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Noche de Paz
Noche de Paz, noche de amor, todo duerme en derredor, entre los astros que expanden su luz brilla anunciando al niñito Jesús. Brilla la estrella de paz, brilla la estrella de paz.
Noche de Paz, noche de amor, Jesús nace en un portal, llene la tierra, la paz del Señor, llene las almas la gracia de Dios. Porque nació el redentor, porque nació el redentor.
Noche de Paz, noche de amor, todo canta en derredor, clara se escucha la voz celestial, llamando al hombre al pobre portal. Dios nos ofrece su amor. Dios nos ofrece su amor.
La canción de Navidad más famosa del mundo
Europa estaba desgarrada por las tremendas guerras napoleónicas. Los cristianos de la comunidad de Oberndorf querían festejar la Navidad, pidiéndole al Señor que les concediera la paz: necesitaban una canción que fuera inspiradora y motivara a todos. Por eso decidieron componer una canción para la Fiesta. El autor de la letra fue el p. Joseph Mohr, coadjutor de la iglesia de San Nicolás, y la música fue realizada por el profesor Franz Xaver Gruber, quien se desempeñaba como organista de la iglesia. La noche del 24 de diciembre de 1818, "Noche de Paz" se escuchó por primera vez. El p. Mohr cantó como tenor y el maestro Gruber acompañó con su guitarra, ya que el órgano de la iglesia del pueblo estaba roto. Gruber también cantó acompañando al p. Mohr con su voz de bajo, mientras que el coro hacía el estribillo de los dos últimos versos. El texto original se encuentra en el Museo "Carolino Augusteum" de Salzburgo.
A fines del siglo XIX, el
templo de San Nicolás sufrió un terrible incendio.
Es difícil comentar esta canción, ¿qué se puede agregar a lo que dice? Evidentemente el p. Mohr, debe haberse inspirado en un cielo estrellado, en la paz y en el silencio del pequeño pueblo de Oberndorf . Paz que no reina en medio de la violencia y de la guerra. Europa estaba recuperándose de tremendas guerras que la habían desgarrado, y el compositor piensa en el niño de Belén, que con gran ternura se constituye en un maravilloso signo del amor y la ternura de Dios. ¿Acaso podemos pensar en un signo de ternura y paz más grande y visible que un niño recién nacido que nos extiende sus brazos desde su cuna? Todos conocemos la música; ya sólo escuchar la hermosa melodía trae la paz a nuestros espíritus. Con la Navidad comienza un tiempo nuevo de salvación para toda la humanidad, porque Dios se hace hombre. Él viene a compartir nuestra vida, no nos juzga ni condena, no viene a un juicio, viene a ofrecernos su perdón y su amor. Esto es lo que los autores de esa canción de Navidad nos quieren decir. Luego, el mejor comentario es el silencio y la oración llena de esperanza. Eduardo Ojeda |
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