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De
igual a igual soy sudaca por España y paragua de Asunción, español en Argentina, alemán en Salvador, un francés se fue pa’ Chile, japonés en Ecuador.
El mundo está amueblado con maderas de Brasil, y hay grandes agujeros en la selva misionera. Europa no recuerda de los barcos que mandó. Gente herida por la guerra, esta tierra la salvó.
Si me pedís que vuelva al lugar donde nací, yo pido que tu empresa se vaya de mi país. Y así será de igual a igual, y así será de igual a igual.
Tico, nica, el boricua, arjo, nejo el panameño. Hacen cola en la embajada, para conseguir un sueño. Entre tanto el gran ladrón, lleno de antecedentes, si le para inmigración pide por el presidente.
Los llamados ilegales que no tienen documentos, son desesperanzados sin trabajo y sin aliento. Ilegales son los que dejaron ir a Pinochet, Inglaterra se jactaba de su honor y de su Ley. (Letra: León Gieco. Música: León Gieco y L. Gurevich).
Hermosa y movida canción que denuncia con firmeza la situación de discriminación, que las naciones europeas y del primer mundo incluido Estados Unidos, hacen sufrir a los inmigrantes latinos que buscan desesperanzados en esos países, un trabajo digno que muchas veces no encuentran. Se los trata como a delincuentes, pero los grandes ladrones (narcotra-ficantes, dictadores violadores de los derechos humanos, políticos corruptos), no sufren ese trato. Se acusa a los inmigrantes de quitar trabajo a los ciudadanos del país, y sin embargo son las propias potencias económicas las que provocan esta situación, y sobre todo las empresas multinacionales, que terminan destruyendo la economía de los países del tercer mundo, mostrando una voracidad desmedida, y destruyendo con sus manejos económicos, las selvas y los recursos naturales. "De igual a igual" se pide que sea la cosa. Pero no hay igualdad. Las naciones poderosas imponen sus políticas, y luego pretenden que los que quedan sin trabajo, no salgan de sus países de origen buscando un trabajo digno para ellos y sus hijos. El mito del "libre mercado igualitario" está lejos de ser realidad. Los poderosos piden a los países de América Latina que abran sus mercados. Pero cierran los suyos a los productos latinoamericanos. "Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago." Una hermosa música realizada con instrumentos típicos de Perú, Bolivia y del norte argentino, da el cauce a esta canción. No es una melodía triste, sino muy alegre y movida. Esta canción, que se encuentra en el disco "Bandidos Rurales", editado en el año 2001, tiene una música llena de vitalidad y dinamismo, y habla de las esperanzas y de la lucha de los pueblos de Latinoamérica por ser libres y llevar una vida digna. Pero sobre todo de la esperanza. América Latina, recibió con mucha hospitalidad a la gente, que a principios y mediados del siglo veinte escapó de las dos guerras mundiales. Les dio una nueva patria y un trabajo digno. Hoy que los latinoamericanos precisan de la hospitalidad de esos pueblos, no sólo no la encuentran, sino que sufren la discriminación y el racismo. Hace falta que se recuerden las cosas y todo sea "de igual a igual".
Eduardo Ojeda |
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