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ITALIA: TEÓLOGO PIDE CONCILIO El teólogo italiano Severino Dianich en un reciente artículo habló de varios retos que la Iglesia debe necesariamente enfrentar. Se vive hoy una doble paradoja: la primera es que para la opinión pública sólo cuenta la voz de la jerarquía mientras que la vida y la voz concreta de las comunidades es como si no existiera. La segunda es que de la obra de la Iglesia en los últimos tiempos lo más apreciado es su acción social mientras por otra parte los católicos disminuyen y el anuncio de la revelación de Dios en Cristo no interesa mayormente. "El mundo ha aplaudido a Juan Pablo II pero quedando ajeno a su mensaje esencial. Se habla mucho de evangelización y de la urgencia de llegar a los no creyentes con un anuncio de fe en Jesús de Nazaret, pero parece que no se logre despegar. Hoy un pronunciamiento del magisterio de la Iglesia sobre el uso del preservativo llega a ser para la opinión pública más representativo de la misma que su anuncio de la resurrección de Cristo. Por otra parte, la predicación del Evangelio se encuentra frente a situaciones casi contrastantes en la parte norte y sur del globo. La Iglesia ha de abrirse a la diversidad y al pluralismo en el campo de la interpretación teológica, de la espiritualidad, de la liturgia, de la pastoral y desarrollar variadas y posibles formas de colegialidad episcopal". El destacado teólogo se refiere después en particular al nombramiento de obispos: "Es difícil entender la existencia de una única instancia central para proveer a Iglesias tan lejanas y diferentes. Una vuelta a la tradición por la cual deberían ser los obispos del lugar los que nombren y ordenen a los nuevos obispos asegurando la comunión con el Papa, sería lo más razonable". Refiriéndose a los graves y complicados desafíos actuales, el teólogo se une a los que piden un nuevo Concilio o proceso conciliar: "Sólo un Concilio ecuménico podría enfrentar a fondo los problemas del futuro de la Iglesia. Hay que definir mejor el mensaje esencial a proclamar, liberándolo de excesivas interferencias, abrir el camino a procesos de reforma de la Iglesia que puedan volverla más libre en los distintos contextos humanos, dar el paso decisivo para una primera etapa concreta de reunificación con las demás Iglesias" ("Vita Pastorale" n. 5/2005).
CONGO: AL BORDE DEL CAOS
ESPAÑA: LOS OBISPOS BAJAN A LA CALLE El 18 de junio pasado unas 700 mil personas manifestaron en Madrid contra los matrimonios entre homosexuales y en defensa de la familia, respondiendo a una convocación del Foro Español de la Familia. La manifestación callejera tuvo carácter aconfesional en contra de la ley que legaliza las uniones entre homosexuales. En la manifestación tuvieron una masiva participación los católicos con la presencia del cardenal de Madrid Antonio Rouco y de 17 obispos más. El comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española apoyó oficialmente la manifestación. Estuvieron ausentes destacados miembros de la Conferencia Episcopal como su presidente Ricardo Blázquez o el card. Amigo pero no por diferencias doctrinales. Se dieron distintas posturas en la Iglesia española sobre la oportunidad de tal medida concreta quizás por el peligro de fomentar cruzadas o por la inconveniencia de bloquear cualquier diálogo con el gobierno y sobre todo por darle una coloración política al acto apoyado por el Partido Popular. Se dijo claramente que la manifestación no era contra los gays sino a favor de la familia y que no implicaba tampoco ningún apoyo a partido político alguno. Participaron 18 de los 78 obispos que integran la Conferencia Episcopal, ninguno de los obispos vascos y catalanes concurrieron a la manifestación. Cierta sensibilidad fue expresada por el presbítero Pedro Miguel Lamet, ex director de la revista "Vida Nueva", al hablar del "preocupante alineamiento político de la Iglesia jerárquica en los últimos años", advirtiendo sobre el peligro de dar "gato político por liebre religiosa". Por su parte, la Conferencia de Religiosos apoyó públicamente la posterior manifestación del 26 de junio a favor de la campaña española "Pobreza Cero". Ésta responde a un movimiento internacional promovido por más de 700 organizaciones no gubernamentales que exigen a los gobiernos el cumplimiento de los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular el de erradicar la pobreza extrema y el hambre antes del año 2015. "Nos parece que la pobreza y el hambre son los mayores problemas que tiene nuestro mundo y que la lucha contra la pobreza debe ser una de nuestras primeras prioridades", afirmaron los religiosos. La participación de los religiosos en esta manifestación, en la que estuvieron algunos obispos, fue significativa dado que no hubo, aún con la presencia de numerosos religiosos, una adhesión explícita a la manifestación anterior.
ANGOLA: MARTIR DEL VOLUNTARIADO
De pocas palabras, María Bonino se entregó sin descanso. A su madre le escribió: "Si muero en África, déjenme aquí"; y allí quedó, en el cementerio de Luanda. Así comentó su muerte el diario del Vaticano, "L´Osservatore Romano": "Hay historias que normalmente no ocupan las primeras páginas de los diarios; hay vidas entregadas en el silencio y en la entrega total a los más abandonados. Sin ruido, María Bonino sacrificó su vida como verdadera misionera y testigo de la fe, aceptando morir con tal de no abandonar a los que necesitaban de ella". |
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