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"Somos simples servidores"
María,
la mamá de Jesús, cuando aceptó delante de Dios su llamado, El mismo Jesús afirmó rotundamente que vino a servir, y nos invitó a que entre nosotros "el más grande sea el servidor de todos". El camino está señalado sin posibilidad de equivocación: estamos llamados a servir. Cuando en agosto de 1990, empezábamos esta aventura de Umbrales, en la contratapa del número 0 poníamos esta frase de Helder Cámara, el profeta-obispo: "El comenzar bien es una gracia de Dios. Continuar por el buen camino, y no perder el ritmo..., es una gracia todavía mayor. Pero la gracia de las gracias está en no desfallecer; con fuerzas todavía o ya no pudiendo más, hecho trizas o añicos, seguir avanzando hasta el fin".
El equipo de redacción tomó con entusiasmo esta consigna y a lo largo de estos años aprendimos a construir juntos esta fidelidad. Descubrimos que si de veras nos ponemos en
actitud de servicio la tarea que cumplimos no es nuestra, como nos dice claramente el Evangelio: "Después
de su trabajo digan somos simples servidores,
Un servidor debe ser fiel, pero no dueño de su trabajo. Su condición de servidor, su fidelidad, nunca se limitará al cumplimiento de una tarea. Aun después de cumplir su trabajo seguirá siempre siendo servidor. Es difícil ubicarnos bien en este lugar que nos toca y perseverar hasta el fin en el servicio. Esta perseverancia es una gracia que todo cristiano debe constantemente pedir para sí. Con este número de la revista, después de 16 años, dejo la dirección de Umbrales y dejo la pluma en el tintero, pero
sigo cruzando los umbrales, Se termina una tarea pero sigue el servicio, hay que seguir andando sin desfallecer, porque "somos simples servidores".
Quinto Regazzoni
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