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2. Los lenguajes del amor la vida Hay distintos lenguajes que caracterizan a cada persona, su forma de ser, de hablar, de pensar, de moverse... Esto a veces crea división y enfrentamiento, pero también se puede interpretar en tanta diversidad, el lenguaje del amor y de la unidad. ¿Cómo puedo ser más atento para descubrir lo que une, en medio de tan variada pluralidad? la palabra
"Noé esperó siete días y luego soltó la paloma fuera del arca. Ésta regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así supo Noé que las aguas habían terminado de bajar" (Gén 8,10-11). La narración bíblica presenta muchas veces relatos de destrucción, de enfrentamientos, de muerte. La vida humana presenta estos lados oscuros que no logramos aceptar con facilidad. Sin embargo, la experiencia de fe que la Biblia propone, nos lleva a hacer una lectura diferente de todos estos acontecimientos negativos. Dios, por medio de su Espíritu vuelve a recrear la faz de la tierra (Sal 104,29). Después del "diluvio universal" (que nos muestra cómo una calamidad de la naturaleza se transforma en tragedia para los que no saben vivir la solidaridad y el amor), la paloma que vuelve con una rama de olivo al Arca de la salvación, simboliza el Espíritu de Dios que vuelve a traer esperanza y paz. También el relato de la Torre de Babel (Gén 11) trae un mensaje de esperanza que será revelado en plenitud con la venida del Espíritu en Pentecostés (He 2). La soberbia de un pueblo lleva a la dispersión y a la división de las lenguas, pero una lectura atenta nos muestra que en la aceptación de esa pluralidad se puede construir una sociedad según la voluntad de Dios. Lo que hay de fondo en ese relato es que, cuando nos creemos poseedores de la verdad, de la última palabra, no podemos acoger al "otro" y, por tanto, no podremos entendernos ni llegar a compartir la vida desde lo más profundo. La unidad no puede ser el fruto de una uniformidad egoísta y ambiciosa que anula la presencia del "otro". La acción del Espíritu Santo nos hace darnos cuenta que más allá de cualquier diferencia, somos hijos de un mismo Padre y que en Él, tenemos una palabra común. ¡Él nos enseña el lenguaje del amor! Somos distintos, y en ello hay una gran riqueza si sabemos comunicarnos, recibir al otro y vivir la profunda experiencia de ser hermanos. Movidos por el Espíritu, nuestra diversidad genera unidad, se aceptan las diferencias y se las integra en un solo pueblo, en un solo sentir. "El Espíritu del Señor llena la tierra y él, que mantiene unido todo el universo, sabe todo lo que se dice" (Sab 1,7). Los distintos lenguajes convergen en la expresión del amor. No importa cómo se diga, qué término se use, el Amor es uno solo. Pedir al Espíritu Santo que nos llene de sabiduría para reconocer el amor que brota del corazón, nos dará la experiencia de ser libres para ver más allá de lo que nos distingue y descubrir aquello que nos une. el compromiso
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