Entrevista: MARÍA TERESA ZERBINO

El Proyecto Cabildo, una luz en la cárcel

"Me llamo María Teresa Zerbino, tengo 49 años, y estoy casada hace 27 años con Carlos Queraltó. Tuvimos 5 hijos y mi tarea principal es mi familia. Mi formación comienza en el año 1990 en el Centro de Investigación y Estudios Familiares (C.I.E.F.) con el curso de Orientadora Familiar, luego comienzo a estudiar los 3 años de Logoterapia en la Sociedad de Logoterapia del Uruguay. En este momento soy la Presidenta de la Sociedad de Logoterapia del Uruguay "Viktor E. Frankl". Participo en un Centro de ayuda Logoterapéutica y Psicológica en Rincón de la Bolsa (San José). Los martes y los viernes voy a la Cárcel de Mujeres, a participar de Talleres de Logoterapia".

 

¿Cómo surge esta iniciativa?

A fines del año 2003 el Ministerio de Educación y Cultura, nos llama a la Sociedad de Logoterapia del Uruguay, y nos solicita una entrevista para discutir sobre qué es lo que nosotros podríamos aportar al problema carcelario.

Le presentamos un proyecto al que llamamos "Proyecto Cabildo", un proyecto ya en curso, en el que varias personas concurrían a la Cárcel a desarrollar diferentes Talleres.

Nos reunimos con las autoridades del Centro Carcelario y el proyecto gustó muchísimo y comenzamos inmediatamente a trabajar.

 

¿Por qué el taller en la Cárcel de Mujeres?

Creemos en la dignidad de la persona humana y en el respeto fundamental a sus creencias, valores, ideas y sentimientos.

Estamos seguros de que la persona puede desarrollar enormemente sus potencialidades en un clima de aceptación y confianza, para encontrar el sentido de su vida y convertirse en la persona que desea ser.

El taller está pensado para que el crecimiento individual y el sentido de la vida se integren en su situación actual así como en un futuro con su pareja, la familia y la comunidad.

Estamos convencidos de que el crecimiento humano requiere hábitos, que con diferentes técnicas de estudio, introspección y reflexión personal, permiten llegar al propio conocimiento, a la aceptación de nosotros mismos, a la responsabilidad y al compromiso con los demás, en la libertad de la propia conciencia.

En los talleres hemos podido comprobar que cada encuentro enriquece y moviliza la vida de los integrantes, llevando a una continua búsqueda de significados, de encuentro con el otro; y confirmando que si deseamos vivir debemos hacerlo creyendo en una vida plena.

Tú puedes asumir el sentido y sentir que eres parte del tejido de la vida o puedes vivir en el caos y ser víctima de las situaciones.

El sentido es el motivo, la razón que te impulsa para lograr algo o para ser de una manera determinada. El sentido nos orienta y nos ubica.

Frankl dice: "el sentido está, existe y tu tarea es solamente encontrarlo. El sentido no te lo pueden dar ni la sociedad, ni tus padres, ni tu terapeuta, ellos pueden ofrecerte respuestas significativas a tu situación, pero solamente tú puedes descubrir la más significativa para ti".

 

¿En qué consisten los encuentros con las reclusas?

Nuestra propuesta presenta como metodología de trabajo la realización de talleres reflexivos vivenciales. Esta modalidad permite el desarrollo de la comunicación e interacción grupal, que se orienta a un mismo fin: "la búsqueda de sentido".

Esta actividad lleva implícita la confrontación individual y el consiguiente desarrollo personal. En los talleres se va descubriendo mediante el diálogo existencial la forma en la que se puede colaborar con ese ser único e irrepetible que está circunstancialmente privado de su libertad, a partir de motivaciones, intereses, inquietudes o demandas concretas.

Se realizan los talleres una vez por semana, resaltando los temas básicos de la Logoterapia como ser Libertad-Responsabilidad, Temporalidad, Valores, sentido del Sufrimiento, sentido del Amor, la muerte...

De esta forma buscamos brindarle al grupo las herramientas necesarias para que ellas mismas puedan ir armando el futuro, buscando su propio Sentido de vida e ir manejando sus relaciones tanto dentro como fuera de la cárcel.

 

¿Tienes alguna anécdota de lo que has vivido en la cárcel?

La experiencia de la cárcel ha sido para mí descubrir un mundo nuevo, donde todo se iguala, no hay niveles, ni de educación, ni de estatus social, ni económico, pasamos a ser todas mujeres, simple y llanamente. Al principio me sentí mal porque no entendían el mensaje, se burlaban, era muy difícil atraer la atención y explicar la metodología de trabajo. Hasta que me di cuenta que estaba intentando imponer algo desde mí y que los talleres debían ser todo lo opuesto, desde ellas para nosotros.

Comprendí que no les gusta que se les imponga nada. Cambiaron de actitud cuando vieron que lo que les ofrecíamos nacía en el amor; amor al otro que sufre, que no puede salir de una situación en la que no quiere ni le interesa estar implicada. Estábamos dispuestos a crecer juntos; se engancharon al ver que no faltábamos nunca, que había un compromiso sincero y desinteresado. Nos aceptaron y nos hicieron parte de ellas, no sólo de las reclusas sino también de toda la policía, las mujeres que trabajan y que necesitan entender también que su trabajo es duro y muy difícil.

Adentro de la cárcel todo se potencia y pasamos a ser un integrante más del taller, y somos interrogados y confrontados. Dentro de la sencillez de los temas y de los diálogos se llega a una profundidad brutal, y la evaluación final es siempre muy positiva.

Otra anécdota surge a partir de un hecho difícil que me toca vivir y por el cual debo dejar de concurrir a la cárcel, siendo para ellas muy duro ya que el lazo de amistad era muy fuerte. Las chicas me escriben unas cartitas, en las que me alientan y me dan fuerza para llevar adelante la situación que me había tocado vivir. La primera carta dice: "Una mujer es libre aun en la prisión más oscura. La prisión aquí es mi situación de vida".

En la segunda carta hay dibujado un pajarito y un gran sol con unas nubes que lo rodean, y me escribe:

"Fuerzas Tere, te re-queremos. ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecerte mi corazón" (aquí dibuja un corazón).

En la tercera carta hay un dibujo: detrás de unas nubes, un sol que asoma. Como ella no sabe escribir, le dictó al que lleva adelante el taller:

"Se siente un sol ahora tapado por las nubes. Espero de todo corazón, te repongas pronto de toda esta mala jugada que la vida te está jugando. Espero que como siempre estés aprendiendo y buscando lo mejor de todo esto. Te queremos."

 

¿Qué mensaje le dejas a los lectores de UMBRALES?

Me gustaría poder dejar como mensaje "el no tener miedo a ayudar", que salgamos de nuestro letargo y nos entreguemos al amor del otro. El otro nos necesita, no es necesario ser médico, docente, abogado, etc. para ayudar. Lo que se necesita es estar dispuesto a estar y escuchar al que sufre. Sí, es necesario estar preparado, para no lastimarme a mí mismo con los dolores de los otros, pero yo puedo hacer mucho con el amor que tengo por el prójimo.

Nuestra propuesta nace en la asistencia al ser que sufre, pero desde una escucha empática, congruente y desde la aceptación incondicional. Con el fin de prevenir o abordar manifestaciones de angustia de carácter existencial, crisis de sentido, conflicto de valores, depresión espiritual, apatía entre otras manifestaciones, cuyo punto de partida es el no tener un por qué o un para qué vivir. Vemos al ser humano como un ser que busca, que aspira siempre ser feliz.

Colaboramos en esa búsqueda iluminando desde los valores creativos y vivenciales para que encuentren la libertad interior, la responsabilidad frente a sí mismo y la comunidad, así como también su potencial tal vez ignorado.

La trascendencia constituye la esencia de la existencia humana.

Fomentamos la autotrascendencia (salir de uno hacia otras personas y otras tareas a realizar), tanto a nivel personal como comunitario. Proponemos que cada persona no ronde siempre alrededor de sus problemas ni busque enroscarse siempre en los mismos conflictos.

Seamos responsables de la vida que nos toca vivir y de aquellos que nos rodean y no pueden llevar adelante su propia vida, por lo que sea, indefensión, falta de sentido, un dolor muy fuerte que ha truncado su vida... Se puede, y la capacidad está dentro nuestro.

Leonardo Buero

.