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Enrique Santos Discépolo
Tormenta Aullando entre relámpagos, Si la vida es el infierno y el honrao vive entre lágrimas, ¿cuál es el bien... del que lucha en nombre tuyo. Limpio y puro... ¿para qué?... Si hoy la infamia da el sendero y el amor mata en tu nombre, ¡Dios!, lo que has besao... El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal.
demuestra una vez sola que el traidor no vive impune, Tango, 1939. Letra y Música: Enrique Santos Discépolo
Su tango más conocido es sin lugar a dudas "Cambalache", en el cual denuncia el horror de una sociedad violenta e inmoral como la que se constituye en el siglo XX, entre la guerra, el racismo, el genocidio y otros horrores. La confusión de valores es denunciada, como la ausencia de un norte y de un sentido moral. "Hoy resulta lo mismo ser derecho que traidor". Muchos de sus tangos como "Qué vas a achér" utilizan el lunfardo, deformación del español, propio de los marginados habitantes de los suburbios porteños de la primera mitad del siglo XX. Sus tangos son la protesta del pobre que intenta vivir honradamente y sostener sus valores, frente al cinismo del prepotente y orgulloso. Algunas de sus letras recurren al humor un poco ácido y amargo, pero revelan la ternura del hombre que anhela un mundo más justo y ve difícil su realización. Aunque son ya muy lejanos en el tiempo, sus poemas suenan como actuales y su denuncia sigue mordiendo fuerte en el alma de los hombres y mujeres del Río de la Plata. Se puede encontrar en sus tangos un fondo de moral cristiana (en su niñez fue educado por los Padres Salesianos).
Comentario al tango Tormenta Este hermoso tango no es de los más conocidos de Discépolo, sin embargo llama la atención que sea una oración dirigida a Dios. El autor interpela al Señor, porque todo lo que aprendió no le está sirviendo para sobrevivir en este mundo. Su fe se tambalea ya que está cansado de la impunidad del injusto, del ladrón y del prepotente que traiciona, mata, pervierte los valores y no recibe su castigo. Mientras tanto, el que es honrado y lucha en nombre de Dios contra el mal y la injusticia vive entre lágrimas y muchas veces como el mismo Jesús besado por el traidor, pierde hasta su vida a manos de los poderosos. "Si la vida es el infierno, y el honrado vive entre lágrimas, ¿cuál es el bien del que lucha en nombre tuyo? Limpio y puro, ¿para qué?" Esta queja no es desconocida para ningún creyente; se encuentra en los Salmos, en los profetas, y en el libro de Job, en el cual un justo se queja de que él, que ha obrado bien, sufre, mientras los impíos viven en la opulencia y gozan de muy buena salud. El escándalo del creyente ante la aparente impunidad de los injustos recorre las páginas de toda la Biblia. Pero no se puede acusar a Discépolo de cínico o de descreído. Pues su tango-oración termina con una súplica llena de esperanza. "No quiero abandonarte, demuestra una vez sola que el traidor no vive impune, ¡Dios! para besarte... Entonces de rodillas, hecho sangre en los guijarros moriré con vos, ¡feliz, Señor! Resulta conmovedora esta oración porque pide a Dios fuerza para no odiar, y fe para discernir donde él está presente. En el fondo de su corazón, su deseo es dar la vida por el Señor, compartir su Cruz y su dolor. Discépolo sabe que Jesús no vino a explicarnos el misterio del dolor y del pecado, pero lo asumió sobre sí al extender sus brazos en la Cruz, y que la única esperanza para los hombres, corrompidos por la injusticia y el pecado, reside en el amor del que murió diciendo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen." Eduardo Ojeda. |
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