BRASIL:

La lucha en favor de los indígenas

El CIMI (Consejo Indigenista Misionero) es un organismo fundado en 1972, y está formado por obispos, sacerdotes, religiosos, misioneros y laicos que trabajan por la causa indígena en todo Brasil. Son 112 equipos misioneros animados por 408 agentes pastorales que se han unido en el nombre de Cristo para la evangelización y defensa de esos hermanos cuya extinción muchos pronosticaban ya próxima.

José Eden Pastora es un laico católico que desde hace 10 años es secretario ejecutivo del CIMI, organismo vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. En una conferencia de prensa dio los últimos datos de esta organización. En Brasil existen 842 pueblos indígenas que hablan 180 idiomas; son 734 mil personas (0,4 % de la población brasileña) y sólo el 37% de sus tierras han sido demarcadas por el gobierno para que los indígenas tengan un derecho de propiedad reconocido. Ya en 1973, con la promulgación del Estatuto del Indio, se exigía a las autoridades que en cinco años, todas las tierras deberían ser demarcadas. Con la Constitución de 1988 se afirmaba que todo lo que en esos territorios había (tierra, agua, flora...) les pertenecía en usufructo a los aborígenes y todos los títulos de propiedad que afectaran a estas tierras serían considerados nulos, porque los indígenas ya estaban allí desde antes.

Muy por el contrario, la invasión de tierras y la violencia dominaron hasta el día de hoy; el año pasado fueron asesinados 40 indígenas, además de misioneros y líderes rurales. Los negocios relacionados con la agricultura, la madera y los minerales se muestran cada vez más fuertes y agresivos y el gobierno no interviene, principalmente por razones económicas. José Pastora afirma que a pesar de todo "los indios se han organizado y no habrían logrado todo lo que hoy disfrutan y sobre todo tener conciencia de su identidad , de sus derechos y de su fuerza sin la ayuda de la Iglesia, que se ha manifestado con tenacidad a favor de ellos y por eso ha sido muchas veces perseguida y hostigada. Del seno de los pueblos indígenas han salido sacerdotes, religiosos y misioneros con una fe inculturada y comunidades cristianas florecientes".

Las amenazas de muerte le han tocado ahora al fraile carmelita Gilvander Moreira en Minas Gerais por su obra concientizadora y profética.

La arquidiócesis de Belo Horizonte, la Conferencia de Religiosos, la Orden Carmelita y las comunidades de base han declarado su apoyo al religioso en un comunicado: "En la voz de Frei Gilvander en defensa de la vida de los más indefensos, por la reforma agraria, denunciando el latifundio y la corrupción política, en contra de cualquier violación a los derechos humanos, está también nuestra voz . Profesamos la misma fe en el Dios de la vida que nos mueve a denunciar las injusticias y anunciar un mundo más humano, solidario y sin violencia".