ESPERANZA DE PAZ EN LA REP. DEMOCRÁTICA DEL CONGO:

 

"Congo, despiértate"

Son conocidas las sangrientas luchas civiles y tribales que han aplastado al Congo desde 1996 hasta el año pasado. Sobre la dura realidad del país, nos da su testimonio el p. Nerio Broccardo, misionero dehoniano en el Congo, desde hace 35 años.

¿Ahora hay paz?

En los hechos, hace ya varios meses que no hay enfrentamientos armados importantes en el Congo.

Los ejércitos de los grupos que participaban del conflicto, incluso los míticos "Mai-Mai" (o guerrilleros brujos), aceptaron integrar un solo ejército, las Fuerzas Armadas del Congo (FAC).

El proceso de integración y de reforma está ya encaminado. Los que aceptaron integrar las FAC deben tener la disponibilidad para acercarse a centros comunes para después ser destinados en distintos cuarteles donde, mezclados con viejos enemigos, reciben una nueva formación.

Quedan, por supuesto, pequeños grupos que no quieren este nuevo camino. Están arrinconados en las zonas de las minas de oro, donde explotan el trabajo de los que buscan el precioso metal, o se ocultan en la selva donde siguen cazando ilegalmente elefantes. Pero ya no representan aquel fenómeno generalizado que aterrorizaba a la población.

Me pareció un sueño viajar por cien kilómetros en la ruta hacia Kisangani sin encontrar un militar... Para quien conoció la anterior situación y experimentó lo que eran los militares del Congo, la palabra sueño no es exagerada. Tenemos esperanza que el sueño continúe.

La organización de las FAC permitió que terminara la guerra armada; pero no se puede todavía hablar de paz. Hay alrededor de 15.000 militares de la ONU que tienen el control del país. Hay un gobierno integrado por ex enemigos de guerra y que ahora se enfrentan en una batalla política. Los rebeldes de Ruanda siguen presentes en el este del país: un posible pretexto en las manos de los Tutsi, que gobiernan Ruanda, para otra invasión del Congo.

La comunidad internacional parece determinada a impedir el uso de la fuerza en el Congo: ¡éste es un signo de esperanza! Por ahora mejor gozar de este momento de calma. Hay también alguna inversión a la vista que nos hace esperar. ¡Que Dios tenga misericordia de este pueblo mártir!

 

Hay que crear

un estado de derecho

Los actores de la guerra civil que desparramó tanta sangre, tienen el poder hoy en el Congo. Dos eran los agrupamientos enfrentados: las fuerzas armadas de los gobiernos Kabila (antes Kabila padre y después de su asesinato, Kabila hijo) y seis o siete grupos rebeldes, con el apoyo de Uganda y Ruanda.

Después de años de batallas en todo el territorio, sin un ganador, se consiguió un acuerdo entre las partes. Las tropas de Ruanda y Uganda han vuelto a sus países y el poder es compartido por José Kabila, hijo, y cuatro vice-presidentes: uno es aliado del presidente y los otros tres son sus enemigos acérrimos.

Los acuerdos de Pretoria dieron voz también a las fuerzas no armadas, llamadas "sociedad cívica". Entre ellos, partidos políticos, personas que vienen de la autoridad tradicional (jefes de tribus) y sobre todo representantes de las Iglesias y de las religiones. Cada grupo ha enviado sus delegados como diputados al Parlamento. Mientras el presidente y sus vices ejercen el poder ejecutivo, los parlamentarios sancionan las leyes. De hecho su trabajo, hasta ahora, se limitó a elaborar la ley electoral y a preparar una Constitución, que será votada en un referéndum.

 

La "transición"

Todo este proceso social y político se llama "La Transición". Es claro: transición como pase de la guerra a la paz, de la división del país a fronteras únicas, de las luchas tribales a la construcción de la unidad.

El atraso es grande. Recién en octubre se realizó un censo de los ciudadanos con derecho de voto y el reparto de la credencial. Una tarea muy difícil por la inmensidad del territorio (Congo es más grande que Argentina) y por la falta casi total de vías de comunicación. El referéndum para votar la Constitución estaba previsto para fines de noviembre de 2005: se trasladó a marzo de 2006. Después hay que armar las administraciones locales, las votaciones legislativas y, finalmente, las presidenciales. Cuando termine este proceso (transición) tendríamos un Estado legitimado por el voto popular. Sería un acontecimiento histórico: desde el día de la Independencia (30 de junio de 1960) nunca hubo un poder legítimo en el Congo. Pocos días después de la independencia se dieron movimientos secesionistas. Con el asesinato de Lumumba (1961) se instauró el caos hasta desembocar en la sangrienta y salvaje rebelión llamada de los ‘Simba’.

Acabada la rebelión, los partidos políticos volvieron a pelear de manera vergonzosa. El general José Mobutu, con el golpe de 1965 se quedó con el poder por 32 años, dejando el país en ruinas. Kabila padre tomó el poder en 1997, con el apoyo de las tropas ugandesas y ruandesas. Con el asesinato de Kabila padre en 2001, asumió el poder Kabila hijo.

 

"Congomani amka"

Todos los congoleses quieren salir de la transición para llegar a la estabilidad y a la legitimidad. Los que ejercen el poder no gozan ahora de la confianza de la gente. Llegaron mediante las armas y, peor todavía, con el apoyo extranjero. Además son responsables de terribles crímenes de guerra. Es por eso que todos quieren elecciones libres y transparentes y confiar la dirección del país a personas responsables, honestas y capaces.

No es fácil organizar este escrutinio: el país es inmenso y jamás la gente votó libremente. Existe el riesgo de que la elección del candidato se determine no tanto por su capacidad o su honestidad, sino por su origen étnico.

Frente al riesgo de fracaso de las elecciones, las comunidades religiosas decidieron comprometerse directamente. Los obispos católicos del Congo empezaron a promover una sensibilización para informar a la gente sobre el fin y la naturaleza de las votaciones. Entre católicos, protestantes, iglesias independientes y musulmanes, se firmó un protocolo para preparar a la gente a que vote de forma libre y consciente. Al finalizar la Misa del domingo, animadores formados por la diócesis dan clases en el mismo templo, sobre temas que corresponden a un estado de derecho.

Todo comienza con un lema que grita el animador: "Congomani amka", que en kishwaili significa: ¡Congolés despiértate! Y la gente contesta: ¡Vamos a construir el País!

Siguen luego aclaraciones sobre democracia versus dictadura; se explica el papel de los militares y de la policía; del parlamento, de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; se termina con una ilustración para distinguir cómo se vota. Además los animadores de mi parroquia organizaron encuentros para informar sobre esto a los responsables de las Comunidades Eclesiales de Base Vivas (CEBV), los pastores de las distintas comunidades cristianas, los imán musulmanes y también las autoridades cívicas.

La respuesta fue masiva: muchos aceptaron con entusiasmo. A su vez, se hicieron repetidores con su gente para construir un Estado de derecho. Tengo la impresión que el debate generó un gran interés y que el pueblo tiene el deseo de construir un país normal (escuché personalmente una ciudadana en una comunidad de base preguntarse: "¿Cómo pudimos caer tan abajo?

En seguida sobre las Iglesias cayó la sospecha de preparar todo para que los líderes religiosos consiguieran el poder. Cosa que no parece corresponder a la realidad, ya que todos los líderes religiosos declararon su intención de no presentarse para las votaciones.

 

Esperanzas

con el corazón en la boca

La transición por ahora parece seguir su camino. Hay atrasos, pero no hay pasos atrás. Hay varios que no tienen apuro para que la transición termine rápido: entre ellos el presidente, los cuatro vices, los que tienen su sillón en el parlamento y, en general, todos los que en este momento tienen un lugar privilegiado. Para ellos finalizar la transición será terminar la gloria, pero el pueblo, animado por las Iglesias quiere un cambio radical.

Mucho depende también de lo que quiera la "comunidad internacional" que tuvo un importante papel en el desarrollo de los recientes conflictos. El pueblo del Congo vive todavía en el peligro, pero ya no en la de-sesperación de hace un año y medio.

La vida sigue siendo muy dificil, como antes, pero con esperanza. Cuando todo esto se concrete, la Paz estará en el camino de regreso a Congo.

 

Nerio Broccardo.