VATICANO

El Encuentro Juvenil de Colonia

La edición n. 20 de las Jornadas Mundiales de la Juventud reunió en Colonia (Alemania) del 11 al 21 de agosto a cientos de miles de jóvenes de toda Europa y del mundo entero. Fueron muy significativos los gestos de acercamiento del Papa para con las Iglesias Protestantes, los judíos y los musulmanes.

Las múltiples actividades de los jóvenes se desarrollaron en Colonia, Bonn y Dusseldorf. La mayoría de los jóvenes procedían de Alemania, Francia, España e Italia..., representando a más de cien países. En los días que precedieron al encuentro con el Papa, 300 obispos ofrecieron catequesis en 30 idiomas. El momento culminante de las Jornadas fue la noche del sábado 20 con la gran vigilia de oración presidida por Benedicto XVI y la misa de clausura del día siguiente al este de Colonia, en Marienfeld. La cruz de los jóvenes había sido traída a pie desde Dresde hasta Colonia (750 km.) por miles de jóvenes. Esa caminata que por las distintas paradas o estaciones duró 40 días (como una nueva Cuaresma), fue llamada: "Tras las huellas de la cruz". Era un itinerario que para los jóvenes se inspiraba en el viaje de los reyes magos cuyas reliquias, según la tradición, están conservadas en la catedral de Colonia y han inspirado el lema de las Jornadas: "Venimos a adorarle" (Mt 2,2). En el Festival de la Juventud actuó el cantante Paul Harrigan y el Grupo Rise entre otros. Hubo una jornada dedicada al Compromiso Social, además de un encuentro mundial de seminaristas con el Papa. Los voluntarios, procedentes de más de 119 países que se ofrecieron para numerosos servicios en esas jornadas fueron 31.145; la mayor parte, cerca de 25 mil, eran jóvenes de entre 16 y 30 años. Más de 80 mil alojamientos privados se pusieron a disposición para recibir a los jóvenes y peregrinos. Benedicto XVI supo conquistarse la confianza y el entusiasmo de los jóvenes, a los que animó para que busquen la felicidad en Jesús de Nazaret.

Además de los numerosos contactos con las Iglesias Protestantes subrayando las raíces cristianas de Europa y su unidad, particular interés tuvo la visita del Papa a la sinagoga de Colonia el 19 de agosto; esa sinagoga fue incendiada el 10 de noviembre de 1938 en la famosa "noche de los cristales" y reconstruida en 1959. De los 20 mil judíos que había en Colonia, 11 mil fueron exterminados y los demás emigraron. Ahora un papa alemán por primera vez entró en una sinagoga judía en Alemania después del Holocausto. A fines de julio pasado el estado de Israel había protestado porque el Papa, al condenar los recientes atentados terroristas, no había nombrado los ataques terroristas palestinos contra Israel. La respuesta del Vaticano no se hizo esperar y recordó las permanentes condenas contra el terrorismo de las organizaciones palestinas, pero destacó también las reacciones israelíes no compatibles con las normas del derecho internacional.

El encuentro con los musulmanes ayudó a superar el malentendido que había causado la expresión con la cual el Vaticano había deplorado "los hechos inhumanos y anticristianos" (de Londres); esa expresión debió ser cambiada por otra: "los hechos bárbaros contra la humanidad" para evitar que se interpretara como un conflicto entre religiones y civilizaciones. El Papa dijo claramente hablando de los atentados en Londres: "Los actos terroristas son obra de grupos fanáticos y no son espe-cíficamente dirigidos hacia el Cristianismo". Benedicto XVI busca un diálogo cada vez más profundo entre las religiones monoteístas cuyo origen común se remonta a la figura de Abrahán. Para eso el Papa está dispuesto a viajar a Turquía en noviembre, habiendo aceptado la invitación del patriarca Bartolomé I para la fiesta de san Andrés, y así demostrar su apertura hacia ese país cuyo gobierno todavía no lo ha invitado debido a la oposición manifestada en el pasado por el entonces card. Ratzinger al ingreso turco en la Unión Europea.