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LAS HERMANITAS DE JESÚS EN IRAK
Las hermanitas de Jesús de Irak sufren la guerra como todo su pueblo, formado por cristianos y musulmanes, y con todo su pueblo resisten lo mejor que pueden, luchando por la vida. En esta guerra de ocupación de Irak murieron hasta ahora más de 100 mil civiles, en mayoría mujeres y niños. Ofrecemos los testimonios de Martine, hermanita francesa que está en Irak desde hace muchos años y de algunas hermanitas jóvenes iraquíes. EL TESTIMONIO DE MARTINE "Quiero compartir lo que hemos vivido y sentido nosotras en este tiempo de guerra, ya que lo demás lo han podido seguir por los medios de comunicación. La guerra psicológica que hubo antes nos cansó y nos puso tensas. No podíamos hacer ningún proyecto. El rumor de que la guerra iba a estallar era tan fuerte que bloqueaba todo... Esto duró casi seis meses. En el ámbito material, tuvimos tiempo de prepararnos: petróleo en previsión de la falta de gas y de luz, pilas para la radio, alimentos, medicamentos, etc.. Cuando la guerra empezó no sucedió nada de lo que habíamos hablado entre vecinos y que habíamos temido, sobre todo la utilización de armas químicas o nucleares, o la posible guerra civil entre cristianos y musulmanes. La mayor parte de la gente se fue de Bagdad. Los musulmanes se dirigían al sur o hacia la frontera de Irán y los cristianos al norte, a Mosul o a los pueblos caldeos de sus alrededores. Los refugiados fueron recibidos de manera extraordinaria. Todos compartían lo que tenían. En Mosul y en cada pueblo había un comité para los refugiados que trabajaba con Cáritas y con el Consejo Ecuménico de las Iglesias de Oriente Medio. Algunas familias llevaban provisiones, otras se fueron sin nada. Fue un ejemplo muy hermoso de caridad y solidaridad cristianas. ¿Cómo hemos vivido esta guerra desde dentro? He aquí algunos puntos expresados por varias hermanitas: * Descubrimiento de que la violencia que engendra la guerra la llevamos también dentro. La actitud de explotación recíproca entre las personas engendra la violencia. Esto hace que de alguna manera participemos todos en la guerra. * La guerra ha sido la ocasión de vivir plenamente, el día a día, en un abandono total a Dios, sin saber lo que sería el día siguiente. * Ha sido también la ocasión de tomar conciencia y gustar de todas las gracias que Dios nos da, de descubrir de nuevo toda la densidad y la fuerza de la oración y de la Eucaristía. * Nos han admirado y conmovido mucho las manifestaciones que ha habido en el mundo entero contra la guerra. Ha sido un signo reconfortante de que, poco a poco, progresamos en humanidad y de que hay una conciencia general de que las guerras no resuelven los problemas. * Conciencia de que, con pretextos muy humanos y hermosos, un gobierno puede permitirse cosas que no son ni hermosas ni humanas. Hemos descubierto que esto nos acecha también en la vida espiritual. * Toma de conciencia dolorosa, delante de escenas de pillaje y de robo transmitidas al mundo entero por la televisión, de que esto es nuestro pueblo, y que nuestro pueblo también somos nosotras.
Ahora acabada la fase aguda de guerra, la vida debe continuar aunque no sea fácil. En Bagdad, cuatro hermanitas trabajan como auxiliares en hospitales estatales. Lo que nos ha llevado a escoger este tipo de trabajo es la convicción de que, en el país, los enfermos forman parte de la gente más necesitada y abandonada. Pese a trabajar en distintos hospitales, las cuatro han encontrado las mismas dificultades para adaptarse al sistema de las propinas. Como los salarios son muy bajos, nada se hace gratuitamente y no es fácil encontrar su lugar en medio de las compañeras de trabajo: amar y servir gratuitamente y, al mismo tiempo, saber aceptar de vez en cuando una propina para no parecer querer dar lecciones a las otras. Por causa de esto, muchas veces enfermos o compañeros les hacen preguntas. Otra hermanita trabaja en una fábrica de confección, de ambiente mayoritariamente cristiano (las jóvenes cristianas pueden ir a trabajar, mientras que las musulmanas no pueden salir fácilmente), con las dificultades propias del trabajo en una fábrica. Es un ambiente humanamente muy pobre, algunas de las compañeras son analfabetas; hay gran variedad de ritos cristianos, y nos ha sido difícil buscar con ellas algo que alimente su fe. En Mosul trabajamos en dos talleres, una con los minusválidos de Fe y Luz, y otra con chicas de nuestro barrio. Éste es nuevo, nació de la idea de un sacerdote caldeo, y de nuestra preocupación por encontrar trabajo para las jóvenes del barrio cuyas familias son en general muy pobres. Hacemos comidas que ponemos en el congelador y luego vendemos. La suma necesaria para empezar vino de una ayuda de fuera y una mujer del barrio dirige el trabajo. En él trabaja una hermanita y cuatro chicas más. Recen con nosotras por el futuro de nuestro país, porque es más fácil destruirlo que construirlo". EL TESTIMONIO De la Hermanita Soad: "Lo que me ha ayudado personalmente, también durante los bombardeos, ha sido hacer una relectura de los acontecimientos que se producían durante la Cuaresma... Elegimos como tema "el desarme" de nosotras mismas. Durante las revisiones de vida, compartimos sobre este tema y buscamos como desarmarnos unas delante de otras. Ha sido una gran ayuda que me ha permitido tocar con el dedo la presencia de Dios. La vida de cada día procurábamos iluminarla con algunos pasajes bíblicos como éste: "El Señor es bueno para quien le espera, para quien le busca. Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor...". (Lamentaciones de Jeremías 3,25-26). Esta frase es para nosotras una gran ayuda y ha sido el tema de nuestra meditación, en medio de estos acontecimientos que nos ponían tensas". EL TESTIMONIO De la Hermanita MERVED: "La guerra en mi país ha reavivado en mí un sentimiento patriótico. No hemos entendido nunca por qué el país ha sufrido tantas guerras. Esta vez somos víctimas por los dos lados: el de Saddam Hussein y el de Estados Unidos, como si fuéramos un juego entre sus manos... Estados Unidos ha tenido un pretexto para penetrar en el país y hacer esta guerra, con todo su cortejo de desgracias, muertes, pillajes, robos, incendios...Estamos todos esperando esta paz "prometida" y esta seguridad que nunca llega. Faltan las cosas más esenciales: el agua, la electricidad, los medicamentos...La gente no tiene trabajo y no tiene con qué vivir. Lo que hace más daño es ver con qué ardor todos se precipitan para llevarse las riquezas del país, y hemos constatado esto en lo concreto cuando han destruido los ministerios, los hospitales... toda la infraestructura del país, los museos, ...pero no han dejado tocar el ministerio del petróleo".
CARLOS DE FOUCAULD SERÁ BEATO El próximo 15 de mayo el Papa proclamará Beato al fundador de las Familias Carlos de Foucauld. Este joven convertido al Evangelio a los 28 años entregó su vida a Jesús en el "escondimiento" en La Trapa, en Nazaret, y luego en el desierto junto a los Tuareg. En 1916, a los 58 años, durante el saqueo de su ermita en el desierto muere accidentalmente cumpliendo su deseo de seguir a Jesús hasta el final. Después de su muerte, se difundió en todo el mundo su espiritualidad y muchos Hermanitos y Hermanitas del Evangelio siguen su ejemplo. |
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