La Felicidad que todos buscamos

 

¿Cuántas charlas tengo que escuchar

para ser bautizado, o para bautizar a mi hijo?

Así, algunas veces, preguntan los adultos

(padres o padrinos) que se acercan a una Parroquia

para pedir el Bautismo y la iniciación a la vida cristiana.

Sin embargo, la vida cristiana no es sólo cuestión de compartir
una charla más; tampoco es la observancia de un precepto,
aunque sea el más importante, como el del amor (Lc 10,25-29).

Para que la participación en la Misa dominical

y en los encuentros parroquiales

no sean simplemente una "buena obra",

sin llegar a alcanzar el centro de la vida cristiana,

se necesita una opción clara por Jesús, el Señor.

Lo entendieron bien los discípulos del Maestro de Galilea
sólo después de la Pascua de Jesús:

sus vidas se transfiguraron tanto que

ni siquiera la amenaza de la muerte

los detuvo en el nuevo estilo de vida

que empezó a partir del encuentro con el Resucitado.

Lo entendieron todos aquellos cristianos que,

como Lala, Santiago, Doña María, Margarita, Nelly y Julio...,
después de haber encontrado a Jesús, el Señor,

hicieron de su existencia una vida en comunión con Él,
siguiéndolo no sólo en el día domingo, sino también

en todas las manifestaciones de la vida cotidiana.

Seguir a Jesús, el Señor, (ser su discípulo)

no fue un privilegio sólo de los que lo conocieron en su vida:

es la característica de todos los que creen en Él,

a pesar del tiempo, del lugar o de las circunstancias

en las que viven, como ya decía en el segundo siglo
un creyente anónimo que escribía a su amigo Diogneto.

El Discipulado será el tema de la próxima
V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que se realizará en 2007.

En esta línea, Umbrales quiere proponerte

un itinerario de vida cristiana donde el centro es Jesús,

cuyo señorío es el único criterio para vivir

como discípulos suyos en este mundo plural.

Un discipulado coherente y sincero

en el trabajo, en la familia, en la oración, en el uso del dinero…
en toda la vida cotidiana,

es la fuente de la serenidad, de la solidez

y de la felicidad que todos buscamos.