Entrevista:

El cardenal Arns y el Papa Juan Pablo II

El card. Paulo Evaristo Arns, de 83 años y retirado ya del trabajo pastoral, reside en San Pablo y concedió esta entrevista al diario "O Estado de Sâo Paulo", el 13-2-2005. Arns recibió más de 60 premios y reconocimientos por esta lucha; es autor de 50 libros, historiador, egresado de la Sorbona de París.

 

- ¿Cómo ha sido su relación con el papa Juan Pablo II?
- En ciertas ocasiones, yo estaba prevenido pensando que el papa no estuviera conforme conmigo. Sin embargo, todas las veces que me presentaba frente a él, me hacía tres preguntas, en este orden: ¿te estás ocupando de los pobres? ¿te estás ocupando de los trabajadores?, y la tercera: ¿te estás ocupando de los jóvenes?. Esto era lo que él quería saber de Brasil y particularmente de São Paulo, estando yo al frente de una grey de 10 millones de personas. Con estas tres preguntas tocaba puntos esenciales de nuestra pastoral. El papa nunca dio señas de desaprobar lo que yo hacía. Él me hubiera podido llamar la atención por ejemplo por apoyar la Teología de la Liberación. Pero nunca el papa me reprochó esto, aún estando a solas, cara a cara. No tengo en absoluto recuerdos desagradables de Juan Pablo II; él hizo todo lo posible para entender nuestras dificultades y sufrimientos.

- ¿Nunca hubo divergencias?
- Cuando nos encontrábamos, hablábamos de hechos concretos. Él comparaba las situaciones que yo le describía con otras en Brasil, en Polonia o en Rusia, es decir aquellos países que habían sufrido regímenes totalitarios; poníamos en común las experiencias. Hay otro hecho a considerar. Desde 1983, por 8 años, fui secretario del Sínodo de los obispos en Roma. Tenía que redactar las conclusiones de un sínodo y los documentos preparatorios para el próximo. Pero se daba el caso de que lo que escribíamos no era tomado en consideración. Nuestro trabajo estaba hecho por gente de gran capacidad y sin embargo no salía nada de lo que escribíamos. En aquella época era el papa mismo que redactaba, o hacía redactar, la versión final de los sínodos. Es un hombre al que le gusta ejercer la autoridad y hacerla respetar. Por lo que a mí respeta, siempre lo respeté y evité la crítica pública. Las conclusiones de los sínodos no reflejaban las discusiones que habíamos hecho.

- ¿En qué otras situaciones se ha manifestado el temperamento fuerte del papa?
- En casi todas las situaciones, como también sobre casi todos los temas. Por ejemplo, con respecto al arrepentimiento de la Iglesia Católica por los errores del pasado. Pero su bandera es la unidad de los cristianos.

- El papa parece haber demostrado más comprensión teoló-gica por la situación de los pobres que por la de las mujeres; ¿es verdad?
- Es cierto. Personalmente estoy a favor de la promoción de la mujer y siempre he defendido la ordenación de las mujeres al sacerdocio católico. Tuve una madre que educó a 21 niños, 13 hijos suyos y 8 adoptivos; y todas son personas realizadas en la vida. ¿Cómo puedo aceptar que las mujeres sean tratadas como personas de clase B? Más allá de esto, hay que reconocer que el papa ha hecho mucho por la paz en el mundo, en los países comunistas, en África. Ha ayudado a construir un mundo unipolar, adonde los países ricos deben ayudar a los países pobres, con una más justa distribución de las riquezas. Ésta es su concepción del mundo.

- ¿Cómo explica la posición del Vaticano frente a la Teología de la Liberación?
- El mismo papa ha escrito una carta personal al episcopado de Brasil que ha sido leída en uno de los encuentros de la Conferencia Epis-copal Brasileña en Itaicí donde dice que la Teología de la Liberación no sólo es oportuna sino necesaria para la evolución teológica de la Iglesia. Esta carta ha sido traída a Brasil por el prefecto de la Congregación de los Obispos y leída en Itaicí por el obispo Ivo Lorscheider; la carta no ha sido nunca divulgada en Roma. Reconozco que del Vaticano han salido dos documentos muy negativos sobre la Teología de la Liberación. Y esto ha hecho que se haya debilitado, también porque no pudo contar después con los grandes pensadores que la habían propuesto. Pero ha tenido ramificaciones en todo el mundo y sigue siendo vital en Asia y África; es una semilla que América Latina ha sembrado y de la que otros recogen los frutos. Esta crisis de la Teología de la Liberación se debe a la curia romana y a la progresiva promoción a cargos de relevancia de eclesiásticos latinoamericanos contrarios a la misma, y estando el papa enfermo, tienen una fuertísima influencia.

- Desde hace años, debido a la enfermedad del papa, la curia romana parece gobernar a la Iglesia; ¿qué opina?
- Le cuento un hecho. En la última visita oficial que hice al papa antes de dejar la arquidiócesis de São Paulo, el papa me paró y me dijo: "Paulo, tengo una carta para vos; el texto lo han escrito ellos y yo debo sólo firmarlo". Le propuse leerla juntos. Era un memorando en mi contra de tres páginas, en portugués. Empecé a leerlo traduciendo al alemán (él y yo sabemos perfectamente el alemán). Al tercer párrafo, el papa indignado dijo: "Yo no firmo. Jamás he dicho estas cosas de ti Paulo, no quiero firmar". Y tiró las hojas al suelo. Yo las recogí. Pero el papa me dijo que escribiera yo mismo dos líneas diciendo que el papa consideraba resueltas las dificultades presentadas en el documento y que no tenía nada que añadir. Allí mismo escribí esas líneas y el papa enseguida las firmó. El documento decía que yo me desinteresaba de los sacerdotes pensionados (hice construir para ellos un casa en Ipiranga), que no me interesaba de la formación de los jóvenes; ciertamente no hice grandes seminarios como antaño pero hice construir diez casas para la formación religiosa; etc. Mi suerte ha sido la de contarle siempre todo al papa. Siempre pensé que el papa debía saber todo de mí y que podía pedirme todo lo que quería. Un cardenal es el colaborador inmediato del papa. Seguramente ese documento firmado por el papa y divulgado por todas partes, hubiera manchado mi memoria. No lo consiguieron porque cuando dejé el lugar a mi sucesor dom Claudio Hummes, fue leída una carta del papa que contenía grandes alabanzas hacia mi persona y el pedido de que el nuevo arzobispo continuara el trabajo desarrollado hasta ese momento.

- ¿Son frecuentes las interferencias de la curia?
- Sí, porque el papa viaja mucho... Cuando el papa se ausenta, la curia decide. Si la imagen del papa peregrino ha sido benéfica, también sugiere que varios problemas internos de la Iglesia han sido arrinconados. Le cuento otro hecho del tiempo de Pablo VI. Pedí encontrarme con el papa; me dieron cinco minutos y que trajera por escrito todo lo que quería tratar con el papa. Al pasar los cinco minutos, le dije al papa que ya habían transcurrido los cinco minutos de la entrevista (de hecho ya estaban golpeando a la puerta). El contestó: "¿Pero, quién manda aquí en el Vaticano?". El papa me llevó a otra pieza y me dijo: "Así podrán golpear todo lo que quieran". Quedamos hablando 55 minutos e inclusive pude hacer entrar a siete estudiantes que se sacaron fotos con él y lo abrazaron; Pablo VI fue para mí un padre y un hermano inolvidable.

- ¿Cómo debería ser el sucesor de Juan Pablo II?
- Me gustaría que el elegido fuera un hombre capaz de unir occidente y oriente, de unir las distintas religiones, de manera que la humanidad esté en condiciones de lograr realmente la paz..