![]() |
||||||
|
VATICANO Sínodo: reavivar el asombro eucarístico A lo largo del mes de octubre se desarrolló en Roma el Sínodo Universal sobre la Eucaristía, habiendo sido convocados 256 padres sinodales (entre cardenales, obispos y sacerdotes) de 118 países, 12 delegados de otras Iglesias cristianas, 27 "auditores" (oyentes) y 32 expertos. El tema era: "La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia".
Se habló de las celebraciones dominicales sin sacerdote, cada vez más frecuentes en todo el mundo, donde un laico preparado comenta la Palabra de Dios y en ocasiones distribuye la comunión por la falta creciente de sacerdotes en muchos lugares. Se tocó el tema planteado por muchos de la necesidad de ordenar hombres casados de comprobada fe y virtud para que no falte la Eucaristía en las comunidades. También se debatió la posibilidad de una mejor distribución del clero en el mundo. Es el caso de Filipinas donde, según el obispo de Imus, Luis Antonio Tagle, "existe una desproporción enorme y cada vez mayor entre sacerdotes y católicos; algo que lleva a muchos presbíteros a celebrar hasta nueve misas el domingo". Se redescubrió la importancia de la Adoración Eucarística. Se planteó el tema de los católicos divorciados vueltos a casar que no pueden comulgar. Se buscaron criterios comunes para verificar la hipótesis de nulidad matrimonial. Desde muchos países de África y Asia se insistió sobre una mayor inculturación de la liturgia. Se estudió el caso de los que comulgan aun negando las enseñanzas de la Iglesia y apoyando públicamente opciones inmorales, como por ejemplo el aborto o "graves actos contra la justicia y la paz". Se insistió por eso en la dimensión comunitaria y social de la Eucaristía. El arzobispo Cristian Cordero de Puerto Montt (Chile) lanzó la idea de un "Año de la Penitencia" para reforzar el vínculo que une los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación. Se subrayó la importancia de una mejor preparación de la homilía por parte de los sacerdotes (hasta se propuso como sugerencia un programa de formación en la fe para los fieles a desarrollar en las homilías para los tres ciclos litúrgicos). Uno de los temas más difíciles, y el más solicitado en los ambientes ecuménicos, fue el tema de la "intercomunión", es decir la posibilidad de que comulguen en la Misa hermanos cristianos no católicos cuando lo pidan expresamente. Algunos obispos lamentaron que en el Documento de Trabajo no se haya dado más espacio a la relación entre ecumenismo y Eucaristía y que inclusive no se haya empezado el Sínodo con una celebración ecuménica para hacer más visible el esfuerzo de querer caminar hacia la unidad. El Mensaje final del Sínodo fue encargado a una comisión de la cual formaban parte entre otros los cardenales Claudio Hummes, Walter Kasper, el obispo Bruno Forte y el p. Peter Kolvenbach, superior general de los Jesuitas. En el Mensaje se han recogido las 50 proposiciones finales de los obispos, que fueron entregadas al Papa en vista de la futura redacción de una exhortación postsinodal que será entregada a toda la Iglesia quizás para comienzos del año entrante. |
||||||