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Entrevista: Rosario Alves Laicos en el corazón del mundo
- Rosario, estás en la organización del XXX Encuentro Nacional de Laicos, ¿cuáles son tus sueños y proyectos para este acontecimiento? Celebrar el XXX Encuentro Nacional de Laicos, es para todos los que estamos trabajando en su animación, un momento para recoger la historia de nuestra vocación así como la del Departamento de Laicos. Nos brinda la posibilidad de afianzar y renovar nuestra consagración bautismal y de soñar el futuro, de proyectar a la escucha del Espíritu nuestro ser y hacer juntos, de construir una realidad distinta, más humana, más justa, más fraterna, capaz de acoger la diversidad y dialogar con ella. Mi sueño es que podamos vernos, encontrarnos, escucharnos.
- ¿Qué se quiere festejar? Queremos festejar la fe de que el Señor camina con esta Iglesia Uruguaya, con sus luces y con sus sombras, que ha estado grande, que hace hazañas, que hace "quijotadas" ya que ha mantenido a lo largo de casi 3 generaciones el entusiasmo , la audacia, la fuerza, el deseo profundo de vivir nuestra vocación laical desde las cosas pequeñas de la vida a las más grandes, de las más simples a las más complejas. Nos ha sostenido en las tantas travesías que hemos hecho en nuestra comunidad eclesial en medio de aguas calmas, tempestuosas, renovadas. Ha caminado con nosotros en las encrucijadas de nuestro pueblo uruguayo y nos ha confirmado que ése es el lugar en el que nos espera, en el que se nos manifiesta. Por eso decimos que vamos a hacer memoria agradecida, que vamos a celebrar nuestra fe que nos impulsa hacia un nuevo horizonte.
- El trabajo de preparación de un evento como este, siempre es tarea de equipo: ¿cómo se está preparando; con quiénes y desde cuándo? ¿Cómo se están preparando en las distintas Diócesis?
Es ya parte de la identidad de nuestra Iglesia y por lo tanto del Departamento de Laicos el que cada sueño, los soñamos con otros, que cada proyecto es fruto del diálogo y el encuentro entre la diversidad. Por eso aquí puedo decirte que somos muchos los que estamos preparando este encuentro, todos con tareas distintas: personas que han pasado por el Departamento de Laicos como Patricio Rodé, Estela Helguero, Ana Varela, Alegría Cazarré, Beatriz Baltasar, P. Pablo Bonavía, los obispos Orlando Romero y Rodolfo Wirz. También es fundamental el aporte de los delegados diocesanos, miembros de los sesenta movimientos y asociaciones laicales presentes en el Uruguay, que tienen la responsabilidad de difundir y de ayudar a sus comunidades en la preparación para participar en esta fiesta. Y después estamos los que día a día vamos concretando ese sueño. Por eso aquí quiero destacar el trabajo de Mercedes Clara, de Álvaro Martínez, así como del equipo de formación integrado por Gloria Aguerreberry, Beatriz Baltasar, Rosa Ramos. Es un camino que iniciamos el 4 de diciembre de 2004 con los delegados diocesanos, y los movimientos y asociaciones laicales. El espíritu que nos anima es que sólo podemos si todos aportamos en esta construcción y cada día sentimos que somos más, que cada uno trae su originalidad. Así fue que llegamos a acordar que este XXX encuentro será una fiesta que marque nuestro futuro, un futuro que será como la mesa eucarística, en donde todos participamos, donde cada uno tiene su lugar, su responsabilidad en el dar y compartir, en el escuchar y acompañar, para que cada día nazca algo nuevo, así como lo hizo Jesús en su vida entre nosotros. Los laicos queremos vivir esa Iglesia, esa comunidad eclesial que trenzamos con cada gesto, con cada palabra, con cada silencio. Una Iglesia viva, sencilla, presente en cada tramo de la historia, ya sea en los gozos como en los dolores, capaz de anunciar, de denunciar y consolar. A las comunidades de todo el país les está llegando un repartido para reflexionar. El primero fue Memoria, Identidad y Proyecto, eje del Encuentro, el segundo es el texto evangélico de los discípulos de Emaús y el último será el lema del Encuentro.
- ¿Cuál es el lema elegido para esta Jornada? El lema fue viviendo un proceso de construcción desde el pensar palabras que hoy nos dicen mucho, frases evangélicas, o del Magisterio de la Iglesia. En el sentir de todos estaba que tenía que ser un lema inclusivo, que nadie se sintiera fuera, que tenía que ser algo que nos identificara y respondiera a lo que queremos celebrar. Por eso el lema es: "En el corazón del mundo construimos la historia" Este lema nos permite hacer historia personal, reconocer la historia de otros, tomar conciencia de cuántas historias han quedado en el olvido, permanecen ocultas, en definitiva reconocer que cada uno tiene su propia historia de salvación y que somos instrumentos de Dios para hacer posible esa Historia en el hoy.
El encuentro será en el Colegio y liceo San Francisco de Sales (Maturana) en Bulevar Artigas y Agraciada (Montevideo). Es el edificio de un colegio salesiano que se ha brindado con todas sus instalaciones, sus espacios y parte de su gente para colaborar. Es un regalo muy especial en estos tiempos, en que todo tiene un costo. Aprovecho para agradecer a la Comunidad Salesiana una muestra más de su generosidad. Empezará a las 8 horas del sábado con las acreditaciones y a las 9 estaremos iniciando este día de fiesta, que tendrá momentos de oración, de cantos, de reflexión grupal. La Eucaristía la celebraremos al mediodía como centro de la fiesta. Luego tendremos diversos talleres y culminará con la fiesta de cumpleaños .
- Creo que es oportuno que los lectores de UMBRALES te conozcan un poco más: ¿de dónde procedes, qué otras tareas tienes y cuáles dejaste para asumir como Secretaria Ejecutiva? Yo soy de la ciudad de Salto, allí crecí y maduré como mujer, persona, cristiana y docente. Pertenezco a una familia católica. Hoy tengo a mi lado a mi madre, a mis hermanos cada uno con su familia y con sobrinos, de 3 a 20 años. Hace 23 años conocí la Institución Teresiana y me enamoré de esta vocación, por lo tanto soy miembro de esta asociación de laicos. Vivo intensamente mi seguimiento a Jesús desde mi profesión de maestra, trabajo que mi comunidad teresiana ha alentado y acompañado. En ella ha crecido mi amor a Dios y a los hermanos, especialmente los más desfavorecidos. Hace 5 años me trasladé a Montevideo, vivo en un grupo de la Institución y he dejado mi profesión como maestra en el aula de educación especial pública para realizar tareas que mi comunidad me ha solicitado por un tiempo así como para llevar este servicio en el Departamento de Laicos.
- ¿Cuál es tu balance de lo trabajado hasta ahora, en este camino de motivar a los laicos en la misión que tienen en la Iglesia y en el mundo? Me cuesta hacer un balance, más bien puedo decir que siento muy profundamente el llamado a trabajar para que todo cristiano tenga conciencia de su vocación: nuestro ser laico es colaborar en la construcción de la comunidad eclesial y estar en las entrañas de lo cotidiano del mundo. Este estar en el mundo tiene que ser de calidad, y para mí calidad quiere decir con un oído en las cosas y muy atenta a la manifestación de Dios para poder discernir los caminos a seguir. No son grandes cosas las que tenemos que hacer, sino que grande es el Señor que nos impulsa y anima a vivir en medio de tantas turbulencias con la alegría honda de que no estamos solos, que Él camina con nosotros. Gloria Aguerreberry . |
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