El Foro Social Mundial
no es un fin en sí mismo...

Hace ya 5 años que se viene consolidando la iniciativa

de un Foro Social Mundial entre las organizaciones

y movimientos sociales, como espacio de reflexión

y de articulación de luchas contra el modelo neoliberal.

Mientras los grandes de la Tierra se reúnen

en el Foro Económico de Davos (Suiza),

en otra parte del mundo miles de personas de toda etnia

y lengua se reúnen para soñar "otro mundo posible".

La paternidad del Foro Social es de todos y todas

los que en él participan.

Desde el primer Foro en Porto Alegre, con la participación

de 10.000 activistas, hasta el Foro de este año

(en la misma ciudad) con una presencia de 150.000 personas,

la idea ha crecido en popularidad y prestigio.

También los movimientos y las organizaciones eclesiales

han tenido su presencia y su crecimiento en estos encuentros.
También ellos al lado de los movimientos sociales avanzaron
propuestas contra la guerra, el hambre, los proteccionismos

del comercio, y contra la discriminación de los excluidos.

El Foro Social Mundial no es patrimonio de nadie,

es una conquista de esta utopía posible

que desbarata los miedos y ensancha el horizonte futuro.

Alguien en el Foro decía que la utopía es como el horizonte

que nos queda delante de nuestros ojos.

Cuanto más pasos damos para acercarnos, más se aleja;

sin embargo, esta utopía lejana nos sirve para seguir caminando.

El Foro Social Mundial no es un fin en sí mismo,

es más bien un espacio de debate y reflexión

para que todos y todas sigan adelante en el compromiso

de actuar consecuentemente en sus respectivos ámbitos sociales,

en la construcción de este "otro mundo".