URUGUAY

Hacia la conclusión del Sínodo de Montevideo

Están llegando a su término los trabajos del IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo. Las Sesiones empezaron el pasado 3 de marzo y concluirán el 19 de noviembre con la aprobación del documento conclusivo de los miembros sinodales. Al cerrar los trabajos de la segunda sesión el pasado 10 de setiembre, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, hizo un primer balance de este importante acontecimiento eclesial, que tendrá su Celebración de Clausura el próximo 20 de diciembre.

El pasado 19 de octubre ya se dio a conocer el documento final del IV Sínodo Arquidiocesano, que será aprobado en la Sesión final del 19 de noviembre.

Los temas considerados, con las correcciones y aportes de los sinodales son los siguientes: Catequesis, jóvenes, familia, Parroquia, solidaridad, educación católica, movimientos eclesiales, clero, diaconato y Vida Consagrada.

Al terminar la II Sesión y anticipando algunos conceptos de lo que podrá significar el Sínodo en la vida Arquidioce-sana, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, enfatizó el compromiso de estar más cerca de los hermanos desposeídos. Después de subrayar la actitud de Pedro, que es invitado a no temer y a confiar en la Palabra del Señor, el arzobispo dijo: "Tengo una herramienta en las manos que me quema porque yo soy el primer servidor y obediente a lo que el Señor me quiere decir a través de ustedes. Si queremos ser realmente una Iglesia pobre para los pobres, ¿qué quiere decir?

¡Quiere decir que tenemos que estar más en los asentamientos! Allí puede haber algunos cristianos pero la Iglesia no se ve, no se nota, no se percibe..."

Luego, el arzobispo presentaba su inquietud de preparar una carta pastoral sobre este tema angustioso de la pobreza y la marginación de tantos montevideanos: "para pedirles a ustedes y a través de ustedes a todas las comunidades, la disponibilidad para ir desde la Cachimba del Piojo hasta Casabó, hasta el Borro, a todos los asentamientos. Por eso, a la palabra tiene que seguir la realización. Por eso, si votamos que queremos estar más presentes en estos lugares, tenemos que estar disponibles, todos, de una forma u otra, pero todos. También los que tienen 50, 60, 70 y 80 años. En este sentido nunca nos jubilamos. Cristo se jubiló con la muerte y luego resucitó...

Entonces yo les hago un pedido de todo corazón. ¡Ayúdenme a servirlos obedeciendo con ustedes y a través de ustedes, lo que el Espíritu Santo nos ha dicho y nos seguirá diciendo!

Sólo me resta pedir al Espíritu Santo que se haga realidad en cada uno lo que Pablo nos dice en Gálatas 2,19: ‘Estoy crucificado con Cristo, vivo yo pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí y mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó hasta entregarse por mí’.

¡No temas, Pedro! ¡No temas, Arquidiócesis de Montevideo, Yo estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo!".

 

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