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13. Realizarse la vida La realización personal pasa por la capacidad de abrirse al mundo y a los demás. La constante apertura nos ofrece innumerables desafíos que tenemos que resolver. ¿Sientes que tu vida se está abriendo a los demás y a los desafíos de la realidad que te rodea? la palabra
"Un día, mientras (los
profetas y doctores de la iglesia de Antioquía) celebraban el culto del
Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: ‘Resérvenme a Saulo y
Bernabé para la obra a la cual los he llamado’. Ellos, después de
haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Saulo
y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y allí
embarcaron para Chipre" Experimentar la presencia del Espíritu de Dios en nuestro ser es una necesidad urgente. Nadie puede vivir sin agua y sin aire. Lo mismo le sucede al creyente con respecto a la vivencia del Espíritu en su vida particular y comunitaria. ¿Y por qué la urgencia de reconocer la acción de esta Persona en nuestra existencia? Porque es a través de Él que Dios se comunica con nosotros. El Espíritu nos enseña los proyectos de Dios. Pero necesitamos ejercitarnos espiritualmente, afinar nuestros sentidos para escuchar, para conocer por experiencia las cosas de Dios. Y así descubrir cuál es la misión que Dios ha pensado para nosotros. Una vez que la hayamos descifrado, el Espíritu que habita en nosotros nos llevará libre y amorosamente a aceptar la voluntad del Padre. El Espíritu que tocó el corazón y la boca de los profetas, que habitó en María, que se mostró en Jesús de Nazaret, que habló a los profetas de Antioquía, sostiene también la vida y la historia de los creyentes de hoy. El Espíritu es viento, no sabemos de dónde viene ni adonde va, pero lo escuchamos y sentimos. El Espíritu no tiene más forma ni figura que la de Jesús, pero está presente aun donde no se lo conoce... Dejarse mover por el Espíritu es el desafío, el camino y el horizonte de todo aquel que intuye que Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros, que va más allá de todo lo que nos atrevemos a soñar. Pero para dejarse invadir y mover, es preciso permitir que el Espíritu penetre en lo profundo de nosotros. Para ello, necesitamos abrirnos desde nuestra pobreza, porque "llevamos este tesoro en vasos de barro". el compromiso
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