ARGENTINA

"Argentina, levántate y trabaja"

Al término de las Jornadas Sociales sobre la "Cultura del trabajo" que desde el 6 al 8 de mayo pasado se desarrollaron en Mar del Plata, la comisión episcopal de Pastoral Social dio a conocer un mensaje titulado: "Argentina, levántate y trabaja".

El texto fue redactado por el sacerdote jesuita Ignacio Pérez Del Viso en base a las conclusiones de los participantes y fue leído por el presidente de la comisión Carmelo Giaquinta, administrador apostólico de Resistencia. El documento contiene críticas y propuestas muy concretas.

En la apertura de las Jornadas, Giaquinta lamentó dirigiéndose indirectamente al gobierno, que no haya habido "ninguna respuesta importante" tras el derrumbe del 21 de diciembre de 2001 y reclamó "un nuevo Estado defensor de la justicia, que destierre la corrupción y promueva la equidad social". Hay planes de control de natalidad, esterilización y aborto que se convierten en leyes, debería haber planes, pero dijo "no conocer ni uno solo", para repartir las tierras en el campo para su explotación. Asimismo, dijo tener la impresión que se está "dejando escapar una ocasión histórica" para rehacernos como nación. "Por momentos pienso que los argentinos vivimos como si nada hubiera pasado. La pasividad ciudadana tiene consecuencias mucho peores que la deuda pública, que se puede renegociar".

Frente a estas fuertes expresiones el secretario general de la presidencia Oscar Parricelli contestó con estas palabras: "Sólo un inconsciente o un irresponsable puede comparar la situación social actual con las secuelas de la dictadura militar". El ministro del interior Aníbal Fernández indicó que le molestaba que hubiera obispos "que se arroguen el derecho de denunciar y piensan con eso haber cumplido con su deber sin agarrar el remo y subir al bote para colaborar".

Nuevamente el motivo principal del enojo del gobierno se vinculó, como en el caso Baseotto, al recuerdo de la dictadura. Y otra vez muchos hablaron de una "campaña contra la Iglesia". Tampoco se demostraron oportunas y respetuosas las declaraciones de las autoridades, demasiado susceptibles a las críticas de la Iglesia que por otra parte evidenció su aporte a través del "Diálogo Argentino".

Muy fuertes también fueron los conceptos vertidos por los obispos en ocasión del 1º de mayo. El obispo Hesayne invitó a la Iglesia a "no conformarse con el asistencialismo y menos con encuentros doctrinales, sino a convocar desde las bases a los bautizados con recursos, interpelando sus conciencias en el empleo de sus capitales, en la conducción de sus empresas, en la creación de nuevas fuentes de trabajo; quién no opta por los pobres no es cristiano".

 

TRATO INHUMANO EN LAS CÁRCELES

Después de un mes de los sucesos de la cárcel de Coronda, ocurridos en febrero pasado, donde murieron 15 internos, la comisión de Pastoral Carcelaria de Rosario hizo público un documento donde afirma que "las cárceles masivas, las comisarías hacinadas hasta lo indecible donde los detenidos son ‘depositados’ sin la preocupación para ofrecerles más educación, más trabajo, más atención médica, psicológica y espiritual, mayor reencuentro familiar etc., es la mejor forma no de recuperarlos sino de hundirlos en el fracaso, la frustración y el resentimiento". Y dirigiéndose a los que exigen "mano dura para los delincuentes", piden no ser simplistas sino ir a las causas con políticas que ataquen el fenómeno de las drogas, la falta de trabajo, la disgregación de la familia, el individualismo y la crisis de valores. Y concluyen afirmando: "Las cárceles son el reflejo de la sociedad que tenemos".

Por su parte, el obispo de Zárate-Campana, Rafael Rey, afirmó: "Las cárceles no están cumpliendo con la misión de ayudar a las personas para que puedan cambiar, mejorar y recrear sus vidas. Las cárceles en la situación actual han fracasado y habrá que pensar en un nuevo modo de ayudar a la recuperación de los presos". Casi como respuesta a estas voces y al habeas corpus presentado por el Centro de Estudios Legales (CELS), la Corte Suprema de Justicia, en un fallo considerado "histórico", dispuso a comienzos de mayo que el Tribunal Superior bonaerense revise la situación procesal de 30 mil personas privadas de su libertad en esa provincia, detenidas en condiciones consideradas infrahumanas. El 75% de los detenidos de la provincia de Buenos Aires no tienen condena y el excesivo uso de la prisión preventiva en condiciones humanas indignas, viola las normas internacionales.