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P. León Dehon: Pasión por Cristo, pasión
por la humanidad El laberinto del corazón humano es muy complicado y es difícil comprenderlo, amarlo, apasionarse por él. Después de leer el libro de Job, un sabio cristiano llego a decir: "Estas páginas me convencen que Dios se puede llegar a entender, pero al ser humano, ¡eso sí que no hay manera de entenderlo!". Sin embargo una de las verdades maravillosas de nuestra fe es que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. ¿Y por qué entonces, tanta injusticia, tanta maldad y opresión? ¿Por qué alguien sigue sintiéndose dueño del mundo con derecho a inventar guerras, a explotar, a enriquecerse desmedidamente a expensas de los demás? ¿Cómo apasionarnos por esta humanidad herida y humillada? Aquí viene la segunda y más poderosa Buena Noticia (=Evangelio) para la humanidad: "Dios tanto amó al mundo que envió a su propio Hijo". El
p. Dehon está convencido que en el Evangelio del Verbo encarnado para realizarnos como personas y como sociedad. "El Corazón de Jesús, el amor de Jesús es todo el Evangelio. En el Evangelio no hay que buscar otra cosa sino el amor de Jesús desde la Encarnación hasta su Muerte... Jesús es el amor mismo". Todos
los deseos de realización se concentran entonces en el Corazón de
Cristo. como
"corazón de la humanidad y del mundo, Muchas definiciones se pueden dar del p. León Dehon (1843-1925), pero
seguramente podemos concordar que fue un profeta apasionado. Esta doble pasión abarca toda su vida. "Si
el ideal de ustedes es desistir en la lucha social, La
lucha social para combatir la injusticia y el atropello para llegar a Cristo, para cumplir el proyecto del Padre, para construir el Reino de la paz, de la justicia y del amor. Decía:
"Frente al cometido difícil nosotros no hemos repetido Este ardor misionero, esta doble pasión por Dios y por la humanidad nació en él de una vida centrada en el Evangelio de Jesús: "Jesús es nuestro rey de paz. El reina sobre las naciones y las almas. Su ley es el Evangelio, su Reino es dulce, sin boato, sin violencia: su misericordia es inseparable de su justicia". El
amor apasionado a Dios y a los hombres, la entrega total, A
los 80 años de la muerte del p. Dehon y en el año de su
Beatificación, "Corazón de la humanidad y del mundo", y seguimos considerándolo como la fuerza motivadora para una renovada pasión por Dios y por la humanidad nueva que soñamos.
Quinto Regazzoni |
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