BRASIL:

¿Por qué la corrupción?

 

Tras dos años y medio de gobierno, el presidente Luis Ignacio Lula Da Silva se está enfrentando a su más profunda crisis política con denuncias de corrupción que involucran al partido gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y a hombres importantes del partido y del gobierno de Lula.

Esta corrupción no apunta tanto a beneficiar personalmente a los políticos sino a acumular fondos para que el partido ocupe todo el aparato estatal y para las futuras campañas electorales. El objetivo sería afirmar al PT en el poder para poder llevar adelante las reformas prometidas. Se repite por todos los medios que Lula logró el gobierno pero no el poder ya que no tiene mayoría en el parlamento y tuvo que aliarse con otras fuerzas, aguando así su programa de reformas. La reacción de Lula a la ola de denuncias ha sido destituir ministros de su partido, ofrecer nuevos ministerios al Movimiento Democrático Brasileño y formar un gobierno más técnico que político. La ilusión de una etapa de transición en la cual se pudiera sanear las finanzas y reducir la inflación, tal como se hizo y afirmar la estabilidad a costa de las promesas electorales, empieza a ceder. A pesar de importantes éxitos en la campaña "Hambre Cero" y en la alfabetización, se cumplieron sólo en parte las promesas de asentar a los "sin tierra" y no se expropiaron los latifundios improductivos con la anunciada reforma agraria. Ahora Lula busca un reencuentro con las bases del PT, teniendo en cuenta también la perspectiva de las elecciones presidenciales de octubre del año próximo. Pero en las bases, donde militan muchos católicos de las pastorales sociales de la Iglesia, crece la convicción de que la actual política económica es inadecuada para los cambios. En una entrevista, el card. Paulo Evaristo Arns dijo que sentía lástima por el presidente "que es una persona buena" (tiene con él una amistad de 30 años), pero que el PT se había salido de su camino. "Muy difícilmente Lula llegará a su segundo mandato, aunque estoy seguro que el PT logrará superar la crisis", afirmó Arns. Por su parte, el dominico Frei Betto dijo que "el partido se ha equivocado al estructurar el gobierno sólo con la pierna derecha en vista de la gobernabilidad, olvidándose de la pierna izquierda que son los movimientos populares" y sugirió cambios en la economía que favorezcan más el trabajo que el capital.Este año el Grito de los Excluidos del 7 de septiembre en su edición n.11 y celebrado en las principales ciudades del país, protestó principalmente contra la corrupción política y contra el modelo económico neo-liberal del gobierno. La mayor concentración tuvo lugar en el santuario de la Virgen Aparecida, patrona de Brasil, donde se reunieron unas 40 mil personas para participar en una misa celebrada en la catedral por el arzobispo Raimundo Damasceno, el cual leyó un documento de la Conferencia Episcopal que pide cambios en la política económica y una reforma política.

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