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La Felicidad que todos buscamos
¿Cuántas charlas tengo que escuchar para ser bautizado, o para bautizar a mi hijo? Así, algunas veces, preguntan los adultos (padres o padrinos) que se acercan a una Parroquia para pedir el Bautismo y la iniciación a la vida cristiana. Sin
embargo, la vida cristiana no es sólo cuestión de compartir Para que la participación en la Misa dominical y en los encuentros parroquiales no sean simplemente una "buena obra", sin llegar a alcanzar el centro de la vida cristiana, se necesita una opción clara por Jesús, el Señor. Lo
entendieron bien los discípulos del Maestro de Galilea sus vidas se transfiguraron tanto que ni siquiera la amenaza de la muerte los detuvo en el nuevo estilo de vida que empezó a partir del encuentro con el Resucitado. Lo entendieron todos aquellos cristianos que, como
Lala, Santiago, Doña María, Margarita, Nelly y Julio..., hicieron
de su existencia una vida en comunión con Él, en todas las manifestaciones de la vida cotidiana. Seguir a Jesús, el Señor, (ser su discípulo) no fue un privilegio sólo de los que lo conocieron en su vida: es la característica de todos los que creen en Él, a pesar del tiempo, del lugar o de las circunstancias en
las que viven, como ya decía en el segundo siglo El
Discipulado será el tema de la próxima En esta línea, Umbrales quiere proponerte un itinerario de vida cristiana donde el centro es Jesús, cuyo señorío es el único criterio para vivir como discípulos suyos en este mundo plural. Un discipulado coherente y sincero en
el trabajo, en la familia, en la oración, en el uso del dinero… es la fuente de la serenidad, de la solidez y de la felicidad que todos buscamos.
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