ARGENTINA

Educación sexual en las escuelas

Tuvo lugar en Pilar (Gran Buenos Aires) la Asamblea Plenaria n. 90 de los obispos , asamblea en la que se eligió para el próximo trienio como presidente de la Conferencia Episcopal al card. Jorge Bergoglio. Se dio a conocer la carta pastoral titulada: "La Doctrina Social de la Iglesia: una luz para reconstruir la Nación".

La carta pastoral de los obispos desarrolla cinco temas básicos de la Doctrina Social (familia, trabajo, economía, política, comunidad internacional y ecología) aplicados a la realidad de hoy. El documento fue considerado "duro" por la prensa y desde el gobierno se acusó a la Iglesia de hablar como un partido político más. El gobierno afirmó que decir que "hay un crecimiento escandaloso de la desigualdad social" es falso porque "no se corresponde con la realidad", ya que en los últimos dos años "han bajado la pobreza y la indigencia". El documento tiene un importante contenido doctrinal y pastoral y está dirigido a todo el pueblo de Dios; pero generó muchas reacciones por tratarse de la primera declaración sobre la realidad social del país durante el actual gobierno. Junto con esta carta los obispos emitieron un comunicado el 9 de noviembre pasado pidiendo convocar a un debate sobre el proyecto de ley de educación sexual que llegó al parlamento, pidiendo que se tenga en cuenta a los padres de familia. Dice el comunicado: "Pedimos a los legisladores que con auténtico espíritu democrático sometan el proyecto de ley a un correspondiente y amplio debate previo que incluya la consulta a las instancias interesadas, especialmente a los padres de familia y a las instituciones y organizaciones comprometidas con la educación". La Asamblea que se proponía en particular estudiar la realidad actual del país a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, se vio precedida a último momento por la discusión en el parlamento de esta nueva ley que se quería aprobar sorpresi-vamente antes de finalizar las sesiones. Múltiples organizaciones católicas recordaron el artículo 5 de la Convención sobre los Derechos del Niño que fue incorporado a la Constitución. Argentina, signataria de ese documento internacional debería comprometerse a respetar el derecho de los padres a dirigir y educar a sus propios hijos.

Una fuerte polémica de dos obispos con el ministro de Salud enrareció más el clima. El arzobispo saliente de Resistencia y ex presidente de Pastoral Social del Episcopado Carmelo Giaquinta declaró que si el Estado pensaba que la educación pública y la prevención en materia de salud se hacen repartiendo anticonceptivos entre alumnos menores de edad, en ese caso no dudaría en "llamar a los cristianos a la desobediencia civil". Se refería al reparto de anti-conceptivos entre alumnos de sexto y séptimo grado en una escuela de la ciudad de La Plata, así como lo había denunciado con vehemencia el obispo local Héctor Aguer. En consecuencia fue sancionado un psicólogo social por mostrar y repartir en esa escuela profilácticos y pastillas anticonceptivas a niños de 11 y 12 años; el mismo ministro de Salud Ginés Gonzalez García, que había tenido un fuerte desencuentro público con los dos obispos, calificó de disparate la iniciativa de entregar preservativos a niños de primaria. La Asamblea episcopal no quiso paralizarse alrededor de la agresiva polémica y prefirió el camino del diálogo. El comunicado sobre la educación sexual en las escuelas, breve y preciso, exhorta a una educación sexual integral y responsable y recuerda cómo educar sexualmente a los niños por parte del Estado sin intervención y consentimiento de los padres, atenta contra principios elementales que garantizan a la familia la formación moral de sus hijos. En otro orden de cosas, los obispos "quieren impulsar a través de la Justicia una profunda investigación para llegar en el caso del obispo Enrique Angelelli, como en cada una de las muertes que no están aclaradas, a una verdad plena y completa". La misma elección del card. Jorge Bergoglio y de Jorge Casaretto al frente de Pastoral Social refleja la nueva postura de la Iglesia argentina caracterizada por la moderación, la preocupación social y la distancia de los factores de poder.