Mirar a la vida con sentido

Cuando en una reunión familiar o en una rueda de amigos dialogamos sobre temas diversos, veremos que surgen nuestras teorías e hipótesis en torno a valores. Hablamos de justicia, bondad, honestidad, cumplimiento de una tarea, solidaridad, etc…

Pero cuando dejamos de teorizar nuestras expresiones son más concretas:

- ¿Te das cuenta? El señor Fulano es injusto, actuó de manera arbitraria y autoritaria.

- La señora Sultana realizó esta tarea sólo en interés propio, fue egoísta, faltó a la solidaridad.

- ¡Esperá un poco, no me vengas con cuentos!...

- ¿Viste lo que hizo el vecino ? ¡Es típico de los de su clase!... Es un corrupto, un deshonesto.

Todos actuamos y todos elegimos, en cada situación concreta, conforme a valores, es decir, establecemos una cierta jerarquía y priorizamos ciertos valores que nos impulsan a obrar de un modo o de otro.

Así, también la humanidad en su conjunto ha hecho opciones con sentido (o sin sentido)… y ha respondido en cada situación concreta según un "sentido del momento". Pero no es raro que aparezcan en nosotros las siguientes interrogantes:

¿elegimos realmente?, ¿establecemos cierta jerarquía?, ¿priorizamos ciertos valores?... ¿Cómo hacemos para actuar sin equivocarnos?

Si es posible que se hagan opciones con sentido, ¿qué sentido ilumina a las personas que eligen actuar con injusticia, con crueldad?

Estas interrogantes nos hacen pensar nuevamente en nuestra condición humana, nos hacen ver que en nuestro pensamiento y en nuestras acciones, no somos sólo seres bio-psico-sociales sino también espirituales. Estamos en tensión permanente entre el ser y el deber ser.

También nos interrogamos sobre si es posible educar en valores para que las respuestas dadas en cada situación concreta sean dadas atendiendo a lo que tiene sentido.

¿Es posible educar en valores y mirar a la vida con sentido?

Si pensamos que educar es hacer "nacer en el otro lo más humano de sí", lo que le permita a su vez mayores posibilidades de realizar elecciones con sentido -aunque tarea difícil, ésta no es imposible siempre y cuando nos situemos desde la libertad y la responsabilidad-, entonces sabremos que no podremos exigir en quienes no conocen su libertad que automáticamente la desplieguen. Si "el origen de todos los males es la ignorancia", quizás la más peligrosa de todas, es la ignorancia de sí mismo.

prof. Raquel Lambiasse

 

 

La mirada en el corazón

Señor, que pueda ver
y pueda mirar con el corazón.
Mirar no significa sólo
ver con los ojos,
es antes que nada un proyecto,
una tensión hacia una meta a conseguir,
un volcarse hacia el futuro, hacia lo lejos...

De mirada viene la palabra "miras"
que significa justamente propósito, fin.
Señor, enséñame a mirar,
porque mirar es asombrarse,
maravillarse, contemplar.
Es una actitud del corazón
más que de la vista.

Señor, que mi mirada sea como la tuya,
una mirada de búsqueda.
Que pueda buscar y descubrir
al hermano que me necesita,
como tú buscaste a Zaqueo para salvarlo
y darle nueva vida (Lc 19,10).

Señor, que mi mirada te descubra a ti,
presente y vivo entre nosotros,
y no me equivoque en buscar
entre los muertos
al que está vivo (Lc 24,5-6).

Señor, que esta doble mirada tuya
que busca el corazón del hombre
y el corazón de Dios
sea también la mía.

 

Quinto Regazzoni