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URUGUAY: CUARTO SÍNODO ARQUIDIOCESANO Sínodo: "Caminando juntos"
Este IV Sínodo se está revelando como un espacio de encuentro y de reflexión muy significativo para la Iglesia de Montevideo. Más allá de los resultados que seguramente se producirán a partir de estos trabajos, el hecho mismo de encontrarse, debatir, intercambiar experiencias y testimonios, ya constituye un logro importante. Los actos de inauguración del Sínodo, el 3 de marzo con el Acto Cultural en el Teatro Solís y el 4 de marzo con la Misa de apertura en la Catedral, fueron el primer gran impacto y el primer "reconocimiento" y encuentro entre las distintas realidades representadas en esta gran Asamblea Arquidiocesana: laicos y laicas (50%), sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas. En una conferencia de prensa realizada antes de la primera Sesión de la Asamblea Sinodal, mons. Nicolás Cotugno señalaba las características de este acontecimiento. "El Sínodo es poner la Iglesia frente a los nuevos desafíos de la realidad en la que nos encontramos y preguntarnos ¿cómo tú, Iglesia, llevas adelante esa misión que el Señor te ha encomendado?" El lema "Mar adentro,... en tu palabra" tiene su explicación obvia en el relato del Evangelio en el que se inspira: "Viene de aquel encuentro de Jesús con Pedro, que volvía de estar toda la noche pescando y no sacó nada..., pero sabemos cómo terminó: la barca se llenó de peces y tuvieron que llamar a otros compañeros... Mar adentro quiere decir que la Iglesia de Jesucristo tiene que hacer camino con todos los hombres y mujeres de Montevideo, sin perder el horizonte de la universalidad, porque una Iglesia particular siempre está en Comunión con la Iglesia Universal". En tiempos pasados el Sínodo era un acto del obispo que convocaba a los sacerdotes de la diócesis para dictar determinadas normas que tendrían valor de una ley eclesial. Pero después del Vaticano II, se le quiso dar al Sínodo una nueva dimensión, como una Asamblea de toda la comunidad cristiana a través de sus representantes. Más que dictar normas y leyes, se propone el análisis y el diálogo sobre los temas de fondo que hacen a la vida de la comunidad cristiana. "El Sínodo no es sólo la reunión de los sacerdotes responsables de la actividad pastoral de la diócesis. En esta oportunidad los laicos son mayoría. A los 40 años del Concilio cabe la pregunta, de cómo se vivió ese impulso de reforma, de puesta al día. Podemos preguntarnos: ¿qué pasó en este tiempo?, ¿fuimos capaces de vivir el Concilio, de haberlo traducido y hacerlo llegar a la comunidad?" Lo importante de este Sínodo fue toda la preparación previa, que culminó en un voluminoso Documento de Trabajo que recoge los 11 ámbitos de discernimiento: catequesis, jóvenes, familia, parroquia, pastoral de la solidaridad, educación católica, movimientos, laicos, clero, diáconos permanentes y vida consagrada. Ahora, alrededor de estos temas se están reuniendo los 11 círculos menores con 15-20 sinodales cada uno, para elaborar el documento final, que será presentado en las sesiones centrales del Sínodo. La clausura de la Asamblea está prevista para el 20 de diciembre en la Catedral Metropolitana, pero el Sínodo seguirá dando sus frutos. |
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