Santiago Chalar

 

Hombre con H.

 

 

Hombre con H de hacer, ¿dime qué es lo que haces?

¿El viento o el mar?

Hombre con H de herir, dime ¿a quién tú hieres más?

Si a los que admiras y envidias desde tu inferioridad,

o a los que nada lograron porque nada suelen dar.

Hombre con hambre de amor, porque no sabes amar.

Hombre con H de hermano, que pides y nunca das.

Hombre con H de horror, di ¿qué te horroriza más?

Si el pago por lo que hiciste,

o el premio por lo que harás.

Hombre que vas a la Luna, sin conocer bien la Tierra.

Hombre que buscas la paz asesinando en la guerra.

Hombre que te vuelves rico con lo que al pobre le quitas.

Hombre que crees en Dios.

Hombre que crees en Dios sólo si lo necesitas.

Recitado: Hombre con H de hermano,

mi canto del corazón, es un sentimiento humano

que se desborda en canción.

Mi canto no es de protesta. ¡Yo no protesto ante Dios!

Tan solo elevo mi voz, busca tu propia respuesta.

Hombre con hambre de amor porque no sabes amar.

Hombre con H de hermano, que pides y nunca das.

Hombre que vas a la Luna sin conocer bien la Tierra.

Hombre que buscas la paz, asesinando en la guerra.

Hombre que te vuelves rico con lo que al pobre le quitas.

Hombre que crees en Dios, sólo si lo necesitas.

 

(Letra: Polo Campos; música: Santiago Chalar).

 

Este hermoso poema del compositor chileno Polo Campos, está musicalizado e interpretado por el cantante folclórico uruguayo Santiago Chalar.

Es una fuerte interpelación ética a la humanidad. Retrata al hombre de hoy, que tiene hambre de amor y de vida, pero que no ha aprendido a respetar la vida, ni a amar.

Un hombre concreto, sumergido en una sociedad consumista que no lo prepara ni lo ayuda a vivir una vida honesta y justa. Un hombre que pretende encontrar la paz por el camino de la violencia, y que anhela con conocer otros mundos, gloriándose de los adelantos científicos que domina, pero que no es capaz de conocer su propio hogar planetario, y de convivir en él en paz con sus semejantes.

Nunca la humanidad tuvo como tiene hoy en sus manos, los conocimientos científicos para aliviar el sufrimiento de los enfermos y solucionar el problema del hambre que sigue matando más seres humanos que el sida.

Nunca la humanidad tuvo tanta conciencia de la dignidad de cada ser humano, y de sus derechos fundamentales. A pesar de todo, todavía el egoísmo, el racismo y la violencia dominan el corazón del hombre. Cada ser humano se ve enfrentado y dividido en su propio corazón, por dos fuerzas opuestas, la del bien y la del mal.

Santiago Chalar llama a su canto, no un "canto de protesta" sino un sentimiento humano que se "desborda en canción" . El que canta no se pone en juez, sino que reconoce en sí mismo esta incoherencia y lucha, e intuye que sólo ante Dios se podrá encontrar una respuesta auténtica a ese deseo de ser verdaderamente humano, y apostar por la vida y el amor, que supone un dar antes que pedir y un jugarse la vida por los semejantes, en especial por los más desfavorecidos. Sólo así habrá verdadera paz.

Nos parece escuchar a Jesús cuando se pregunta: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?" (Lc 9,25).

Eduardo Ojeda