VATICANO

Colonia: la palabra del Papa a los jóvenes

Después del exitoso encuentro con los jóvenes en Colonia, el Papa Benedicto XVI anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud será en Sidney (Australia) en julio del año 2008. He aquí una breve síntesis del primer contacto y de los mensajes a los jóvenes de hoy del nuevo Papa.

El Papa Benedicto en una entrevista anterior al encuentro de Colonia había manifestado que quería decirle a los jóvenes que el cristianismo no es un fardo de prohibiciones, mandamientos y principios que hay que cargar con agobio, sino que es la gozosa experiencia del Amor de Dios. "Quisiera mostrarles lo lindo que es ser cristianos; no es algo que canse u oprima la vida. Ser sostenidos por un gran Amor y por una revelación del mismo Dios no es una carga, sino que son alas para volar". No tuvo reparo el Papa para pedirle en Colonia a los jóvenes "servir sin reserva a Cristo, cueste lo que cueste". Su palabra sin retórica llegó a los jóvenes. Un hechos a destacar fue el almuerzo con el Papa de 12 jóvenes en el arzobispado de Colonia, los cuales conversaron con él sobre la fe y cómo vivirla en un mundo muchas veces hostil; participaron jóvenes de Chile, Palestina, Congo, China y Benín. Son de destacar también el encuentro con 3 mil seminaristas en el marco de las Jornadas Juveniles, la vigilia con los jóvenes en la noche fría del sábado 20 de agosto y la misa de clausura del 21 en la explanada de Marienfeld con la entrega de la cruz y el envío misionero. El Papa estuvo acompañado por 880 obispos, 9 mil sacerdotes y alrededor de un millón de jóvenes provenientes de 191 países (de América Latina la delegación más numerosa fue la de Chile con 2 mil jóvenes). El Papa advirtió a los jóvenes que no se dejen tentar por el mercado de las nuevas religiones, que se presentan como productos de consumo: "Se escoge aquello que place, pero la religión buscada en la medida de cada uno, a la postre no nos ayuda. Es cómoda, pero en el momento de la crisis nos abandona a nuestra suerte". Presentó a los santos como los verdaderos "reformadores de la Iglesia" y apuntó a modelos de vida como Benito, Francisco, Teresa de Ávila y más cerca nuestro Maximiliano Kolbe, madre Teresa de Calcuta y sobre todo Edith Stein. Fue justamente en esta ocasión que la última religiosa en vida que fue compañera de Edith Stein (o Teresa Benedicta de la Cruz), la hermana carmelita Teresa Margarita Drugemoller le pidió al Papa que declarara a la santa "doctora de la Iglesia". El Papa dijo también que si bien "se puede criticar mucho a la Iglesia porque es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña, en el fondo es un consuelo también que haya cizaña en la Iglesia. Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores".

La visita del Papa, que fue acompañada por siete mil periodistas, tuvo un gran impacto en la sociedad alemana. El presidente Kohler interpretó la llegada del Papa alemán después de un Papa polaco, como un signo de reconciliación entre los dos países y más en general de toda Europa y dijo: "Todos somos conscientes del mal producido por nuestra patria en el siglo XX y lo reconocemos con vergüenza y dolor, pero hoy se ha manifestado con evidencia que ya hay otra Alemania". La visita del Papa demostró sobre todo que sigue habiendo una "Iglesia joven" como él mismo dijo, y llena de esperanzas. No en vano Benedicto XVI le dejó a los obispos presentes la consigna de no tener miedo a "dejarse provocar por los jóvenes".