14. Mi meta

la vida

Las metas son indispensables para seguir luchando con esperanza y fortaleza. ¿Qué metas te propones en tu vida, a mediano y a largo plazo?

la palabra

EL ESPÍRITU DICE: “VEN”

"El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!, y el que escucha debe decir: ¡Ven! Que venga el que tiene sed y el que quiera, que beba gratuitamente del agua de la vida" (Ap 22,17).

El Espíritu Santo nos llevará a la plenitud de la Gloria y su invitación constante, "¡Ven!" se une a la de la Esposa (la comunidad cristiana) y a todo el que quiera acercarse a gozar de la plenitud de la vida. El Espíritu Santo actúa en nuestras vidas y en nuestra historia. Gracias a su presencia éstas toman un sentido, único y definitivo. El pueblo hebreo ya había reconocido en su historia la actuación concreta de Dios. Pero en Jesús, Dios ha asumido en plenitud la historia humana. Nos lo recuerda uno de los primeros Padres de la Iglesia, S. Ireneo, al decir que "el Hijo de Dios se hizo hombre, para que el hombre se haga hijo de Dios". Los discípulos reconocen en Jesús el sentido de sus vidas, de sus historias personales y de la humanidad. Jesús es el camino, la verdad y la vida; por eso nuestra historia es la de los hijos que, mediante el Espíritu y por Jesucristo, vamos en camino al corazón del Padre. En esa esperanza, nuestra vida se llena de sentido. Es por eso que el grito "¡Maranathá!, ¡Ven, Señor Jesús!" expresa el ansia del encuentro definitivo y glorioso de toda la humanidad con el Señor.

En el Espíritu experimentamos en forma anticipada esta presencia y encuentro con el Señor en nuestra sociedad. Así como lo hicieron los discípulos de Jesús, el desafío para nosotros es descubrir a Dios actuando en nuestra historia personal y social. Podemos reconocer en nuestra vida un sinnúmero de signos de la actuación de Dios. Son los "signos de los tiempos" para un nuevo mundo. Mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, los acontecimientos de mi país... todos ellos están llenos de la Presencia de Dios, del Espíritu Santo.

La historia avanza no sin dificultad. Muchas veces parece que las heridas del mundo, sobrepasan los gestos de alegría. Sin embargo, nuestra esperanza no decae, pues vivimos con la convicción del Espíritu que actúa en nuestra historia. Aunque en ocasiones fuera como si la actuación de Dios en el mundo se tejiera como los hilos de una alfombra, y desde nuestra experiencia vital apreciáramos el telar desde el reverso, sabemos que en el fondo Dios teje su presencia por medio del Espíritu Santo. El desafío entonces es dejarnos tejer, para aparecer en el bordado del Padre, y así ser conducidos a la meta definitiva de nuestra vida y de la historia.

 

el compromiso

1. ¿En qué momento de mi vida Dios se ha manifestado con más fuerza? 

2. ¿Cómo creo que es el "telar" que Dios va tejiendo?
¿Cómo es la sociedad que quiero construir conducido por el Espíritu Santo?

 

Oración

Espíritu de Amor,
Espíritu de vida:
Tú nos conduces, por Jesús,
al corazón del Padre.

Espíritu de Amor,
Espíritu de vida:
Tú nos llevas a la verdad
y a la libertad plena.

Espíritu de Amor,
Espíritu de vida:
Tú gritas con nosotros
"¡Ven, Señor Jesús!".

Espíritu de Amor,
Espíritu de Vida:
Permanece en nuestros corazones
y muéstranos el camino,
que nos lleva a la gloria.

Amén.


Cómo prepararse

CÓMO PREPARARSE PARA LA CONFIRMACIÓN

La Confirmación es precedida por una adecuada preparación que no debe consistir tan solo en enseñanzas teóricas, sino en una iniciación a la oración personal y comunitaria, a la Liturgia, a la Biblia, al servicio en el ámbito de la comunidad, a la vida cristiana en la familia y en la sociedad, a la evangelización y a la acción social. La Confirmación no es el punto final de nada; es más bien el comienzo de la etapa adulta y comprometida de la Fe, para vivir plenamente como cristianos.

Además de una nueva y más vigorosa catequesis de Confirmación para los adolescentes, hoy ha vuelto con fuerza también el antiguo Catecumenado de adultos no sólo para los que no han sido bautizados sino también para los que aun siendo bautizados no han sido confirmados.

LOS PADRINOS DE CONFIRMACIÓN

El confirmando, aunque ya sea un adolescente, un joven o un adulto, va a necesitar de un acompañamiento espiritual que es asumido por el padrino o la madrina. El padrino representa además a la comunidad cristiana, que está invitada a recibir cordialmente y a hacerle un lugar al nuevo confirmado.

Antes de preguntarse "quién" puede ser padrino, es necesario interrogarse sobre cual es su función. El padrino o madrina es un guía espiritual, un educador en la fe y junto con los padres debe en nombre de la Iglesia acompañar al muchacho o a la chica en el difícil paso de la adolescencia a la juventud. Para ser un punto de referencia auténtico, debe ser un cristiano convencido y haber recibido los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana.

La Iglesia aconseja hoy que el padrino sea el mismo del Bautismo, si ha sabido cumplir con su misión; se asegura así la continuidad de la formación y se significa con mayor claridad el nexo entre el Bautismo y la Confirmación. Así, escribe Anselm Grün en su libro sobre la Confirmación: "El confirmando no se sentirá solo; el padrino está detrás de él y le pone su mano derecha sobre el hombro. Para el joven es bueno saber que un adulto está a su lado y lo acompaña. En el padrino se hace visible el Espíritu Santo como defensor, protector, asistiéndolo para que sepa arriesgarse y mantenerse firme frente a las tentaciones, a la vez que le expresa su confianza, la confianza de la comunidad". No sólo el padrino sino los padres, hermanos y amigos se ponen al lado del confirmando; lo que significa que hay muchas personas con las que él puede contar en la vida.