Jorge Schellemberg

 

No te vayas, hermanito.

Hermano que partes hacia otra ciudad,

Llevate un abrigo que hace frío allá.

Mandame una carta para Navidad,

tirame un besito, te voy a extrañar.

 

No te vayas no, no te vayas no,

No te vayas a olvidar que aquí estoy yo.

No te vayas no, sin cantarme un rock and roll.


Hermanito mío, ¿tú también te vas?

Quedamos tan solos aquí en Uruguay,

la cosa está brava, ya no aguanto más,

me siento tan solo que quiero llorar.


No te vayas............


Hermanito mío, ¡cuánto para hablar!

El tiempo se escapa, ya no volverá.

La cosa está brava, ya no aguanto más

¡Que sigan hablando de Maracaná!


No te vayas, no, no te vayas no,

Sin cantarme este Bee bop.

No te vayas, a olvidar que aquí estoy yo.

Letra y música de Jorge Schellemberg. Del CD "Bailando la Rambla", 1990.

 

Esta canción es muy movida y rítmica, técnicamente sería una música de "fusión".

Hay aquí rock, Bee bop (un derivado del jazz) y por supuesto candombe en la base de esta melodía. Apenas comenzaba a cantar como solista cuando la compuso y la grabó.

También comenzaba la democracia luego de la dictadura, y la primera gran "ola" de emigración de jóvenes uruguayos a otros países,

Los jóvenes sentían que se los había utilizado para lograr la transición hacia la democracia, pero que luego las promesas de mayor bienestar y trabajo digno para todos, y el "cambio en paz" prometido se estaban diluyendo, en una violencia contenida y desatada a la vez, de la cual parecían ser los jóvenes, el objetivo. Razzias, los temas pendientes de los atentados a los derechos humanos en la pasada dictadura todavía sin resolver. Una sociedad que sigue soñando con el pasado, con el glorioso final de Maracaná, donde Uruguay le ganó 2 a 1 a Brasil en el año 1950, coronándose por segunda vez, campeón mundial, y que constituyó nuestra última y gran victoria en el fútbol, de la cual sólo quedó el glorioso recuerdo.

Porque después nunca más se logró ser campeón mundial, y nunca más volvería aquel país del 50, la época de "las vacas gordas" donde Uruguay era llamada la Suiza de América. Los jóvenes sentían que su país vivía del recuerdo y que no quería construir un futuro, pues todo daba miedo. Pero el mismo autor, ve esta actitud en sí mismo, él como muchos uruguayos es descendiente de emigrantes, y ve cómo la gente de su generación se va del "paisito" Él no quiere irse, no quiere perder su identidad, no quiere dejar su patria, pero constata con amargura, que ésta no es sólo su tierra, el lugar geográfico muy querible donde creció, sino que su patria se está desangrando con aquellos que parten, y que se van, que el pasado ya no volverá aunque trate de prolongarlo con su música y el diálogo con su amigo que ya tiene un pie puesto en el avión que lo llevará a otra tierra, a otro país que nada tiene que ver con el que deja.

Pero a pesar de lo triste y nostálgico, este tema nos llega a los que lo escuchamos.

Es que los uruguayos somos un pueblo nostálgico, ¿no? Jorge nos invita a no irnos y construir aquí algo que valga la pena. A no mirar al pasado sino crear algo nuevo. Esta fue su opción personal, el quedarse y construir algo aquí con los que quedan. Nosotros creemos que debería ser la nuestra. Jorge me dijo una vez, cuando le pregunté si podía vivir de su música aquí en Uruguay: "Me da para vivir al día, si me fuera al extranjero, ganaría más y podría vivir con mayor confort de mi música, pero elegí pelearla acá." Cuando volví a escuchar esta canción me acordé de esto que me dijo.

Eduardo Ojeda