EDGAR
MORIN, filósofo y sociólogo
Dialogar
es comprender
al otro
¿Puede
ayudarnos a precisar el concepto de "diálogo de
civilizaciones", y la noción de "civilización" en
relación con la de "cultura"?
-
Según una distinción clásica, propuesta por la sociología alemana
del siglo XIX, se llama cultura lo que es propio de una etnia, de una
nación, de una comunidad; es decir, sus usos, creencias, costumbres,
ritos, fiestas, dioses, mitos... Mientras que lo que se refiere a la
civilización sería lo que puede pasar de una cultura a la otra. Por
ejemplo, la cultura de la papa ha pasado de la América andina a Europa
y después al resto del mundo, lo mismo que el uso de la carreta que ha
partido de un punto en el Globo y se ha expandido por otras partes.
Dicho de otra manera, la civilización es lo que es técnico y material,
lo que es transmisible.
Pero
la expresión "diálogo de civilizaciones" toma la palabra
"civilización" más bien en el sentido de cultura, ya que
hace referencia a conjuntos caracterizados por determinados trazos
singulares que supuestamente no se pueden mezclar. Cuando se habla de
diálogo de civilizaciones en su sentido banal, se piensa
esquemáticamente, en las civilizaciones occidental, china, islámica,
cristiana, iraní, africana, etc.. Sin embargo, si yo hablo de
civilización china, pienso en el taoísmo y en el confucianismo,
distintas culturas que pueden convivir. En cuanto a la civilización
islámica, por ejemplo, engloba países y poblaciones que tienen
diferentes culturas, incluso si, evidentemente, se puede expandir a
otras partes del mundo. En breve, civilización y cultura son nociones
fluidas y objeto de incertidumbre.
Pero
me parece que lo que la Unesco quiere decir al proponer el "diálogo
de civilizaciones" es: "Somos diferentes, tenemos
creencias y religiones diferentes, pero nuestras especificidades no
deben impedirnos dialogar".
¿Qué
significa dialogar para una civilización?
- Desde mi punto de vista, las civilizaciones o las culturas no
dialogan. Sólo pueden dialogar los individuos. Se trata de
aquellos que, en el seno de una cultura, tienen una posición abierta y
reconocen la existencia del otro. Estos piensan que, a partir de las
diferencias, se puede encontrar una base común, un lenguaje común; por
ejemplo, "buscamos la paz, unos y otros". Si tomamos el mundo
cristiano de la Edad Media, en el momento de las Cruzadas, no había
diálogo posible ni con los musulmanes ni con los judíos. Con los
fanáticos integristas islámicos de hoy, tampoco hay diálogo posible,
porque para ellos los otros son "perros
infieles". Cuando se considera al otro un no creyente o un infiel,
ya no hay diálogo posible.
Y
los occidentales, ¿están hoy abiertos al diálogo?
- Actualmente Estados Unidos ha definido un imperio del Bien y un
imperio del Mal, mientras que para Al Qaeda es lo contrario. Cada uno
dice representar el Bien y que el otro representa el Mal; ahora bien,
las situaciones maniqueas hacen imposible el diálogo. De todos modos,
algunos occidentales que han estudiado otras civilizaciones piensan que
el Islam no puede reducirse al fundamentalismo, que es una gran
religión cuyo rol civilizador ha sido eminente en el pasado,
especialmente en la época de Bagdad, de los califas y de El Andaluz.
Ellos piensan incluso que ha sido la única gran civilización de la
Alta Edad Media, que existen diferentes interpretaciones del Islam y
que, en fin, en el seno mismo del mundo islámico hay partidarios de la
laicidad. Siempre que hay una diversidad en una cultura o civilización
hay personas dispuestas a dialogar. En general, se trata de espíritus
menos conformistas, a veces mestizos, salidos de varias civilizaciones.
¿Qué
es el "diálogo"?
- Es que cada uno pueda expresar su tesis, presentar sus argumentos y
que no se le impida al otro hacer lo mismo.
¿Cuáles
son las condiciones del diálogo?
- En primer lugar, el reconocimiento del otro como interlocutor
con derechos iguales a uno mismo. El verdadero diálogo se da cuando se
reconoce al otro la misma dignidad. No hay diálogo posible entre un
patrón y sus esclavos. El diálogo supone la igualdad, lo cual es un
punto de vista relativamente nuevo en la cultura europea. Europa occidental
ha dominado y explotado el mundo a partir de la conquista de América,
ha practicado la trata de negros y la esclavitud; ha ejercido los
dominios más duros y largos de la historia. Pero en esta misma Europa,
y quizás durante la conquista, espíritus desviacionistas han elaborado
algunas de las ideas claves que permiten el diálogo. Fue Bartolomé
de las Casas, el sacerdote español, el que ha dicho que los
indígenas de América eran seres humanos como los otros; y fue Montaigne
el que dijo que llamamos "bárbaras" a las otras
civilizaciones. Dicho de otra manera, Europa occidental ha sido a la vez
el hogar de la dominación y de las ideas de emancipación. Y es
apoderándose de estas ideas que los pueblos colonizados han podido
obtener su emancipación relativa.
En
el mundo de hoy, ¿cuáles son los obstáculos al diálogo?
- Hay un obstáculo cuando lo que es sagrado para uno, no lo es para el
otro. Por ejemplo, un musulmán, un cristiano y un judío no pueden
dialogar sobre el hecho de saber si Jesús ha resucitado al tercer día,
si Moisés ha recibido las Tablas de la Ley, o si Mahoma ha
tenido la revelación del ángel Gabriel. Pero se puede reconocer lo que
es sagrado para el otro y dialogar, es decir, progresar en el
conocimiento del otro. Los que dialogan son minoritarios, pero
existen.
¿Cuál
es la diferencia entre dialogar y negociar?
- Negociar es comerciar intereses. Llegar a un acuerdo. Mientras que el
verdadero diálogo es comprender al otro. Para comprender al
otro hace falta ante todo intentar conocerlo en su globalidad, conocer
sus creencias, sus costumbres, sus ritos, su civilización, lo cual
supone, sin llegar a ser un erudito, tener una cierta cultura.
Comprender que el otro es un sujeto como uno mismo, es decir, un
individuo autónomo que debe ser respetado. Después hace falta un
impulso subjetivo de interés y simpatía; sin eso no hay comprensión.
¿Cómo
favorecer este impulso de simpatía del que usted habla?
- Tome el ejemplo de Francia y Alemania, que se han combatido durante
siglo y medio. En Francia se enseñaba en la escuela que los alemanes
eran unos brutos y en Alemania se enseñaba que los franceses no valían
nada. Después de la Segunda Guerra Mundial se ha decidido revisar los
manuales de historia y abandonar una visión sociocéntrica para adoptar
un punto de vista más amplio. Hace falta tener una cultura histórica
para simpatizar con el otro. Hace falta reunir varias condiciones para
que el diálogo se produzca. Algunos individuos que tienen un papel
eminente en el Estado o en la sociedad pueden también favorecer el
diálogo. La comprensión es la condición del diálogo.
Piensa
usted que después de la Guerra Fría, es inevitable el choque de las
civilizaciones occidental e islámica?
- No. Pienso que era evitable.
Pero yo diría que hoy ese choque está en marcha, aunque todavía no
haya tenido lugar. Diversos elementos lo indican. Por ejemplo,
hasta la intervención en Irak, el fenómeno de los kamikazes se
limitaba a un muy pequeño grupo de militantes palestinos de la Yihad
islámica. Hoy se ha expandido a Irak donde se encuentra además
otro tipo de comportamiento kamikaze, cercano al que existía en Japón
durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque no sean creyentes, algunas
personas son llevadas a sacrificar sus vidas para defender su nación.
Desde que se ha agravado la guerra, desde la represión del terrorismo,
el terror militar ha creado un círculo vicioso de odio, desprecio,
rechazo. Se instaló en ese momento una guerra de civilizaciones a la
que hay que oponerse con la palabra, la inteligencia y la conciencia.
Sabemos cuáles son los principios que hay que respetar: la comprensión
del otro y el reconocimiento de su derecho.
Sophie
Bouakhari
(de "Nuevo Correo de la Unesco")