p. Luis Stucchi (+3-2-2005)

...y encontrarás misericordia

El p. Luis Stucchi, sacerdote del Sagrado Corazón (dehoniano), falleció repentinamente en Buenos Aires el 3 de febrero pasado. Después de recibir la unción de los enfermos, su última palabra -apenas susurrada, pero muy clara- fue "misericordia".

Esa palabra "misericordia" que él pronunció en su lecho de muerte tiene un significado muy especial. Quien lo conoció sabe el valor de esa expresión en la espiritualidad y en la vida del p. Luis.

Siempre recto, muy caballero y atento a las personas, cumplía con las distintas tareas pastorales que le fueron encomendadas sin descuidar una constante formación y capacitación intelectual, especialmente en los campos para él más queridos, como la Biblia y la historia, la espiritualidad y la investigación dehoniana, la literatura y el arte.

Su gran erudición y capacidad intelectual no lo alejaban del contacto inmediato con cada persona que se le acercaba, por el contrario a todos daba esa sensación muy especial de ser la persona que merecía toda su atención.

Así formó catequistas, atendió direcciones espirituales, celebró su ministerio sacerdotal, dictó conferencias, cursos, guió comunidades y coordinó asambleas y reuniones, siempre con gran altura y honestidad.

No faltaba su anotación crítica a la realidad y a las situaciones que merecían ser mejoradas, pero recuerdo muy bien su expresión, retomando la palabra de Jesús en el Evangelio: "Sean misericordiosos y encontrarán misericordia".

Con esto quería subrayar que por encima de las dudas y los rezongos que uno pueda tener frente a las situaciones y a las personas, siempre tiene que primar la misericordia. De esta actitud, como buen biblista sabía todo el alcance teológico y espiritual. Pero era la práctica constante que lo hacía experto en este valor fundamental de la revelación cristiana.

Discípulo convencido del p. Dehon, al que estudió con gran esmero, contemplaba el Misterio del Corazón traspasado del Salvador como icono bíblico de la muerte, resurrección y efusión del Espíritu que constituye el kerigma central de nuestra fe cristiana.

Desde este centro enseñaba con la palabra y con la vida el camino de la misericordia como el atajo para la plena realización personal.

Había nacido el 6 de diciembre de 1934 en un pueblo de campaña en la tierra de Bérgamo (muy cerca de donde nació el Papa Bueno, el Beato Juan XXIII). De esta tierra de gente sencilla y tenaz, de una familia de obreros muy arraigada en la fe cristiana, el p. Luis conservaba toda la savia de sus raíces.

Muy joven entró en el seminario menor de los dehonianos en Albino y luego fue completando todos sus estudios hasta llegar a la consagración como religioso dehoniano en 1951 y a la ordenación sacerdotal 10 años después.

Vino a América Latina como misionero entusiasta y llegado a la Argentina fue destinado a estudiar profesorado de historia para poder enseñar en los colegios de la Congregación. De ahí en más fueron muchas las tareas y las actividades pastorales desempeñadas en Argentina y en Uruguay. Fue vicario pastoral en la Arquidiócesis de Resistencia (Chaco), fue Superior Regional de los dehonianos de Argentina y Uruguay, fue párroco y responsable de comunidades en los dos países.

A Uruguay llegó en 1984, después de su mandato como Superior regional y aquí entregó 10 años de su vida en Montevideo y Joanicó (Canelones) y en el nacimiento de Umbrales participó en las primeras reuniones de planificación.

Lo recordamos como un gran amigo y un gran sacerdote del Corazón de Jesús.

Quinto Regazzoni