iglesia se da una situación de verdadera desigualdad e injusticia en relación a las mujeres. Aunque está integrada por una abrumadora mayoría de ellas, sin embargo, la estructura de la Iglesia es piramidal y jerárquica y está basada en relaciones no igualitarias. Las mujeres trabajan activamente pero siempre quedan en una situación de sumisión y excluidas de las decisiones. Desde mi trabajo que está orientado a lograr relaciones de reciprocidad entre ambos géneros, trato de cambiar esta situación y también trato de hacerlo en mi familia intentando crear relaciones simétricas entre varones y mujeres (mis dos hijos y mis dos hijas). Espero también que la Iglesia muy pronto reconocerá la necesidad de retomar el espíritu de las primeras comunidades y podrá ser fermento en el mundo y transmitir la Buena Nueva creando en su seno relaciones interpersonales de reciprocidad, de igualdad en las diferencias, de solidaridad.

Graciela Pujol, editora
(Umbrales 68, 19)

20. Conciencia de género

Aunque el mundo ha ido para atrás en muchos aspectos ideológicos, tengo que reconocer que en la conciencia de género se ha avanzado bastante. Y eso cambia cualquier perspectiva pesimista. Todos los días hay avances en la conciencia de las mujeres y eso significa que va a haber cambios y que hay que tener esperanza. Eso es una vivencia en América Latina. El único lugar donde queda revolución en Nicaragua es en la conciencia de las mujeres. Yo soy feminista desde hace poco tiempo. Eso demuestra hasta qué punto hay tanto que hacer. Una puede ser mujer y no tener conciencia de estos problemas de una manera más explícita. Si uno mira la historia y mira la realidad desde esa perspectiva (la de género) tiene que ser optimista. Se producen cambios en la sociedad, en la Iglesia, en las estructuras de poder... No sin problemas. Conocemos hoy que hay más violencia contra las mujeres precisamente por eso. Todo ello encaja en un esquema teológico. No hay posibilidad de alcanzar la liberación sin superar plagas, sin atravesar mares y cruzar desiertos. Las mujeres y los hombres conscientes debemos darnos cuenta de que el feminismo es una de las formas más profundas de asumir el cristianismo. Y visto desde ahí, el mundo nos regala esperanza.

María López Vigil, teóloga
(Umbrales 149, 28)