VENEZUELA:

El país pertenece a todos

La Conferencia Episcopal Venezolana ha difundido el pasado 17 de agosto un comunicado titulado "Por la unidad y la paz", en el que subraya que "deben ser aclarados cuanto antes, de manera transparente, que genere consenso", los resultados del referendo del domingo 15 de agosto, en el que Hugo Chávez aseguró la continuidad de su mandato presidencial.

Para los obispos venezolanos, la larga jornada cívica del domingo 15 de agosto y la madrugada siguiente ha marcado un hito en la historia democrática del país al menos en dos ámbitos: la masiva participación, que derrotó la abstención tradicional en los actos electorales; y la voluntad del pueblo en ejercicio de su conciencia ciudadana y su responsabilidad soberana, al tener que aceptar todos los mecanismos y medidas exigidas en el acto electoral. "Quedó demostrado, ante todo, que el pueblo venezolano es honesto en su proceder y mantiene una incuestionable vocación y conducta democráticas".

El comunicado de los obispos subraya esta nueva oportunidad para buscar la unidad y llegar a un acuerdo de gobernabilidad entre todos los venezolanos, sin que nadie quede excluido por ideología u opción política.

"La esperanza -dicen los obispos- debe animar siempre, y hoy más que nunca, al pueblo venezolano en las tareas ineludibles que se nos plantean de cara al futuro. La Iglesia es y seguirá siendo ‘casa y escuela de comunión’, mensajera del evangelio de la unidad y de la paz, donde todos nos podamos encontrar y, así, fortalecer los valores espirituales y morales tan necesarios en la vida diaria y en nuestra existencia como nación".

Si hay alguna duda, a los ciudadanos les corresponde, serena y razonadamente, activar los mecanismos necesarios para despejar esas dudas y evitar su repetición en próximas elecciones. De este modo, reconocen los obispos en el texto, leído por el obispo Baltazar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal, se impedirá que se agrave "el clima de polarización y división en el cual se ha vivido en los últimos años, con su consiguiente violación de derechos humanos, como el de la vida, la libre expresión de ideas y opciones, etc.".


Luego subrayan que "nuestro país tiene que ser un espacio abierto para todos, independientemente de quien haya recibido el mayor apoyo, sin excluir a la otra parte".
"Asumir los resultados electorales con la dinámica de la exclusión, en el discurso o en los hechos, amplía la división entre los hijos de una misma patria y prolonga la intolerancia y violencia políticas, que lamentablemente han vuelto a enlutar e intranquilizar a las familias venezolanas", afirman.

"El país pertenece a todos -añaden- y su construcción y reconciliación es misión y tarea de todo el pueblo. Los líderes civiles y políticos, el gobierno y la oposición, deben comprender su enorme responsabilidad, evitando enojosas confrontaciones que profundizan la acentuada polarización social, y abstenerse de toda manipulación política e ideológica, actuando conforme a la verdad".

El episcopado venezolano concluye exhortando "a los fieles católicos y a todos los venezolanos a trabajar por la justicia, la libertad y la solidaridad, el respeto de la dignidad humana, el entendimiento entre todos, el destierro de la discriminación y el odio, y a abrir espacios para la convivencia, sin distinción ni sospechas, en una verdadera conversión moral y cívica".