URUGUAY:
CONFERENCIA EPISCOPAL URUGUAYA

La comunidad cristiana ante un cambio de gobierno

Reunidos en Florida, en la Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal, los obispos uruguayos analizaron los resultados de las últimas elecciones nacionales. Reconocieron el alto nivel cívico demostrado en la votación del 31 de octubre y valoraron las nuevas expectativas que se abren en este significativo cambio de gobierno.

En la misma forma que con los gobernantes de las últimas administraciones, los obispos uruguayos se propusieron establecer una relación fluida con los representantes de la coalición ganadora. De hecho, el Consejo Permanente solicitó una reunión con el Presidente electo Tabaré Vázquez para establecer vínculos y dialogar sobre temas vinculados a la defensa de los Derechos Humanos y a las actividades de los cristianos en el sector social. En un hecho inusual en la política uruguaya, durante la gira realizada por el interior del país para agradecer el resultado de las elecciones, al llegar a la localidad de Tupambaé, el futuro Presidente invitó al obispo de Melo, Luis del Castillo a subirse al estrado.
El obispo declaró a la prensa la intención de toda la Iglesia de llegar a un acuerdo con el gobierno electo para atender la emergencia social y subrayó la disposición de las autoridades episcopales a contribuir a su implementación.

El domingo 7 de noviembre, reunidos en la Piedra Alta los obispos acompañados de una gran concurrencia, dieron la bienvenida a las peregrinaciones provenientes desde distintos rincones del país en la fiesta de la Virgen de los 33. En la misa concelebrada frente al santuario, la homilía del obispo de Minas, Francisco Barbosa, fue interrumpida por aplausos varias veces, al destacar los desafíos para las comunidades cristianas en la hora actual del país.
"Hoy -decía el obispo- esa Patria que Artigas soñó libre ya no está invadida por ejércitos extranjeros, pero sí lo está por otras fuerzas más sutiles, que no son menos opresoras que aquellas. Nos ha invadido el empobrecimiento, no somos más pobres que antes, pero sí son muchos más los pobres en este país, y nos aflige, nos preocupa hondamente el fenómeno de la infantilización de la pobreza, que más del 50 por ciento de los hijos de esta Patria, de los niños, nazcan y vivan debajo de los niveles de pobreza.

Nos preocupa el envejecimiento poblacional, nos estamos volviendo, como un inmenso hogar de ancianos, por 2 causas fundamentales: por el antinatalismo que nos lleva a tener un 0.6 por ciento de crecimiento demográfico anual; y esa dolorosa sangría que es la emigración de miles de jóvenes hacia otros países, buscando oportunidades y perspectivas mejores...
Nos lastima esa otra pobreza más trágica: la pérdida de valores, la desintegración familiar, la desmoralización, la gente desmotivada, la desocupación, la precariedad laboral, la pérdida del sentido de la vida, el aumento alarmante del número de suicidios entre adolescentes y jóvenes".

Entre muchos aplausos el obispo de Minas proseguía su homilía valorando los aspectos positivos: "Venimos a agradecer los sentimientos y cualidades de nuestro pueblo, y también los emprendimientos sociales y productivos con los que tanta gente busca hacer frente uniéndose en la difícil situación económica que se vive. Damos gracias por los que sirven a la vida, por los que pueden cantar como decía Viglietti, ...niño mi niño te traigo en primavera... y aunque nazcas pobre te traigo también, se precisan niños para amanecer... Agradecer también, a los pies de María, por la preciosa fiesta cívica que vivimos el pasado domingo en nuestro país. Como nos lo sugería San Pablo, traemos en nuestro corazón y en nuestros labios nuestra oración por la Patria, por sus nuevas autoridades y por este tiempo nuevo que nos disponemos a iniciar."