URUGUAY:
XV ENCUENTRO OBISPOS-PRESBÍTEROS

La salud física, psíquica y espiritual de los curas

Como cada dos años se realizó en Florida, los días 4, 5 y 6 de agosto, el Encuentro Obispos-presbíteros del Uruguay en el que participamos cerca de 60 presbíteros de todo el país y casi todos los obispos. El tema que centró el encuentro fue sobre las problemáticas que afectan a los curas en su salud física, psíquica, emocional, relacional y espiritual.

En la tarde del día 4 de agosto, fiesta del Cura de Ars, comenzamos nuestro camino tomando conciencia de la realidad y las problemáticas que se dan.

A partir de una encuesta respondida por más de 100 sacerdotes, -sobre sus hábitos de salud física, sus enfermedades, el acompañamiento, los medios de crecimiento humano y espiritual,...- comenzamos a compartir algunas de las situaciones y problemáticas que nos afectan: cansancios pastorales, abandonos, depresiones, adicciones, vacíos, crisis afectivas, situaciones complejas en sus causas y en la manera de abordarlas, porque "para servir, hay que servir".

Al día siguiente empezamos a abordar las preguntas globales y las causas, compartiendo varios aportes: un médico nos habló sobre la salud, la enfermedad y la prevención, sobre "la persona enferma " como un todo; una consagrada psicóloga y un diácono permanente psiquiatra, abordaron el tema de la salud mental y las problemáticas mentales. El provincial de los jesuitas, nos habló sobre el acompañamiento espiritual. Alrededor de estos temas, trabajamos en talleres para visualizar los síntomas y las consecuencias de llevar una vida de hiperactivismo, sin "zonas verdes" ni descanso, sin alimento interior, ni renovación formativa, sin contraste, sin saber dosificar la entrega,... hasta llegar a "estar quemado", cansado física, emocional y espiritualmente, estresado. Necesitamos tomar conciencia de nuestra forma de relacionarnos como presbíteros, las actitudes, los mecanismos inconscientes, las dependencias. Desde la experiencia compartida de ser acompañados espiritualmente, constatamos la dificultad de encontrar acompañantes y la necesidad de capacitarnos y estar disponibles para ello.

Cargados con todo lo vivido durante el día, nos acercamos a celebrar todo ello en el acontecimiento de la Eucaristía. Para dar la vida, hay que protagonizarla con responsabilidad. Hemos sido llamados para dar la vida, pero para entregar la vida, hay que tenerla, protagonizarla, y ¿qué clase de vida estamos llevando, mostrando...? Hemos de ser responsables de ella y vivirla con amor, con pasión, con compasión.

Por último, vimos cómo contagiar, cómo transmitir lo compartido a todo el presbiterio nacional.

Llegó la hora de asumir todos con responsabilidad la tarea de cuidar y mejorar la vida de los presbíteros. Hay que cuidar la salud del sacerdote en todas las dimensiones: la prevención, a través de la sensibilización, con apoyos cercanos, con un programa de Formación Permanente que contemple los diversos momentos vitales del sacerdote y las problemáticas que pueden afectarle; el acompañamiento espiritual, reconocernos necesitados de él y buscarlo. También se vio la necesidad de poner en marcha un centro de apoyo psicológico y terapéutico, para acompañar las problemáticas que lo precisen.

Muchas otras propuestas, ideas, intuiciones, posibles iniciativas, se plantearon en la puesta en común final. Con todo ello, la Comisión Nacional del Clero, elaborará una propuesta global que será presentada a los obispos para que la estudien y decidan lo que sea más viable.

Fueron días de reencuentro para algunos y de empezar a conocernos para otros, pudiendo contemplar algo de la diversidad y riqueza de los sacerdotes de la Iglesia del Uruguay. Todos somos sanadores heridos, hemos recibido el ministerio de acompañar, de servir, de liberar, de sanar,... pero todos somos necesitados.

El encuentro ha sido un auténtico ejercicio de corresponsabilidad para buscar el mejor servicio de los presbíteros al Pueblo de Dios que camina en este país.

Jose García