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ARGENTINA MENSAJE DE MONS. GIAQUINTA La verdadera solidaridad se muestra en lo cotidiano Frente a la situación de pobreza y angustia que vive gran parte de la población "la solidaridad todavía existe y el banco de prueba de su calidad es lo cotidiano". Así lo afirmó el arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta, en uno de sus mensajes para su arquidiócesis y para la prensa en general.
Los líderes piqueteros Nina Pelozo y su esposo Raúl Castells afirman que la protesta va a estallar y que va a ser "mucho más fuerte que la que provocó la caída de De la Rúa porque la gente se quedó con bronca y la herida sigue supurando". Sin embargo, hay muchas otras formas de enfrentar estas "situaciones extremas" y son numerosas las manifestaciones de solidaridad y de ayuda en todo el país. "La solidaridad todavía existe", afirmó en un reciente mensaje el arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta. Aclaró, sin embargo, que "el banco de prueba de su calidad es lo cotidiano". Por lo mismo, los ámbitos normales de la solidaridad son la familia, el trabajo, la vida diaria en la sociedad, tanto civil como eclesial. Es decir, aquellos ámbitos en los cuales se busca permanentemente el bien común. "Es allí donde mostramos que somos verdaderamente responsables de todos". El arzobispo explicó que con frecuencia "reducimos la solidaridad a la reacción instintiva ante el otro que se encuentra en grave necesidad". Pero, "a pesar de su nobleza, señales como éstas son insuficientes. Indican que el ser humano no está muerto en su egoísmo, y que retiene la capacidad de alcanzar un nivel de salud mejor". Subrayó luego que "los seres humanos somos, ante todo y por sobre todo, hermanos. De lo cual brotan graves responsabilidades. De allí que no podemos quedarnos indiferentes ante ningún ser humano caído y también oramos por la auténtica solidaridad con quienes están más heridos por la injusticia y la pobreza". En la oración preparatoria del Congreso Eucarístico Nacional, que se realizará del 2 al 5 de setiembre, en Corrientes, "después de pedir a Dios el don de ‘la reconciliación en nuestra sociedad herida por la división y el desencuentro’, pedimos ‘la auténtica solidaridad con quienes están más heridos a causa de la injusticia y la pobreza’. De esa manera -recordó el obispo- se ponen en evidencia dos de las necesidades más sentidas en nuestra Patria: la discordia y la pobreza creciente. Pero sobre todo -concluyó el pastor chaqueño- se pone de relieve la profunda relación que hay entre los dones que le pedimos a Dios: ‘reconciliación y solidaridad’. Si los vicios van juntos, también van juntas las virtudes. De allí el lema del Congreso: ‘Eucaristía: reconciliación y solidaridad’." |
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