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PERÚ:
El Departamento Episcopal de Pastoral de la Salud ha puesto en marcha la "Pastoral de la Esperanza", un proyecto para ayudar a los enfermos de Sida, darles acogida, acompañarlos, defender sus derechos. La secretaria ejecutiva es la hna. Graciela Solís, que busca coordinar las iniciativas a nivel de Iglesia en todo el país e invita a atender directamente a estas personas a través de visitas personales y familiares, dándoles orientación, información y evitando que sean marginadas. En la ciudad de Lima hay 50 agentes de pastoral de la salud que se han comprometido plenamente en este programa. En 1983 se dio el primer caso de Sida en Perú. Hoy se han registrado más de 14.792 casos, hasta el 30 de abril de 2004. La ciudad de Lima alberga 9.928 casos, la mayoría masculinos, entre los 25 y 34 años. El 96% de los casos se dio a través del contacto sexual. Según la hna. Solís, la mejor manera de enfrentar este mal es prevenirlo, con una adecuada educación sexual a los niños y jóvenes, basada en la fidelidad y la castidad. A fines de 2002 en América Latina había 2.140.000 personas afectadas por el Sida. Desde que surgió esta epidemia en los años ochenta, más de 22 millones de personas han muerto en el mundo y ahora 42 millones viven con esta enfermedad. El Sida es hoy la causa principal de muerte entre los 15 y 49 años de edad, sobre todo de mujeres que son contagiadas 2,5 veces más que los varones. Por eso se ha instituido la Jornada Mundial del Sida el 1º de diciembre. Del año 2001 al 2003 el número de "huérfanos del Sida" aumentó de 11 a 15 millones en el mundo, sobre todo en África. El Papa en su mensaje de este año para la próxima Jornada Mundial del Enfermo, recuerda que para combatir al Sida "hay que aumentar la prevención mediante la educación en el valor sagrado de la vida y la formación en la práctica correcta de la sexualidad". El Vaticano impulsa también una campaña para que las grandes empresas farmacéuticas reduzcan al mínimo el precio de los medicamentos necesarios para asistir a los enfermos de Sida. Actualmente el 26,7% de los centros de tratamiento del Sida en el mundo, están orientados por instituciones eclesiales.
AMÉRICA
LATINA: Este es el título del periódico "Nuevo Siglo" del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) del mes de octubre de 2004. En un artículo de Diego Cevallos se analizan los datos de la pérdida de fieles de la Iglesia Católica en todo el continente, donde hasta ahora se había radicado la mitad del catolicismo mundial. Se cita el ejemplo de Brasil, el país más católico del mundo, donde cada año medio millón de católicos abandonan su Iglesia en estos últimos tiempos. Algo similar pasa en México, el segundo país con mayor cantidad de católicos; hay un 10% menos de católicos que en la mitad del siglo XX. En Colombia sólo dos de cada tres habitantes se declaran católicos, mientras que en la década del cincuenta casi la totalidad era católica. En Guatemala, cerca de un tercio de la población de 12 millones de habitantes dejaron el catolicismo para sumarse muchos de ellos a iglesias evangélicas. En Costa Rica pasa algo parecido. Estos hechos demostrarían, según el autor, que lo que era para la Iglesia Católica "el continente de la esperanza" se ha transformado en el continente de las preocupaciones. El autor cita a Israel Batista, secretario general del CLAI: "El catolicismo está en retroceso porque ha mantenido estructuras jerárquicas centralizadas y autoritarias, alejadas de las personas, de su vida cotidiana, de sus problemas". El CLAI es el organismo que reúne en América Latina a más de 150 iglesias evangélicas; éstas afirman que hoy más del 15% de la población latinoamericana se ha volcado hacia ellas en las últimas décadas. Como ejemplo de cambio de estructuras, el autor cita el caso de México, donde hay un sacerdote católico por cada 7.200 feligreses, mientras que en las iglesias evangélicas hay un pastor cada 230 creyentes; la edad promedio de los pastores es de 32 años, mientras que la de los sacerdotes es de 65. Según el secretario del CLAI, la Iglesia Católica, después de la experiencia de las comunidades eclesiales de base, fuertemente cuestionadas, junto con los obispos y sacerdotes que sostenían la teología de la liberación, ha vuelto otra vez al paternalismo y a alejarse de los pobres. Israel Batista afirma tajantemente: "La Iglesia Católica debe ser más tolerante, trabajar cerca de las personas y de sus necesidades reales, debe saber escuchar a la gente y adaptarse a los tiempos".
PORTO
ALEGRE: Del 21 al 25 de enero próximo en Porto Alegre, inmediatamente antes del Foro Social Mundial, tendrá lugar el Foro Mundial de la Teología de la Liberación, organizado por "Amerindia". Este encuentro tendrá representantes de todos los continentes, debido a la difusión mundial que tuvo en estas últimas décadas dicha teología y abarcará la inculturación de la misma en las distintas zonas del mundo y su relación con la economía y la ecología. En el comité de honor que convoca a este encuentro están el arzobispo de Porto Alegre, Dadeus Grings y el arzobispo de Aparecida, Aloisio Lordscheiter. "Amerindia", una red de teólogos, sociólogos y comunicadores, promueve la presencia activa de los cristianos en los Movimientos y Foros Sociales; y actualmente está impulsando la recolección de firmas en apoyo a la beatificación de mons. Romero, solicitando al Papa Juan Pablo II que realice dicha ceremonia durante la V Conferencia Latinoamericana. Para esta Conferencia que por primera vez se celebrará en Roma, se propone un debate preparatorio para involucrar a todas las comunidades de base, parroquias, grupos y movimientos y así acompañar el trabajo de los obispos a fin de que se mantenga y se incentive esa identidad y trayectoria que desde 1955 caracterizó y sigue caracterizando a la Iglesia latinoamericana.
PARAGUAY:
La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) afirmó en un comunicado que la ciudadanía "percibe un Estado ausente" y que "está absolutamente indefensa en sus bienes, en su vida", refiriéndose al tema de la inseguridad. "Hay una violencia extrema que se traduce en secuestros, asaltos, asesinatos, justicia por mano propia, pérdida de vidas inocentes... para lo cual manifestamos nuestro dolor, indignación y firme condena". Los obispos recordaron varios casos que impactaron a la opinión pública y los suicidios cada vez más frecuentes en diversos puntos del país, y se preguntaron: "¿Qué está pasando con el valor de la vida propia y de la de los demás?". Todo el país está sufriendo aún el impacto del trágico incendio del 1º de agosto de 2004, cuando en el supermercado Ycuá Bolaños de Asunción perdieron la vida más de 470 personas. Sobre este mismo tema de la vida, empezó a funcionar la Comisión de Verdad y Justicia creada por el gobierno de Nicanor Fuentes para investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno del dictador Stroessner (1954-89). La Comisión, que deberá terminar su cometido en marzo de 2006, está presidida por el obispo Mario Melanio Medina y la conforman nueve integrantes. Esta Comisión es la encargada de escribir y recuperar la verdadera historia del Paraguay en esa época. Medina subrayó que "el compromiso de la Comisión es con el pueblo paraguayo y especialmente con las miles de víctimas cuya dignidad, integridad física y libertad fueron violentamente atropelladas por agentes estatales y paraestatales en las últimas décadas". Se calculan por lo menos unas 5.000 víctimas fatales del régimen dictatorial. Los llamados "archivos del terror" descubiertos en 1992, que registraban interrogatorios, procesamientos y el destino de miles de detenidos políticos, serán utilizados en las investigaciones. HONDURAS:
El card. Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y ex presidente del CELAM, criticó severamente el grupo de los siete países más ricos del mundo por no haber respondido al pedido del Papa en el Jubileo del año 2000 de condonar las deudas de los países más pobres. "No puede haber desarrollo si no hay alivio de la deuda. Los países ricos, excepto los escandinavos, tampoco han cumplido con el compromiso asumido de destinar el 0,7% del PBI para el desarrollo de los países pobres". Aludiendo expresamente a la deuda externa de esos países, dijo el cardenal: "Es hora de cancelar esa deuda que ya ha sido pagada muchas veces; es hora de cerrar los paraísos fiscales; es hora de empezar con la redistribución de las riquezas. África subsahariana paga más de 20 mil dólares por minuto a sus acreedores en servicios de la deuda, cuando precisaría de esa suma para comida y agua limpia para todos, sin mencionar escuelas y clínicas. Son pagos marginales para los acreedores, pero cruciales para los deudores. El mundo es hoy suficientemente rico para garantizar la vida de todos". Siguió diciendo el cardenal que "las instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial han reemplazado como principales violadores de los derechos humanos a los grupos armados y regímenes militares de los años 80. Las naciones del norte predican los derechos humanos, pero éstos en realidad son para ellos los derechos de las trasnacionales, los derechos del dinero, porque pretenden mantener este sistema perverso a costa de los pobres. Parafraseando a Jesús, hay que decir hoy que no se puede servir al mismo tiempo a los derechos humanos y al mercado". No quedó fuera de las críticas del cardenal la misma ONU ya que a pesar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que abarca a todos los derechos, "la ONU no ha defendido hasta ahora los derechos económicos, sociales y culturales".
El 20 de noviembre del año pasado, 18 sicarios contratados por el hacendado Adriano Chofik Luedy ejecutaron a sangre fría al trabajador sin tierra Iraguiar Ferreira da Silva, a su abuelo, a su tío y a dos personas más, además de herir a otras 20. La banda mafiosa prendió fuego a las barracas y expulsó a las cien familias del campamento "Tierra Prometida" del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), en el estado de Minas Gerais. Desde hace dos años dicho Movimiento y la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) vinculada a la Conferencia Episcopal, habían denunciado las amenazas de Luedy contra los trabajadores, no logrando absolutamente nada por la complicidad de la policía. Marcelino Ferreira, de la Comisión Pastoral de la Tierra, acusó al estado de Minas Gerais de "tener total responsabilidad por la masacre". En anteriores oportunidades las bandas mafiosas del hacendado habían disparado contra los campamentos. Se trató por lo tanto de una masacre anunciada y nadie se movió. "Esas personas no creen que el poder público pueda hacer algo contra los poderosos", dijo Ferreira. Es una muestra más de la impunidad que reina en el interior de Brasil y del rechazo por parte de los grandes terratenientes de la reforma agraria. Se calcula que en el estado de Minas Gerais hay 500 mil familias sin tierra, de las que 15 mil viven hoy en campamentos. Existen en Minas Gerais 11 millones de hectáreas de tierra desocupada, que pertenecen al Estado. Además de la intervención de Amnistía Internacional, se hizo oír la voz de los obispos. "La nueva sangre derramada de nuestros hermanos de ‘Tierra Prometida’ clama al cielo y clama a las autoridades estatales y federales. Cada vez más la demora en la reforma agraria, se está tornando cómplice. No podemos permitir más que esta sangre quede infecunda", señaló don Pedro Casaldáliga, obispo de São Félix de Araguaia. Los trabajadores estaban acampando con autorización judicial y fueron brutalmente asesinados. |
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