ESPACIOS
DE COMUNICACIÓN
La
visión instrumental de la comunicación
es
el pecado evidente de los primeros intentos
de
"Pastoral de los Medios de Comunicación Social".
Es
más, la urgencia de tener espacio y voz
en
la comunicación masiva hace olvidar a menudo
la
necesidad de una planificación más global.
El
mismo título abreviado en la tan usada sigla
de
Pastoral de los MCS, revela a las claras una preocupación
dirigida
principalmente a los medios,
más
que a la esencia de la comunicación.
Debido
a una visión del saber técnico especializado,
durante
mucho tiempo se entendió que la comunicación
era
una función meramente instrumental y mediática.
A
pesar que estamos en el tiempo más esplendoroso
de
las comunicaciones, muchos de los problemas
que
tienen las instituciones (y entre ellas la Iglesia)
son
problemas de comunicación.
De
la reciente mutación de la cultura de los bienes materiales
a
la cultura de los servicios y valores intangibles,
emergen
cuatro nuevos desafíos de la gestión del comunicador.
Desafíos
que ya no proceden de la mentalidad técnica,
sino
del conocimiento, el saber más integral.
Éstas
son las nuevas características que definen la comunicación.
La
Identidad, que es el ADN del
comunicador,
que
se extiende a todas sus producciones y actuaciones
("quién
soy", incluso antes de "qué hago").
La
Cultura del comunicador es la
energía de vida,
sus
actitudes, conocimientos y emociones...
que
orientan las acciones concretas,
la
generación de valores y el estilo de su comunicación
("cómo
lo hago" es más importante que "lo que hago").
La
Comunicabilidad es la tarea
específica del comunicador
que
interconecta a toda la comunidad humana,
valorizando
todos sus procesos ("cómo comunico").
La
Imagen es la traducción de
todo lo anterior en la mente
de
las personas y en el imaginario social. La imagen determina
las
conductas, opiniones y decisiones de la colectividad,
("cómo
me ven" es parte esencial de "cómo soy realmente").
Estos
nuevos desafíos están interrelacionados, son interactivos,
y
suponen una nueva mirada con respecto a la tarea del comunicador.
Ahora,
el Ser y el Cómo es
infinitamente
más
importante que lo-que-se-hace.
Quinto Regazzoni